domingo, 19 de marzo de 2023

Ciego

En el desierto el mirar perdí,
la oscuridad se apoderó de mí,
y no fue la noche lo que más temí,
sino verme solo y lejos de ti.

Con mis ojos abiertos andaba,
todo a mi alrededor palpaba,
el rocío de tus caricias anhelaba,
verte tan sólo esta vez mis ser clamaba.

Ciego estaba, no lo entendía,
por más que insistía y seguía;
no, no te veía:
mi alma cautiva por ti gemía,
gritaba tu amor noche y día.

El cielo impasible pasaba,
el suelo impávido me reclamaba,
sin que hacer pudiera , sin ver quedaba:
desconsuelo la luz que mi pecho encendía,
desolación, lágrima que a mi tez teñía.

En el ocaso donde me postraba,
suave y sutil tu rostro soñaba;
mas tú, a mis despojos llegabas:
tu mano serena posabas,
tu amor, tu amor me entregabas.

No requiero más de estos ojos míos,
para encontrarte, Amado mío;
basta que me veas, de tu mirar me fio:
no es ya verte, mi gran desafío,
será tu amor en el que confío.
Amén

Yerko Reyes Benavides

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