viernes, 10 de mayo de 2019

Virgen María

El silencio es tu virtud, 
Virgen que guarda, contempla y aguarda


Día a día, Virgen María, contigo nos sentimos acompañados, de la mano tomados, puesto que tú no faltas a la cita, en la que hacer sentir, en el corazón te tus hijos, el maternal amor que llena tu existir.  
No siempre, Madre, estamos espiritualmente dispuesto a las gracias de tu bondad. En ocasiones te olvidamos y pasamos de largo el lugar donde nos esperas.  
El silencio es tu virtud, Virgen que guarda, contempla y aguarda; y cuando las palabras no dicen o no hay nada que decir, tú te mantienes atenta y sabes comprender el sonido de las ausencias, y nos cubres con tu manto de amores.  
¡Ay Virgen María! ¿Por qué te quedas prendada de estos ingratos amores? ¿Tan hondo llegó en tu corazón el clamor de tu Hijo pidiendo perdones, aquella tarde de amores y dolores?  
El eco de la voz de tu hijo resuena fuerte aun en tu alma, te quedas callada, más no en silencio y pudiendo dejarnos a nuestra suerte, gimiendo pesares y culpas, prefieres seguir a nuestro lado, mostrándonos el camino de la virtud.  
Quizá no siempre en nuestros labios está tu nombre, quizá nuestro ojos no se posan con frecuencia en tu mirar de Madre; pero en el alma, en el alma y en el corazón están grabados por siempre tus amores.  
No digamos palabra, quedémonos callados, que el silencio de estas espirituales querencias sea el que irrumpa, interrumpa y proclame a la eternidad entera que, al cielo sólo entramos en tu compañía, Virgen María. 
Amén

Yerko Reyes Benavides

No hay comentarios.: