viernes, 17 de mayo de 2019

Madre de Silencio

"En silencio escucha tu voz y allí, 
encontraba su propio encanto, su nobleza y belleza"

Virgen María que hiciste del silencio el mejor lugar para escuchar la voz de Dios que habla suave al corazón. 
Pocas son las palabras de tus labios que los Evangelios guardan. Pronunciaste, las necesarias; las suficientes para dejar constancia que aun en tu tierna edad, eras capaz de aceptar la impetuosidad del plan de Dios de querer hacerse uno en nosotros, en todo igual, humano por tu humanidad. 
Tu joven corazón proclamó en la región montañosa, en casa de Isabel, un himno, un cántico en el que recogías impetuosa el querer de un pueblo y el de Dios de autonomía y liberación. 
Ella sin erudita escuela, sola, en las noches de Nazaret, contemplando el firmamento, días y noches escuchando la voz de tu encanto, enamorada de la vida que tú le dabas, seguía la melodía de tu soñar un nuevo amanecer para una humanidad en el Verbo liberada.  
En silencio escucha tu voz y allí, encontraba su propio encanto, su nobleza, su belleza, la grandeza conferida en su propia naturaleza, existencia que tuya era, y así lo será, para toda la eternidad. 
Madre de Silencio, ayúdanos a buscar el sosiego por el que contemplemos los amores que sólo la quietud y el silencio dispone al corazón para encontrar y dejarse atrapar por las Voz del Amado que resuena cual suave brisa en lo más íntimo del alma.  
Amada de Dios, Virgen y Madre, haz que nosotros también tengamos el anhelo del silencio, en el que Dios se manifieste y nos muestre lo que es ser amados, y así, sintiéndonos sublimemente amados, amar a todo lo creado y continuar la obra liberadora que tu Hijo, nuestro Señor desde la cruz comenzó.
Amén

Yerko Reyes Benavides

No hay comentarios.: