jueves, 23 de septiembre de 2021

Amando como el Padre

Técnica de Lectura Espiritual de la Palabra de Dios,
en 3 pasos.


Cada texto del Evangelio cuenta una historia, abarca una vivencia o experiencia en la vida del Señor, trasmite un acontecimiento importante que va acompañado, de una enseñanza central y centrante.

Hay textos en los cuales los escritores sagrados no se enfocan en una única enseñanza, y por tanto, por más esfuerzo que se haga al darles una continuidad, una secuencia o un orden por capítulos y versículos, terminan no encajando en el conjunto, mas si en el contexto.

Así pues, al contextualizarlos, como pasa, por ejemplo, con el capítulo 15 del Evangelio de San Juan al que se le denomina “Discurso de Despedida de Jesús” al que también se le da el nombre de “Testamento Espiritual”, lo que provoca es un bosque frondoso, de gran y extraordinaria belleza al cual contemplar. Un árbol frondosamente hermoso que descubrir dentro de un campo abierto para explorar.
Tengamos en cuenta, antes de proseguir, que los autores sagrados no escribieron en capítulos y versículos. Además, pasó en muchos escritos bíblicos, al descubrir sus originales, que ni siquiera tenían títulos; sólo el relato de lo que se quería trasmitir en forma escrita.
La mejor manera para hacer lectura de los textos bíblicos es olvidarnos de sus adhesiones (títulos, subtítulos, divisiones en capítulos y versículos) que son tan sólo una herramienta para movernos dentro de la biblioteca que es la Biblia y dejarnos atrapar y perdernos en las praderas de los relatos que contiene, que es Palabra de Dios.

Así pues, luego de este preámbulo, en el que se presenta de forma sucinta la técnica de lectura espiritual, que es la propuesta específica de este escrito, más que la interpretación del texto sagrado, aprovechamos el texto de la cita del Evangelio de San Juan para desarrollarla a continuación.

Una última consideración, antes de proseguir: no te quedes tanto en la interpretación del texto que se va presentando, sino con la técnica se está utilizando, que va a ser de utilidad para tu propia lectura espiritual.

1. Lectura corrida y relectura pausada de todo el texto en consideración.
El ejemplo que vamos a considerar en este ejercicio: Evangelio según san Juan capítulos 15 y 16
2. Abordar en la meditación cada párrafo del texto como un texto autónomo que amerita su propia interpretación.
Hemos de tener presente en este paso del ejercicio que si bien no necesitamos ser expertos biblistas para hacer una interpretación de la Palabra de Dios, si ameritamos valernos de recursos que ayuden en el proceso (la más básica y útil: los pie de página que nos proporciona la misma Biblia).

a. “Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor”

El mandamiento nuevo de Jesús, no es una remix de las tablas de la Ley, sino una relectura bien pesada, bien entendida, bien profunda, basada y sustentada en la propia la relación de Cristo con el Padre, y tendrá su valor determinante, puesto que derogará la antigua ley, escrita en aquellas tablas, para ubicarla en una relación consciente, determinada y decidida –novedad- del hombre con Dios.

El amor entonces, no será una orden, una ley, una norma, sino una relación. Y esa relación nacerá del vínculo entre Dios y el hombre. Puerta que no toca, ni abre el hombre, sino Dios, para que el ser humano entre, por propia cuanta las veces que quiera, y también salga, de la habitación del amor de Dios, las veces que necesite.
El que no sabe amar, el amor lo ahoga, lo agota y algunas veces lo amarra. Y nadie que se sienta obligado a amar, amara de verdad; ni tampoco progresara ni se perfeccionará en el amor que se da y recibe.
Cuando Cristo Jesús, invita a los discípulos a amárese, él mismo es consiente, que la medida del amor no puede estar en ellos, ni en su condición, ni en sus capacidades. El Amor verdadero tendrá que ser un desafío, un reto, un camino, un llamado, un destino, una menta una llegada. Todo eso y más al mismo tiempo.

Por tanto, el nuevo mandamiento, el que sustituye al anterior, no puede ser una orden. No funcionó para el pueblo de Israel, no le dio resultados, puesto que como norma y como obligación, el hombre que siempre busca la emancipación, y del también del amor querrá liberarse cuando este es una imposición.

