martes, 6 de febrero de 2018

¿Tristeza? Si, también hay...


Si has seguido completa la secuencia de Volver a Ser Niños, tendrás la impresión de pensar que es una linda propuesta pero, impracticable. Quizá ya tuviste la tentación de archivarla dentro de las "fantasías" y las "utopías", un lindo cuento que sirve para reconfortar, pero no para vivir, porque seguramente, confrontando cada tema te habrás dado cuenta que el "mundo" real, dista mucho del mundo del Volver a Ser niños.

Te equivocas, en pensar que no se puede vivir así, con el corazón de niños y los pies bien puestos sobre la tierra a veces árida como el desierto, otras ardiente como un volcán y otras tantas gélida como los polos. 

Sin embargo, la propuesta sigue en pie. Volver a ser niños, no son mensajes lindos, son jalones de la naturaleza, la que es imagen de Dios; la esencia que Cristo restableció con su Cruz, Muerte y Resurrección. Acontecimiento que inauguro de una vez y para siempre el Reino de Dios, al que pertenecemos si tenemos el corazón de un niño.

Tristezas también las hay. La lagrimas tamibén corren en los rostoros de los niños. Pero hay una diferencia, una vez que la lagrima toca el suelo, en el suelo se seca y no se instala para siempre en el corzón. 

Por él pasa, pero el ser niño, de ahí la saca para que llegue a donde terminara y se ira; para que pronto vuelva en el rostro la sonrisa de serenidad, sosiego y paz. 

Volver a ser niños
Espiritualidad de la Ternura
Yerko Reyes Benavides

Se ama y punto

¡Que complicada es el la razón! Para todo busca argumentos, explicaciones, condicione, estructuras, esquemas. Se sustenta en la observación, en la clasificación, en la estratificación, en la división, en la desarticulación  y sectorización de un todo en su partes, para que aquello que es único, se vuelva múltiple. 

Y que terminamos sacando de todo eso, mayor confusión. Filosofía, Teología, Ciencias Humanistas, y toda clase de saberes enredan lo que es simple. 

Amar. ¿Qué es amar? ¿Acaso importa su definición? ¿Quién en la historia ha sonreído con una definición. Se sonríe con una caricia, con un beso en la frente, de ternura y de compasión. Se sonríe por un gesto de respeto y admiración. El rostro se sonroja con un ¡hola! con picardía de un desconocido. 

En el Amor no hay distinciones, separaciones, divisiones, distribuciones. Se ama y punto, y amando se es amado. 


Volver a ser niños
Espiritualidad de la Ternuran
Yerko Reyes Benavides

domingo, 4 de febrero de 2018

Mi mundo, el mundo; mi realidad, la realidad.

Hoy no haré un gran discurso, ni una extendida apología de la Espiritualidad de la Ternura.

Sólo diré lo que la imagen dice y, añadiré:  

Lo que eres por dentro eso serás por fuera y con ello construirás tu mundo y tu realidad, aunque intentes disimular y aparentar otra cosa.

No te pases los días sin antes mirar a ver cómo anda tu mundo interior. 

Volver a ser Niños


Espiritualidad de la Ternura
Yerko Reyes Benavides

sábado, 3 de febrero de 2018

Espiritualidad. La Espiritualidad de María de Nazaret


Hoy día escuchamos desde varios frentes hablar de “Espiritualidad”, lo oímos en los ambientes sagrados y por igual en los profanos. Se lo escuchamos mencionar al profesor, al teólogo, al filósofo, al psicólogo, también en alguna conversación perdida de un tema sin mucho seso nos aparece el término. Espiritualidad aquí, espiritualidad allá. Y, pudiera seguir dándole larga a este asunto, pero mejor aterricemos en el punto: ¿Qué es espiritualidad, a final de cuentas?

