viernes, 30 de agosto de 2019

Y llegamos al viernes

Raudo y veloz pasan los días... 

Me gustaría que las horas se detuvieran un instante, que el reloj tomara un descanso, así podría darme el tiempo que necesito para rectificar  mis actos  de algunos errores, corregir las fallas que  se han vuelto costumbre y pesan como un hábito.

La vida es un instante y los instantes que quedan pasan rápido, más en este tiempo que no da tregua para las enmiendas. Anhelo en un acto de contrición sentir el dolor del daño que he causado y poder así sinceramente pedir perdones.

Que los meses no pasen, ni los años se consuman; de prisa van por esta historia y la van agotando a su paso, y pronto, espero no estar distraído a su llegada, llegará el día en que la vida pasará en un segundo y será el perfecto instante para sentir la satisfacción de haber vivido a plenitud.

Hoy es el momento que tenemos para corregir, enmendar, cambiar; tiempo para el perdón, la compasión y los amores que, en la gracia de Dios se viven plenos.


Dios bendiga a quienes de tanto en tanto se detienen para hacer consciencia de la necesidad de estar en todo momento dispuestos a cambiar y ser mejores…

Yerko Reyes Benavides

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