sábado, 28 de marzo de 2020

La Cruz

Testimonio de humildad eres,
Jesús amado,
cargando la cruz de los pecados;
la abrazas con fuerza,
tanta, que a tu pecho lastima,
mas no la sueltas,
pues quieres que de ella
ninguno quede fuera. 
No era tuya la pena
pero las quisiste llevar,
para que nadie más
atado a ella estuviera;
en tus labios no hubo queja,
en tu pecho el amor ardía,
por el camino fue tu sustento
más allá de la agonía,
y contigo en la cruz
mi pena y mi dolor quedó extinto. 
En tu fatigado caminar al Calvario
nos enseñas el sendero del Reino,
que no se queda absorto
en la Cruz sembrada en el suelo,
semilla de amor plantada
que en espera está por tu gracia,
dar frutos en abundancia. 
Jesús, mi Nazareno querido,
paciente, humilde y desprendido
danos la virtud y también la fortaleza
de abrazar con valor y decisión
la Cruz, que de ti, nos traerá la salvación.
Amén

Yerko Reyes Benavides

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