Tanto hemos escuchado hablar de espiritualidad que no sabemos a ciencia cierta a qué lugar pertenece puesto que desde distintos ámbitos reclaman su génesis. Como todas las demás sapiencias del ser humano, la Espiritualidad coquetea con la filosofía, esa que no era famosa puesto que todavía no habían nacido los sublimes “ad eternum” Platón y Aristóteles. Sin embargo, antes de ellos había filosofía y de la buena. Por allá pudiésemos colocar el origen de la Espiritualidad como saber.

De ese origen incierto todos quieren una tajada y una participación en una noción que no se casa con ninguno y que a todos reúne bajo su encanto. La religión, la ciencia natural, la astronomía y también la astrología (a disgusto de algunos) se arropan bajo las cobijas de un término que para todos tiene algún sentido, más no se deja encasillar por más esfuerzo que hagan quienes de la “Espiritualidad” se han querido adueñar.

Libre y siempre en libertad, revolotear por los saberes humanos, pero no se quedará ahí en ninguno de ellos, puesto cuando la maya, cual mariposa se cierna sobre ella, escapará revoloteando, libre y en libertad.

Lo que nos queda claro que la Espiritualidad es y será siempre diferente y distinta de la religiosidad, a veces tomara su mano con ternura y otras la soltara con premura, puesto que no caminara por los senderos de las doctrinas que anclan su independencia y espontaneidad.

Muchas religiones dirán en mí esta la verdadera “espiritualidad”, y ella a lo lejos las mirará y sonreirá.

Espiritualidad es una cosas y espiritualidades hay muchas. La espiritualidad es una sola, como lo es Dios, más sin embargo hijas engendrará en distintos padres y a ellas se les denominará “espiritualidades”. Unas con más sentido que otras, unas más auténticas que otras, pero todas serán y no serán a la vez; puesto que en cada una habrá un color del arcoíris refulgente de su madre.

Tan hija de la Espiritualidad es la espiritualidad cristiana como la espiritualidad judía.  O para ser más incisivos tan espiritualidad es la “carmelita” como la “franciscana”, la “dominica” o la “ignaciana”; cada una con un padre: Francisco, Tomás, Juan de la Cruz, Ignacio… Habrá la espiritualidad clerical y la laical o diaconal y así un etcétera.

Unas vueltas que espero no te haya mareado porque entre las espiritualidades católicas hay una que las cobija y las congrega a todas, la Mariana. Es decir, la espiritualidad de María de Nazaret. La dulce niña de los ojos de Dios.

La acción del Espíritu, de ahí espiritualidad, fue tan especial en ella que no necesitamos la hindú o la esotérica de la nueva era, para transitar los caminos de la trascendencia, esa que abre las puertas del cielo al alma pura.

Este articulo ha tenido dos propósitos: el primero darnos un pasea conceptual por la espiritualidad como noción. Y el segundo, concentrar nuestra atención en María, la Dulce Muchacha de Nazaret, quien cual novel e inocente, transitó por los océanos más insondables de la más auténtica espiritualidad, es decir, se hizo íntima del Espíritu, el mismo que la fecundó en el vientre lo hizo con su alma. El mismo Espíritu que sobre los apóstoles descendió para hacer fecunda su fe y su amor en Cristo Jesús, ahí con ellos y en compañía de algunas mujeres más, María:

“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos” (Hch 1,14)

Esta espiritualidad pasa por la perseverancia, la constancia, la certeza y la plena confianza en el Amor de Dios, de quien se alimenta a través de la contemplación, la meditación, la oración y sobre todo el silencio que se guarda desde el alma para escuchar la suave, tierna y amorosa voz de Dios. María maestra es del silencio y la escucha atenta.

En María vemos que la espiritualidad es un camino, un itinerario en una palabra una “Vida”. Una vida que se vive en armonía y en franca apertura a la “inspiración” del Espíritu Santo que se mueve en el interior del alma-pensamiento-cuerpo y corazón.