Entonces inteligentemente el Maestro, en vez de imponer una norma, apela a un vínculo:

b. “Permanezcan en mi amor”

Es decir, ser fieles a la relación que nos ha unido, el lazo que nos ha hecho estar juntos más allá de las dificultades encontradas en el camino, incluso más allá de las desavenencias que hayamos podido tener en la convivencia.

Es eso que está incluso por encima de las expectativas propias; pues aunque ustedes buscaban y querían una cosa, han recibido otra, y aun así siguen acá.

Es en relación de unión y de comunión lo que va a constituir la base y el sustento y a darle el piso seguro a la vivencia más comprometida de algo, que todavía es mucho más que una norma o una ley: El amor incondicional, total y trascendente.

El amor que el Padre en el Hijo concede; el amor que el Hijo en el Padre da, al hacernos y constituirnos hermanos y más que eso en sus amigos.
Paréntesis explicativo: Hemos de hacer notar que el escritor sagrado se ha convertido en un delicado sastre, que ha ido dando hilvanando fino para configurar un traje exquisitamente refinado.

Ya dio la primera puntada: sentó las bases del amor verdadero, dónde está, en quién se encuentra, quién lo concede y quién será por siempre el referente del Amor: Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo).

Ahora Juan, en la segunda punta, luego que Jesús a los discípulos les dice que el amor con el que ama él mismo, es el amor que nace, tiene su origen y su culmen en el Padre, entonces les ordena, no como una imposición, sino como el que basado en el que sabe –sabiduría invita de su propio amor- demarca el camino para que el amado no se equivoque ni dilate por más tiempo amar y ser amado.
El mandamiento de Dios es, por así decirlo, y utilizando la imagen de los enamorados, más que una orden, una conquista, donde Dios se coquetea con la humanidad, se viste y reviste de sus mejores galas, para dar gusto, para despertar el agrado, para enamorar, de tal forma que el amor, el verdadero amor que nazca no venga de una imposición sino de un enamoramiento.

c. "Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud".

Acá Juan no argumenta desde los escrúpulos, ni tampoco desde la manipulación. Jesús no quiere a su lado gente resignada, ni tampoco frustrada, ni a personas vencidas en el arte amar; al contrario, Jesús entiende que sólo habrá un amor redentor cuando este salga de los predios humanos y se eleve a los divinos.

Sólo cuando amamos desde Dios nuestro amor será más de lo que nadie espera, más de lo que alguno merezca, y como el amor no se merece, sino que se conquista, entonces el estándar del amor estará más allá de lo que muchas veces constituye el amor humano, que decepciona por ser pequeño, limitado, interesado, ególatra, y muchas veces mezquino, condicionado y condicionante.

El nivel del amor fue elevado, llevado a la grandeza, ni más ni menos.
“No te conformes con cualquier amor, no todo lo que se dice ser amor lo es en verdad, no todo el que dice amar, ama de verdad o tiene idea de lo que el amor es”. “Puedes y tienes el derecho de decirle No a un amor que no es el que te dignifique, que te eleve, que te perfeccione y te tome de la mano a la trascendencia”.
Una amor así sólo puede ser dado y recibido si está cargado, inundado, invadido en el Amor de Cristo que, es el Amor Divino.

Y ahora sí:

d. “Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado”…

3. Interconecta los párrafos autónomos y llegar a una compresión del conjunto del texto y de lo que Dios a través de él está en ti llamando a cambiar, transformar, asumir y vivir.
El resto te lo dejo a tu meditación, ya te he dado, humildemente, la herramienta para que hagas tu interpretación y llegues a tus conclusiones personales.

Nota final:

Procura aplicar esta técnica y se consecuente y perseverante. Las cosas a la primera no salen, a no ser que sea un golpe de suerte. La perseverancia y la insistencia hacen al maestro.

Otra cosa, a propósito del texto del Evangelio, por más líneas que gasten escribiendo para explicártelo todo, sólo será tuya la decisión de arriesgarte a vivir según el mandamiento del Amor de Cristo Jesús.

Yerko Reyes Benavides

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