lunes, 24 de diciembre de 2018

Dios hecho Humano

Te hiciste humano 
y tanto fue lo que aceptaste por nosotros 
que te hiciste uno con todos 
tan cercano y a la vez tan extraño. 

Una noche llegaste y el cielo iluminaste 
porque aunque el mundo te aguardaba 
preferiste en la historia en sigilo entrar: 
cielo y nubes los testigos de tu llegada 
y en el firmamento un estrella te anunciaba. 

Dios se hizo hombre 
y de su fragilidad se revistió; 
en manos de mujer su divinidad entregó: 
la humanidad que recibía a María confió. 


¡Qué extraño!
Dios hecho humano

¿Qué pasaría en el cielo para que lo divino 
abandonara la comodidad de la eternidad, 
y de precariedad se revistiera? 

Nada dicen los ángeles, 
y lo confirman los arcángeles, 
Dios de amor se llenó y no contuvo 
el deseo de hacerse uno con lo amado: 
el ser humano. 

Uno como nosotros: 
Dios de Amor. 

Lo extraño ya no es ajeno; 
dos naturalezas incompatibles 
en tu corazón las reuniste 
al hacerte uno de nosotros. 

Aquella noche llegaste sigiloso 
y la bondad en naturaleza caída resurgió 
porque lo divino se hizo humano 
y lo humano al fin lo divino tocó 
y en lo profundo de su existir se estremeció 

Humanidad ahí quedaste 
prendada del amor excelso, 
del Dios hecho hombre 
que por ti en amor se dio 
para que la eternidad tuya fuese 
por siempre y para siempre.

Yerko Reyes Benavides

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