Si bien es cierto, hemos de reconocer que, la inocencia de María al momento de la Encarnación no es la misma inocencia al momento de la Cruz, sin embargo entre una y otra hay algo en común: el Amor de Dios hecho acción, tanto en uno como en otro momento. Ese amor le permitió celebrar la Vida humana en la Encarnación y la Vida Divina en la Cruz, y así, poder ella misma sentir el Amor de Cristo vertiéndose sobre la humanidad en forma de reconciliación; una reconciliación que ella –María- viviría en la eternidad cuando Dios Padre puso su mirada de amor en ella: niña indómita de Nazaret.

Mirada la espiritualidad desde la vivencia de María, entonces podemos afirmar que “vivir espiritualmente” o “tener espiritualidad” es un camino siempre del alma hacia Dios, sabiendo sin necesidad de racionalizarlo que Dios, ya ha salido al encuentro del alma que se ha puesto en su camino.

Este itinerario se hace bajo el signo de la fe, de la esperanza y su mayor impulsora será la caridad. Una caridad no entendida como “dar cosas” sino como “darse a sí mismo”: “he aquí la esclava del Señor” (Lc 1,38).

Este camino nos conducirá siempre, sin dilaciones, ni demoras a un crecimiento armónico de la humanidad contenida en nuestra propia naturaleza y la expansión de la divinidad dada como don Dios en el Bautismo de la Cruz y la Resurrección.

Esta espiritualidad María nos llevará por las alamedas de la divinización de nuestra humanidad, donde Dios aprovecha para humanizar su divinidad como lo hiciera históricamente en la persona humana de Jesús (Dios-hombre, humano-divino).

María nos enseñará que el desafío no es ser grande conquistando riquezas, privilegios, honores y el beneplácito de los poderosos; sino que el camino verdadero será el desprendimiento total, dejarlo todo para ganarlo todo en Dios; aunque no se vea, no se palpe, no se sienta, ni se aprovechen inmediatamente los frutos de los últimos a ser los primeros (Cf Mt 20,16).

María nos dirá que la espiritualidad es dejarse conquistar por el Amor de Dios, aunque los proyectos de Dios sean insondables e inescrutables, por ello es necesario que la espiritualidad se retraiga a sí misma en la Oración, la Contemplación y el Silencio.

No hay alboroto en la auténtica espiritualidad. Sólo silencio meditativo; silencio contemplativo; escucha silente de la voz de Dios.

En la Espiritualidad de María, no había certezas sino confianza, disponibilidad y apertura en libertad de espíritu.

Pero esas virtudes de la vida espiritual de María sólo se alcanzan en el Silencio. Por tanto, la característica más hermosa de la espiritualidad mariana es el Silencio.

Dulce Muchacha de Nazaret, enséñanos el valor del silencio que inspire nuestro amar a Dios en nosotros. 

Yerko Reyes Benavides

Dame un abrazo

¿Cuánto dura el pasado en los niños? Sólo instantes. No guardan en el subconsciente recuerdos inútiles, sólo atesoran momentos de profunda alegría, no para añorar sino para sobre ellos establecer el siguiente nivel de aprendizaje, de emoción, de descubrimiento.

Estas memorias no ocupan espacio inútil, ni el el pensamiento, ni tampoco en el corazón. Lo niños no recuerdan con nostalgia "mejores tiempos" no viven de las "glorias de un pasado" y tampoco se justifican de sus fracasos presentes culpando las ausencias o carencias añejas. 

Tampoco tienen noción del futuro. Un año en ellos es como si fuera un pasado mañana; la otra semana o un hasta el lunes. Por tanto, tampoco se inquietan por el porvenir, caminan hacia él sin temor ni condición, sólo avanzan, porque lo que va a suceder sucederá y eso será lo mejor, puesto que si en Dios están no habrá mal que destruya la vida. 

Ni pasado odiado ni futuro temido. Entonces presente. No, tampoco, sólo la libertad del aquí. 


Volver a ser Niños
Espiritualidad de la Ternura
Yerko Reyes Benavides

Volver a ser niños

Vamos llegando al final de esta primera fase de la propuesta de Espiritualidad de la Ternura. A través de esta herramienta de “Mirar la vida con los ojos de un niño”. Nos ha permitido, pensar como niños, sentir como niños, pero sobre todo redescubrir la Ternura del Amor de Dios que, está acompañándonos en todo momento.

Ha sido una experiencia maravillosa hacer este trabajo, la serie “Volver a ser niños” en lo personal me ha dejado grandes lecciones. Lecciones que aprendí no en los libros de texto de la Teología o de la Psicología o de las Ciencias Humanas en general, incluyendo la Filosofía o incluso la Espiritualidad.

Estas lecciones de Volver a Ser niños, vienen de la observación personal de los grandes maestros de espiritualidad que han sido para los niños. Ellos han jugado papel fundamental en el fortalecimiento de un fe más auténtica y cada vez menos rígida;  más expectante que ya resuelta; más anhelante por lo que está por descubrirse que lo que ya se descubrió.

Las frases que han acompañado las imágenes, en su mayoría provienen originalmente de un niño o niña que de alguna manera ha compartido conmigo su vivencia, su sentir, su mirar y actuar en la vida. Por eso, cada fotografía ha sido cuidadosamente seleccionada para que  cuente una historia, esa historia, la historia que va más de la frase en cuestión.

De esta forma, frase e imagen juntas se convierte en una ventana por la cual nos miramos a nosotros mismos de niños, y podamos sin hacer un viaje en el tiempo volver a sentir que el mundo es un lugar hermoso para vivir, que lo único que necesita es la visión de un niño para transformar la oscuridad en claridad, lo negro-blanco- gris en un arcoíris multicolor; y el amor, sí, el amor, en un camino que vale la pena seguir explorando a pesar de las tristes o malas experiencias pasadas; pero esta vez, está re-exploración es de la  mano de Dios.

Volver a ser como niños, nos acompañará en nuestro itinerario espiritual hasta el mismo comienzo de la cuaresma. Durante esos días, venideros de un tiempo litúrgico diferente, tendremos otras herramientas para mover, a veces nuestra pesada y oxidada, vida espiritual.

Por eso, y antes de que termine esta serie de meditaciones cortas, recordemos por qué lo hicimos y para qué lo hicimos y lo seguiremos haciendo: "Por el mandato de Jesús"

No podremos transmitir esperanzas en un Dios bueno, clemente y amoroso, sino lo vemos con los ojos de un niño. Del niño que mira a su Padre con alegría, ilusión, confianza, abandono, entrega, admiración, respeto, pero sobre todo con el amor del que se siente amado y es capaz de corresponder en libertad y espontaneidad.

No podremos salvar a otros niños si no rescatamos al niño o niña interior que hay en nosotros y que es el heredero del Reino de los cielos.  

Luego que termine la serie, me compromento a escribir algunos artículos ahondando en el tema “forma” de la Espiritualidad de la Ternura que tanto hemos leído en la que se inspiró está serie de imágenes compartidas.

Repito, aunque en cada frase hay un contenido teórico y ninguna frase fue planteada sin un componente versado o bien en la filosofía, o en la psicología, o en la antropología teológica, o en la teología o en la espiritualidad como saber, o en todas y cada una de ellas; las frases originales han sido expresadas por niños reales, niños y niñas no mayores de ocho años y que he tenido la fortuna de estar ahí para recoger estas lecciones de “profunda e informal” –que es la que más me agrada- Espiritualidad.

En nuestro itinerario espiritual –mentanoico- volveremos a visitar a nuestro niño interior, más adelante, no lejanos en el tiempo, no sea que volvamos a la rigidez de la “madurez”. 


Yerko Reyes Benavides

jueves, 1 de febrero de 2018

Mirada de Ángel

Mirada de ángel: visión divina;
es lo que en la naturaleza humana
se encuentra escondida,
tan a la vista que
por más cerca que se ponga,
el ciego de razón y cognición
jamás podrá conocer;
a menos que ponga mente, alma y
corazón.


Yerko  Reyes Benavides