domingo, 28 de julio de 2019

Inocencia

De-vuelta...

Necesito encontrarte.
No importa el camino que he de recorrer
para llegar al lugar donde te dejé.
Te negaste a proseguir, cuenta no me di:
te perdí;
en el olvido de mi conciencia atrapada te quedaste,
creí que al deshacerme de ti
viviría plenamente
y, no me importó pasar de ti,
seguir adelante.
Necesito buscarte.
No temo a la distancia, ni tampoco al pasar del tiempo,
pues a donde estás quiero llegar;
no sé si es distante
de vuelta o quizá sea adelante;
sólo sé que vida no hay de ti ausente:
esta vez no te soltaré, de ti me prendaré,
crecer no fue lo que pensé si te sacrifiqué y a ti te abandoné.
Descubrirme en tu sonrisa una vez más sin malicia,
mirada cristalina, de ansias y deseos,
de cielos y sueños, de alegrías y gozos.

Recoger en mi mano, como si los años no pasaron
la lágrima que por la mejilla libre se desliza:
libre de culpas,
libres de angustias;
es su danza de victoria
camino de un lucero al suelo que lo baña
cual rocío de una nueva mañana.

Detenerla en su camino,
recogerla en mi mano,
ofrecerla a lo alto,
don sublime que nace de lo íntimo
que se da a sí toda pues un día
todo recibió y de vuelta
vuelve al lugar de su encanto.

Necesito llegar a ti.
Verdadero espíritu de libertad,
que lejos está de este mundo y sus instintos,
tú provienes de lo alto,
forjada de sentimientos sublimes
gestada en el corazón del Creador;
don y a la vez mi perdición.
Necesito volver a ti.
Eres hoy la salvación de este mi existir exiguo
pleno de soledades, cansado de vanidades,
ya no más mundo y sus verdades.
Mirar sin malicia,
amor sin codicia:
sólo en ti el ayer será olvido
el mañana el sentido
y el hoy el destino.

Yerko Reyes Benavides

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