sábado, 22 de diciembre de 2018

Pregón

"Pregona mi corazón tu grandeza, Señor; 
la belleza que la obra de tus manos deja con gracia y sutileza"

Pregona mi corazón tu grandeza, Señor; la belleza que la obra de tus manos deja con gracia y sutileza en cada cosa que existe, y más en cada persona, don que de vida reviste  a este mundo. 
Pregona mi espíritu la delicadeza de tú bondad que se hace sentir, pues no te alejas, brisa suave eres, resplandor cálido; ahí, en lo insospechado te quedas para que todo el que te busca te siga encontrando. 
Pregonan mis labios la alegría del gozo de ver que te haces presente en la vida de la gente, sobre todo en la de los más sencillos y humildes, que saben reconocerte en las cosas pequeñas de cada día y mansos de corazón te dan a ti en gestos de piedad sin condición. 
Mis pensamientos se exaltan en la dicha del saber que todo lo haces porque en tu corazón hay indulgencia, cariño y compasión y, aunque la justicia no te es extraña, a la humanidad siempre das la oportunidad de allanar el camino de la paz y solidaridad por medio de la conversión: metanoia del corazón. 
Exaltase también mi espíritu porque no abandonas a ninguno de tus hijos, y su dolor y sufrimiento lo haces parte de ti y te sigues entregando en cada ser humano que lucha por un mundo mejor; Reino de Dios: de justicia, equidad, desarrollo, solidaridad y paz. 
Por eso y por tu Amor, Señor, mi ser todo pregona que hoy más que nunca sigues estando presente, pues en donde haya un corazón dispuesto a recibirte, ahí llegas, moras y te queda y también te das y te entregas. 
Pregono y anuncio con toda la fuerza de mi voz: “Aquí estoy. Tuya es mi alma. Tuyo también lo es mi corazón. Te entrego mis pensamientos, ofrezco mis sentimientos y consagro a ti lo que soy y lo que hago. Continúa realizando hoy también, Señor, tu Obra de Salvación.
Amén

Yerko Reyes Benavides

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