sábado, 30 de noviembre de 2019

Te Pido Perdón

¿Cuántas, Señor, has sino las veces que he caído y de tu bondad me he alejado, derrotado por mi orgullo, abatido por mi vanidad, de creer poder caminar por propia voluntad?  
Tantas has sino las ocasiones que de ti me he apartado, no por haber menospreciado tu gracia, sino en aras de pretender una libertad por mi deseada lejos del yugo de tu casa.  
Mi más grande ofensa no ha sido desafiarte, sino ignorarte; no he buscado quebrantar tus reglas, simplemente las había obviado; desestimando el bien de tu amor oculto en tu mandamiento.  
Fue mi perdición haberme aparatado de tu compasión, la abundancia de tu mesa, a la que siempre me habías llamado. Llene mi alma de mendrugos ofrecidos en los opulentos banquetes de este mundo; mientras más me hartaba más vacío quedaba.  
No comprendí mi buen Jesús que lo que ansiaba mi corazón me lo dabas tú en abundancia, en sencilla comida de pan y vino servida; tú en ella te dabas y mi alma plenabas cada vez que a ella me acercabas.  
No lo vi Señor, en ese tiempo no lo sentí, ni tampoco lo entendí. ¡Qué grande es tu bondad! ¡Qué inagotable es tu ternura! No se canse tu paciencia para que abunde en mí tu clemencia.  
Al encuentro de tu perdón vengo, siendo consiente del mal que he repartido, con el cual a ti también he herido, pues prefieres recibir tú la afrenta a que sean los pequeños, los que tu proteges.  
No tengo palabras para expresarte mi dolor, acéptame de vuelta, te pido perdón; mi Amado Jesús, llévame del lado de los humildes, y no permitas que de tu corazón vuelva a separarme. 
Amen

Yerko Reyes Benavides

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