Ayúdame a entender el valor del recogimiento,
del silencio y de la contemplación:
dedicar tiempo a estar conmigo en ti.
Señor Jesús, me pides que a ratos me olvide de todo cuanto sucede y pasa a mí alrededor; distraen mi atención de lo que es lo verdadero, de aquello que enriquece mi alma y corazón.
Trato por todos los medios, Señor, de no prestar atención a tanto que acontece y reclama mi presencia. Me desgasto en el quehacer, que es interminable, y termino cada día agotado, suplicando un poco de tu gracia, para no desfallecer.
Tú lo sabes Maestro, el mundo demanda y reclama tiempo, exclusividad; lo disfraza de responsabilidad, dedicación y entrega; mas no da reposo, es un continuo exigir, distrae tanto que por momentos se hace dueño de toda la atención, y nos hace olvidar que en el centro todo estás Tú.
Al despertar Jesús, ya el día se nos ha adelantado, rápido comienza la jornada, y siento que ésta me aleja de ti. Quedo con la sensación que al día le faltan horas y son justo las horas de mi ausencia en ti; las que no estoy contigo.
Enséñame Señor a replegarme en mi interior, que no es alienación, ni tampoco desentenderme irresponsable de lo que sucede.
Que mi orgullo no me lleve a creer que sin mi nada se mueve, Dame un espíritu dócil que deje en tus manos cuanto acontece, pues tiene en ti a su custodio, y nada sucede sin que tú hagas presente.
Ayúdame a entender el valor del recogimiento, del silencio y de la contemplación: dedicar tiempo a estar conmigo en ti. Que no le huya a la soledad que a ti me lleva. La soledad no es ausencia, sino el lugar donde mejor te dejas encontrar.
Confórtame Señor, este tiempo pasa, e inútil se vuelve si sólo me disperso en el quehacer de lo cotidiano, que sin ser “malo” distraen mi atención de lo que es verdaderamente importante: Yo en ti, Señor; tú en mi, Amado.Amén
Yerko Reyes Benavides
@bereyerko
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