viernes, 14 de junio de 2019

Dios de Eternidades y Amores

"Muestra tu Magnanimidad, Dios Soberano,
 ten compasión de tu gente, tu pueblo".

Hay tanto dolor en tu gente, Señor, y a la vez, tanta paciencia, que sorprende. Sobrellevan tanto sufrimiento en sus vidas, que ya no es un visitante extraño, ni un incómodo huésped ocasional; se ha hecho un compañero de camino en su peregrinar lastimero

Llega, Señor con poder, la gente clama con lágrimas en sus ojos clemencia, un poco de compasión, un respiro, un descanso. No tienen a nadie, nada ya les queda, sólo tu bondad y tu misericordia: su esperanza. 
No se ve el dolor de tu pueblo, Señor del Cielo, su pesar lo llevan a flor de piel, más lo disimulan. Esconden su pena, lejos de este mundo inclemente, la ocultan detrás de un gesto, quizá una sonrisa. Pocos se fijan en sus ojos cansos y tristes. Pocos miran el mirar tantas veces sin brillo; muchos se quedan en lo fútil y lo vano: 
Protege Padre mi corazón, no dejes que se vuelva inclemente; ni mi amor indolente. 
Dios de Ternura y Bondad, no dejes de mirar a esta, tu gente, esta es mi súplica, la que con humildad te ofrezco; en ella hago eco de los ruegos lastimeros que recojo y que a ti elevan aquellos a los que sólo a ti te tienen.  
Muestra tu Magnanimidad, Dios Soberano, ten compasión de tu gente, es tu pueblo; los que te buscan en su soledad y abandono, no desoigas sus súplicas, sólo Tú les quedas.  
Señor, Dios de Eternidades y Amores, no nos abandones, ni nos dejes a nuestra suerte, en los días de sombras y en las noches de dolor. Antes del Juicio, trátanos con ternura y concede a nuestra alma tu gracia, para así encontrar remisión en el dolor.
Amén

Yerko Reyes Benavides

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