domingo, 6 de octubre de 2019

MI Libertad

¿Qué buscas en mí, Señor, que vienes constantemente y tocas insiste a las puertas de mi alma?  
No siempre percibo el sonido que deja tu mano cuando tocas con cuidado y llamas sin escándalo, buscando atrapar la atención de mi corazón.  
Desatento ando la mayor parte del tiempo, lo confieso, mas no soy ajeno ni tampoco indiferente al clamor de tu voz que me llama con frecuencia y espera que concentre en ti mi atención.  
Me miro Señor, y quizá al mirarme tan desprovisto de virtudes de exquisita finura, hace que engañe a mi conciencia pensando que tú en tu grandeza, no te fijarías en alguien tan despojado de dones atractivos; y tu llamado paso distraído.  
Insistes, y sigo sin dar crédito: No tengo nada mi buen Jesús, nada que tú no tengas en tu divinidad exaltada. Si mi vida la requieres, sabes que la tienes pues a ti te pertenece; no necesitas pedirla para tenerla.  
Lo único que tengo Señor, lo único que es mío, y aunque me puedas doblegar, aun así, de mí no la puedes arrebatar, es la libertad. El motivo que a tu amor sostiene y que a ti te mantiene a las puertas de mi corazón.  
Toca con más fuerza, Jesús, mi Señor, no necesitas castigar mi orgullo para tener mi amor, pues la única forma de amarte más allá de mi humano amor, es que te entregue antes el tesoro de mi corazón, así será pleno tu amor en mí, y mi libertad en ti. Tu presencia será fecunda: una nueva realidad será engendrada, siendo fruto de tu amor y mi libertad.  
¿Qué hay en mí, Señor? Libertad para amarte; para amarte en libertad, ahora y por toda la eternidad. 
Amén

Yerko Reyes Benavides

No hay comentarios.: