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martes, 15 de octubre de 2019

Muero porque no Muero

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí
cuando el corazón le di
puso en él este letrero
que muero porque no muero.

Esta divina prisión
del amor en que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor
no lo es la esperanza larga
quíteme Dios esta carga
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera
no se goza estando viva
muerte, no me seas esquiva
viva muriendo primero
que muero porque no muero.

Vida,
¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
Santa Teresa de Jesús
(1515-1582) 

lunes, 24 de diciembre de 2018

Dios hecho Humano

Te hiciste humano 
y tanto fue lo que aceptaste por nosotros 
que te hiciste uno con todos 
tan cercano y a la vez tan extraño. 

Una noche llegaste y el cielo iluminaste 
porque aunque el mundo te aguardaba 
preferiste en la historia en sigilo entrar: 
cielo y nubes los testigos de tu llegada 
y en el firmamento un estrella te anunciaba. 

Dios se hizo hombre 
y de su fragilidad se revistió; 
en manos de mujer su divinidad entregó: 
la humanidad que recibía a María confió. 


¡Qué extraño!
Dios hecho humano

¿Qué pasaría en el cielo para que lo divino 
abandonara la comodidad de la eternidad, 
y de precariedad se revistiera? 

Nada dicen los ángeles, 
y lo confirman los arcángeles, 
Dios de amor se llenó y no contuvo 
el deseo de hacerse uno con lo amado: 
el ser humano. 

Uno como nosotros: 
Dios de Amor. 

Lo extraño ya no es ajeno; 
dos naturalezas incompatibles 
en tu corazón las reuniste 
al hacerte uno de nosotros. 

Aquella noche llegaste sigiloso 
y la bondad en naturaleza caída resurgió 
porque lo divino se hizo humano 
y lo humano al fin lo divino tocó 
y en lo profundo de su existir se estremeció 

Humanidad ahí quedaste 
prendada del amor excelso, 
del Dios hecho hombre 
que por ti en amor se dio 
para que la eternidad tuya fuese 
por siempre y para siempre.

Yerko Reyes Benavides

jueves, 29 de noviembre de 2018

Etty Hillesum o el Camino Interior


Los que estamos en contacto con jóvenes a menudo nos rompemos la cabeza para encontrar la manera de ofrecerles algo que les “llegue” dentro, el modo de suscitar experiencias de fe y de compromiso cristiano entre los jóvenes de hoy. Existe sin duda esa dificultad en nuestra cultura, pero aun así pienso que nunca ha sido fácil. Porque una experiencia profunda de “vida en el Espíritu” no surge así como así. Ni antes ni ahora.

Con el tiempo me he ido dando cuenta de que una de esas posibles “ofertas” es el “camino de la interioridad”, como una vía por la que se puede acercar a los jóvenes a la fe, al Evangelio y al Reino. Ciertamente ha sido un camino espiritual a lo largo de los siglos —basta citar a Agustín, Teresa de Jesús o Juan de la Cruz, entre muchos otros— pero creo que hoy puede tener más “tirón” y más posibilidades de “calar dentro” que las grandes causas y las grandes utopías, que quizá motivaron a muchos jóvenes de hace varias décadas. Para ilustrarlo, me gustaría proponer un ejemplo concreto y bastante más cercano que los citados santos: Etty Hillesum.

La descubrí hace dos veranos y puedo decir que es una figura que me apasionó, me encandiló. Ha sido objeto de mi lectura y reflexión desde entonces. Para los que no la conozcan, se trata de una joven holandesa de origen judío que vivió en sus carnes el holocausto nazi, y murió ejecutada en Auschwitz un 30 de noviembre de 1943, cuando tan sólo tenía 29 años

Fue una entre los varios millones de judíos exterminados. Pero sobresale de modo extraordinario por la profunda vivencia interior que dejó por escrito en sus diarios y cartas. Una experiencia que podemos definir como “mística”, universal (no adscrita a ninguna religión), vivida en muy poco tiempo (apenas dos años), marcada por una asombrosa transparencia y honestidad consigo misma


Una historia narrada en primera persona, en un lenguaje sencillo y muy humano, con una sinceridad que a veces asusta, y sin duda “tocada” por el Espíritu, que sopla donde quiere (también fuera de la Iglesia). Una vida que me gustaría proponer como ejemplo de este “camino de la interioridad” que decía más arriba, como posible itinerario para recorrer personalmente la senda del sentido, de la vida plena, de la verdad con mayúsculas: de Dios.
«Tú que me diste tanto, Dios mío, permíteme también dar a manos llenas. Mi vida se ha convertido en un diálogo ininterrumpido contigo, en una larga conversación. Cuando estoy en algún lugar del campamento, con los pies en la tierra y los ojos apuntando al cielo, siento el rostro anegado de lágrimas, única salida de la intensa emoción y de la gratitud. A veces, por la noche, tendida en el lecho y en paz contigo, también me embargan las lágrimas de gratitud, que constituyen mi plegaria»
(Carta del 18 de agosto de 1943).

Son palabras que la propia Etty escribió desde el campo de concentración, tres meses antes de su muerte. Palabras que recogen su proceso interior, la intensa evolución espiritual que configuró su persona y su manera de contemplarse a sí misma, al mundo y a Dios.


Hasta alcanzar esa “meta”, en la singular historia personal de Etty hay diversos elementos. Muchos de ellos son comunes a otras experiencias místicas, y algunos otros son propios de su peculiar experiencia personal:

1. El silencio, el retiro y la soledad “habitada”, para descubrir la voz de Dios que «apenas se distingue del silencio».

2. El descubrimiento de lo que va brotando de su “fuente interior”, así como la libertad y el deseo de adentrarse en ella sin miedo, siendo «paciente con todo lo que aún no está resuelto en su corazón».

3. Una purificación para “retirar las piedras y escombros que obstruyen ese pozo interior”, un “trabajo del corazón” que va dando forma a lo que hace, como un escultor. También un “combate espiritual”, una «lucha interior contra sus demonios personales».

4. Una sincera “escucha hacia dentro” para encontrarse con el fondo de sí misma, buscar “el alma de las cosas” y al Viviente que habita y trasciende todo su mundo interior y exterior: 
...«cuando digo que yo me escucho entonces es en realidad Dios el que escucha en mí. Lo más esencial y profundo de mí escuchando lo más esencial y lo más profundo en el otro. De Dios a Dios» 
(Diario, 17-9-1942)

5. Una apertura a los otros como “templos de Dios”
...«es preciso despejar en el otro el camino que lleva a ti, Dios mío (…) A veces, las personas son para mí como casas con las puertas abiertas (…) y debería ser posible hacer de cada una de ellas un santuario para ti, Dios mío» 
(Diario, 17-9-1942).

6. Una aceptación serena del sufrimiento: el que le viene de fuera, el que otros viven en sus carnes y el que surge de sus propios conflictos internos. 
«Tenemos derecho a sufrir, pero no a sucumbir al sufrimiento», dirá Etty, pero no por un estoicismo resignado, sino porque testifica que «la vida es hermosa, que tiene sentido, y que no es culpa de Dios, sino nuestra, que todo haya llegado hasta este punto»
(refiriéndose a la guerra y al exterminio nazi. Diario, 7-7-1942).

7. En esta situación, surge en ella la compasión por sus hermanos, que sufren injusta e inmensamente, y la solidaridad —sin odio ni rencor— como camino de redención en medio del dolor.

8. Y al mismo tiempo, brota en ella la conciencia de tener que “ayudar a Dios”. Sus palabras expresan una imagen muy “moderna” de Dios y su Providencia: 
«Sí, mi Señor, parece ser que tú tampoco puedes cambiar mucho las circunstancias; al fin y al cabo, pertenecen a esta vida… Y con cada latido del corazón tengo más claro que tú no nos puedes ayudar, sino que debemos ayudarte nosotros a ti, y que tenemos que defender hasta el final el lugar que ocupas en nuestro interior» 
 (Diario, 12-7-1942)

Además de todo esto, hay en la vida de Etty un “instrumento” privilegiado del Espíritu: su terapeuta Julius Spier

Este hombre adulto (al que cita como “S” en sus diarios) comenzó suscitándole pasión y atracción, pero terminó siendo su guía, su acompañante espiritual, el hombre que despertó a Dios en su interior, “el partero de su alma”. La relación con él fue marcando su proceso interior, desde la seducción y exclusividad iniciales hasta un amor desprendido y libre. 

La madurez en su relación con Spier le ayudó a recomponer el resto de sus relaciones: su “espacio interior” se fue abriendo así a unas relaciones profundas, desprovistas de toda posesividad. Su amor fue recíproco: él buscó y promovió lo mejor de ella, así como ella sacó lo mejor de él. Todo ello les condujo de la sensualidad al amor, y del amor al mismo Dios. Un amor que no consiste en mirarse el uno al otro, sino que se abre generosamente: 
...«tengo que sacar fuerzas y amor de mi amor por él para aquellos que lo necesiten (…) Del amor que siento por él me puedo alimentar durante una vida entera y también alimentar a los demás» 
(Diario, 7-7-1942)
...pues «no se puede entregar todo el amor a una sola persona» 
(Diario, 10-10-1942)

Etty, en su corta pero intensa historia, aprendió a escuchar la voz de Dios en lo profundo de sí misma, a amar profundamente a Dios y a la humanidad, y quiso compartir esa profunda experiencia interior. Su itinerario puede ser un ejemplo para cualquiera de nosotros, si queremos descubrir sinceramente el camino y la verdad de nuestra vida. O puede ser también un referente para educadores, catequistas, religiosos, acompañantes… a la hora de ofrecer propuestas de fe personalizada y profunda.

Artículo escrito por:
Guzmán Pérez
Director de la Revista FAST
En ocasión al 66° Aniversario


martes, 27 de noviembre de 2018

Etty Hillesum: "Dios y Una vida entregada"

He leído muchos escritos que hablan de cómo fue el despertar místico de esta jovencita a quien han pincelado sus biógrafos como una chica de época, de aquella época, me refiero, que hubiese pasado desapercibida por los recovecos de la historia sino le hubieran sobrevivido sus escritos: un diario.

Este diario lo comenzó a escribir en 1941 y su ultima anotación fue un trazo, unas pocas palabras que lanzadas a las vías de la calle en un nota. El 30 de Noviembre de 1943 dejó una pequeña pero sugerente nota a una de sus amigas. Nota que fue recogida por mujer que iba de camino y que tropezó con el camión que llevaba a los que en esa mañana sería ejecutados en las cámaras de gas Nazi en Auschwitz. 

La nota decía: 
"Hemos abandonado el campo cantando".

Esta frase hubiese podido perderse en el tiempo sin mayores consecuencias, sin embargo, hoy es para nosotros una frase que desafía nuestra seguridad y pone en alerta la convicción con la que vivimos ciertos desafíos, a los que llamamos: tragedias, penas y sufrimientos.

Me valgo de esto para decir, que no quiero, acá, aventurarme a hacer una interpretación de los escritos de Etty, a la final serán siempre mi subjetivo mundo interior el que termine hablando y su impacto será para mi. 

Invito al  lector, que se toma el tiempo para mirar estas lineas escritas con torpeza, a hacer esa interpretación que ahora evito.  Anhelo sea la misma Etty  quien provoquen la reflexión que lleve a conclusiones sugerentes para la vida, la que hoy llevamos.

Dejo, a continuación, algunos extractos breves de esos escritos que nos hablan de vida en abundancia, vivida con plenitud en donde la muerte imperaba:
“Este retirarme a la celda cerrada de mi oración se convierte para mí en una realidad cada vez más intensa, en un hecho cada vez más objetivo. La concentración interior construye altos muros, dentro de los cuales me reencuentro conmigo misma y con mi propia unidad, lejos de toda distracción. Y puedo imaginar un tiempo en el que estaré arrodillada días y días, hasta no sentir estos muros en torno a mí, que me libran de deshacerme, perderme y arruinarme”.
(18 de mayo, 1942). 
“Dios, por su parte, no es responsable de los absurdos que nosotros cometemos. ¡Los responsables somos nosotros! He muerto ya mil veces en mil campos de concentración. Sé todo lo que pasa y ya no me preocupo de las noticias que pueden venir: de un modo u otro, lo sé todo. Y sin embargo, encuentro la vida bella y llena de sentido. A cada instante”. 
(29 de junio, 1942)
“Ese pequeño fragmento de eternidad que llevamos en nosotros mismos puede ser evocado tanto con una sola palabra como con diez voluminosos tratados. Soy una mujer feliz y canto las alabanzas de esta vida –¡sí, ha leído usted bien!–, en el año del Señor –todavía y siempre del Señor– de 1942, enésimo año de la guerra”.
(20 de junio, 1942) 
“Y quise añadir esto: creo haber llegado poco a poco a aquella simplicidad que siempre he deseado”. 
(21 de julio, 1942) 
“En mi vida hay sitio para muchas cosas. ¡Tengo tanto sitio, Dios mío! Al atravesar hoy estos pasillos abarrotados, he sido presa de un impulso repentino: he sentido deseos de arrodillarme en el suelo en medio de toda esa gente. Es el único gesto de dignidad humana que nos queda en esta época terrible: arrodillarnos ante Dios”.
(23 de julio, 1942)
Yerko Reyes Benavides 

lunes, 26 de noviembre de 2018

75 Aniversario: Etty Hillesum

«Nos hiciste, Señor, para ti,
y nuestro corazón está inquieto,
hasta que descanse en ti»

Me valgo de pensamiento de San Agustín de un profundo contenido espiritual para con él presentar la Jornada Festiva que tendremos para conmemorar el 75 Aniversario de la partida de otra grande mística de nuestra historia, que no siendo católica, nos deja el legado de una vivencia profunda e intensa de un Amor que despertó en ella en un lugar en los que pocos reconocerían a Dios presente ahí. 

Una vida vivida a toda marcha, rápida, sin dejar cosas para luego, podrían describir con tres palabras la vida de Etty Hillesum. Así se muestran los de “corazón inquieto” que sólo hayan descanso cuando encuentran al Amor de los amores. 

El corazón de Etty descansó al fin no aquella mañana del 43 cuando iba cantando y orando al lugar de su holocausto, sino un poco antes, fue un proceso de dos años en los que su corazón inquieto al fin encontró un Amor Verdadero a aquel que infundió paz y calma en medio de un ambiente de profundo horror y dolor. 

Celebramos este acontecimiento con regocijo. No conmemoramos el fallecimiento de una joven, una entre muchas en los campos de exterminio de Auschwitz, sino la vida que inicio en 1914; la vida que despertó entre los años 1941 y 1943, y la vida que continua e incluso llega a nosotros tras 75 años de su partida al encuentro del Padre Dios. 

Siéntanse todos ustedes invitados a Celebrar la Vida, a vivirla en Amor y Alegría, legado que nos deja Etty Hillesum y acompáñenos en las actividades que hemos planificado.


Yerko Reyes Benavides

sábado, 24 de noviembre de 2018

Etty Hillesum: Pensamientos desde las Barracas.

Estamos acercándonos a la Gran Celebración del 75° Aniversario de la partida a las praderas del Amado Dios, de Etty. Confiada acude a la cita con aquel que descubrió en uno de los lugares de horror más grande de toda la historia. 

Un 30 de noviembre, ofrecía a Dios lo que tenía de vida, entre cantos entonados por ella y aquellos compañeros cuyas almas serenas, juntos entregaban en paz al Creador, sabiendo que en esa hora aciaga aquel que es Bondad Plena no los abandonaría, sino que su mano extendería para recibir su oblación. 

En este espacio, enmarcado en la celebración aniversaria iremos adentrándonos en la experiencia mística de Etty Hillesum, una experiencia espiritual vivida con rapidez pero con la madurez que apura la tragedia.

Ella nos ofrecerá su mano joven y su pluma ágil, impregnada de oración, meditación y contemplación que, será una oportunidad para desarrollar en nuestra propia vivencia de fe una sólida espiritualidad; una entrega a Dios en el Amor, desde nuestra propia realidad.


Dejemos que sea la misma Etty quien anime nuestro empeño: 
«El robo más grande contra nosotros lo cometemos nosotros mismos. 
La vida me parece bonita y me siento libre. 
El cielo se extiende ampliamente tanto dentro de mí como sobre mí. 
Creo en dios  y creo en la gente y me atrevo a decirlo sin ninguna vergüenza. La vida es dura, pero eso no es grave. Hay que empezar a tomarse en serio a sí mismo, y lo demás viene por sí solo. 
Y lo de “trabajar por uno mismo” realmente no es un individualismo enfermizo. 
La paz sólo puede convertirse en una paz real más adelante, cuando cada individuo la encuentre en sí mismo, extermine y venza el odio hacia los demás, da igual de qué raza o pueblo, y lo transforme en algo que ya no sea odio, sino tal vez incluso amor. 
Pero probablemente eso sea exigir demasiado. Y aun así es la única solución.»
(Etty Hillesum, 1942)

Yerko Reyes Benavides 

jueves, 8 de noviembre de 2018

Tómame de la Mano

"No me creeré, en mi inocencia, 
que la paz que descenderá sobre mí es eterna". 


"¡Dios mío, tómame de la mano! 

Te seguiré de manera resuelta, sin mucha resistencia. 
No me sustraeré a ninguna de las tormentas 
que caigan sobre mí en esta vida. 
Soportaré el choque con lo mejor de mis fuerzas. 
Pero dame de vez en cuando un breve instante de paz. 


No me creeré, en mi inocencia, 
que la paz que descenderá sobre mí es eterna. 
Aceptaré la inquietud y el combate que vendrán después. 

Me gusta mantenerme en el calor y la seguridad, 
pero no me rebelaré cuando haya que afrontar el frío, 
con tal de que tú me lleves de la mano. 

Yo te seguiré por todas partes e intentaré no tener miedo. 
Esté donde esté, intentaré irradiar un poco de amor, 
del verdadero amor al prójimo que hay en mí". 

Etty Hillesum
(25 de noviembre de 1941)

martes, 6 de noviembre de 2018

¡A pesar de todo, la vida es muy bella!

Muchas cosas pueden ser escritas sobre Etty Hillesum. En ella encontramos tantos y tan agradables trazos de divinidad vivida en una humanidad que no se hace extraña ni mucho menos ajena a lo que cada persona experimenta a lo largo de su propia vida.

Ella es el ejemplo vivo que Dios se fija en lo más humano, y va tras de aquellos que de corazón y con todo el corazón de Amor están sedientos y lo buscan con todas sus fuerzas, aunque a veces erren el camino.

Muchas cosas podríamos seguir diciendo de esta mística que nos sigue sorprendiendo por la sencillez de su humanidad, pero a veces, es mejor guardar silencio y si: Escucharla a ella que nos cuente, que nos diga, que nos sugiera cómo vivir la vida, en este mundo tan lleno de contradicciones, que suele ser hermoso y a la vez terrible.
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Etty Hillesum: 
"Ofrece al mundo ese nuevo sentido 
brotado de los abismos de nuestra angustia"
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"Todas las angustian nocturnas y las soledades de una humanidad que sufre atraviesan de pronto dolorosamente este pequeño corazón mío. ¿Qué tengo, pues, intención de emprender este invierno? Más tarde viajaré por todos los países de tu mundo, Dios mío.

Siento en mí esta llamada que atraviesa todas las fronteras y que descubre en todas tus criaturas, tan diferentes y en mutuo conflicto unas con otras por toda la tierra, algo común a todas. Y quisiera hablarles de eso que tienen en común, con una pequeña voz muy suave, pero hasta el final y con convicción. Dame las palabras y la fuerza para decírselo. 
Quiero, en primer lugar, estar presente en medio de los conflictos y entre los que sufren. ¿Será entonces, quizá, cuando tenga derecho a hablar? Esta intuición no cesa de brotar en mí y de caldearme el corazón, incluso en los momentos más difíciles de vivir: 

¡a pesar de todo, la vida es muy bella!
Es un sentimiento inexplicable. Aparentemente, nada lo justifica en la realidad en que vivimos. Pero, a pesar de todo, existen otras realidades diferentes de aquellas de las que hablan los periódicos y de las que tratan las conversaciones jadeantes de las gentes aterrorizadas. 

Existe también la realidad de este pequeño ciclamino rosa y la de este inmenso horizonte, que siempre podemos descubrir detrás de los rumores y de la confusión de estos tiempos. 
Dame una sola línea de poesía por día, Dios mío; y si alguna vez no puedo escribirla, por no tener ni papel ni luz, la recitaré muy suavemente por la noche, con los ojos levantados hacia tu inmenso cielo»
Etty Hillesum
Diario
24 de septiembre de 1942

sábado, 3 de noviembre de 2018

De Camino

Te escondes
y a la vez
te dejas ver


En el fenecer 
te hayas también


Y del suelo 
mi mirada elevo
y en el cielo te encuentro.


Yerko Reyes Benavides

viernes, 2 de noviembre de 2018

No lloren si me amaban

No lloren si me amaban. 
¡Si conocieran el don de Dios y lo que es el Cielo!  
¡Si pudieran oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!  
¡Si pudieran ver con sus propios ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!  
¡Si por un instante pudieran contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! 
Créanme:  
Cuando la muerte venga a romper sus ligaduras
como ha roto las que a mí me encadenaban y,
cuando un día que Dios ha fijado y conoce,
su alma venga a este Cielo en el que les ha precedido la mía,
ese día volverán a ver a aquel que les amaba y que siempre los ama,
y encontrarán su corazón con todas sus ternuras purificadas. 
Volverán a verme, pero transfigurado y feliz,
no ya esperando la muerte,
sino avanzando con ustedes
por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida,
bebiendo con embriaguez a los pies de Dios
un néctar del cual nadie se saciará jamás.

San Agustín
Obispo de Hipona

viernes, 26 de octubre de 2018

Etty Hillesum: Un deseo, un Destino


“Tenemos derecho a sufrir pero no a sucumbir al sufrimiento"

En este escrito no quiero hacer un análisis exhaustivo del pensamiento místico de esta niña que aprendió a Amar a Dios y en Dios a su prójimo en la más contradictoria circunstancia, donde el amor era prácticamente un imposible.

Sabemos de los horrores vividos por los judíos en los campos de concentración Nazi. Otra época, una generación distinta a la nuestra. Pocos testigos van quedando del Holocausto, y la memoria en el ser humano tiende a ser corta.

Decía un escritor muy reconocido:
“Quien olvida su historia tiende a repetir sus errores”.
Estamos prontos a conmemorar los setenta y cinco años de la muerte de Etty Hillesum en las cámaras de gas. Aprovechamos el legado que nos dejó a través de sus escritos de profundo contenido místico y espiritual para, hacer una mirada retrospectiva, que nos permita reavivar el “espíritu de vida plena” con el que ella pretendía vivir su vida una vez finalizado aquel espanto.

Si, en ella había la convicción no sólo que terminaría aquella pesadilla, sino que ella permanecería para decirnos a los que no la vivimos cómo aprovechar el regalo de la existencia: don de Dios y, también, cómo seguir colaborando con él, “construyendo en cada corazón una morada para ser habitada por su divina presencia”.

Quizá hoy no vivamos el terror de aquellos días de mediados del siglo XX, sin embargo, el olvido se apodera de nosotros, y repitiendo vamos la deshumanización de otrora con nuevas formas de padecimientos, nuevos horrores de indignidad, y lo peor, nos vamos volviendo indolentes ante el sufrimiento de tantos.



Dejemos que sea la pluma de Etty quien nos guíe, pero más su corazón candoroso de amor de Dios el que nos anime a encontrar alegría de vida aun en las más difíciles situaciones:
“La vida es una cosa grande y maravillosa, después de la guerra tendremos un mundo enteramente nuevo que construir, y a cada nueva exacción, a cada nueva crueldad debemos oponer un pequeño suplemento de amor y de bondad que hay que conquistar en nosotros mismos…”
¿Qué ha pasado con el mundo que soñaste Etty querida? ¿Acaso hemos logrado erradicar con amor y bondad la crueldad que presente está en el corazón de los hombres? La vileza, la canallada, la bajeza no ha terminada, súbditos tiene por doquier. La crueldad se ha hecho sistema y se ha instalado como estructura: muerte deja a su paso. El humano no aprende.

Tienes razón, esperamos muchos de otros, sin embargo el regalo de la Paz no viene del cielo, sino que nace y brota en el corazón de cada hombre. Es decisión y determinación de cada uno hacer el trabajo de conquistarla primero en nosotros; vencernos a nosotros mismos será nuestro gran desafío.
“Tenemos derecho a sufrir pero no a sucumbir al sufrimiento. Y si sobrevivimos a esta época indemnes en cuerpo y alma, el alma sobre todo, sin arrugas, sin odio, tendremos también algo nuestro que decir tras la guerra…”
¿Qué nos quisiste decir Etty? El sufrimiento será un compañero de peregrinar mientras vivos estemos. Lo entendí, más qué difícil es decidir “no sucumbir ante el peso que éste pone en nuestra espalda” Pero será juste ese el crisol que nos deje libres de odios, deseos de venganza, revancha: pureza de alma para revestirnos de un “nuevo hombre” uno más humano que a Dios lleve en sus entrañas.
“Quizá soy una mujer ambiciosa: ya me gustaría tener mi algo que decir… Sé que los que odian tiene para ello buenas razones. Pero, ¿por qué deberíamos escoger siempre la vía más fácil, la más trillada?”
Es que la vida feliz que nos dibujaron es la que llega sin esfuerzo; el sacrificio la condición que aleja al hombre de tal estado ideal. 

¡Qué contradicción nos plateas, amiga del alma! 

Escoger lo difícil.  Son pocos los que lo han hecho. Y uno de ellos fue a quien tú describiste en la penumbra de aquellos días aciagos. Ayúdame querida a también hoy descubrirlo para mí.
“En el campo sentí con todo mí ser que el menor átomo de odio añadido a este mundo lo hace aún más inhospitalario. Y creo, con una ingenuidad pueril tal vez, pero tenaz, que si esta tierra se vuelve algún día algo habitable por poco que fuere, será sólo gracias a ese amor del que hablaba antaño el judío Pablo a los habitantes de Corinto en el decimotercer versículo de su primera carta”.
Etty Hillesum: 1914-1943

En el Amor habrá redención y este mundo podrá ser una vez más un paraíso para el ser humano y todo cuanto hay en él.
Yerko Reyes Benavides

miércoles, 17 de octubre de 2018

Despejar el Camino de Dios

Acercándonos al 75 Aniversario de su Martirio.

“No basta con predicarte, Dios mío, para sacarte a la luz en los corazones de los otros.

Es preciso despejar en el otro el camino que lleva a Ti.

A veces las personas son para mí casas con las puertas abiertas.

Entro, vago a través delos pasillos, de las habitaciones, la disposición es un poco diferente en cada casa.

Sin embargo, todas son semejantes y debería ser posible hacer de cada una de ellas un santuario para ti.

Y te lo prometo, Dios mío, te buscaré un alojamiento y un techo en el mayor número de casas posibles.

Hay tantas casas deshabitadas y te introduzco en ellas como el Huésped más importante que puedan recibir”.


Etty Hillesum

miércoles, 10 de octubre de 2018

Remembranza de un “Hombre Bueno”

...y de un Santo para toda la Iglesia

“Ha quedado en el recuerdo de todos la imagen del rostro sonriente del Papa Juan y de sus brazos abiertos para abrazar al mundo entero. ¡Cuántas personas han sido conquistadas por la sencillez de su corazón, unida a una amplia experiencia de hombres y cosas!" 

(Juan Pablo II en la homilía de su Beatificación)


Angelo Giuseppe Roncalli nació el día 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Fue el cuarto de catorce hermanos. 

Su familia vivía del trabajo de los campos, cultivados en régimen de aparcería. Al tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá Angelo Roncalli su primera y fundamental formación religiosa: 
“Él dio a su ahijado, sin intención de convertirlo en sacerdote, todo cuanto podría servir con la máxima edificación y eficacia a la preparación no de un simple sacerdote, sino de un Obispo y de un Papa, como la Providencia había querido y decidido” 
Así escribirá de él el Papa Juan en 1959. El clima religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, guiada por el párroco don Francesco Rebuzzini, fueron la primera -y fundamental- escuela de vida cristiana, que marcó la fisionomía espiritual de Angelo Roncalli. 

Recibió la confirmación y la primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el Seminario de Bérgamo, donde estudió hasta el segundo año de teología y donde empezó a redactar los apuntes espirituales que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos en el Diario del alma. Aquí empezó su práctica de la dirección espiritual asidua. 

El 1 de marzo de 1896 don Luigi Isacchi, director espiritual del Seminario de Bérgamo, lo admitió en la Orden Franciscana Seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de 1897. 

De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio Seminario Romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo. 

Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Santa María in Monte Santo, de Piazza del Popolo, en Roma. En 1905 fue nombrado secretario del nuevo Obispo de Bérgamo, Mons. Giacomo Maria Radini Tedeschi. 

Tras la muerte del Obispo, en 1914, don Angelo prosiguió su ministerio sacerdotal dedicado a la docencia en el Seminario y a varias ramas de la pastoral, sobre todo asociativa. 

En 1921 empezó la segunda parte de la vida de don Angelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede. Llamado a Roma por Benedicto XV como Presidente de Italia del Consejo Central de las Obras Pontificias para la Propagación de la Fe, recorrió muchas diócesis de Italia organizando Círculos de Misiones. 

En 1925 Pio XI lo nombró Visitador Apostólico para Bulgaria y lo elevó al episcopado con el título de Areopoli. 

Su lema episcopal, programa que le acompañó durante toda la vida, era: “Oboedientia et pax”. 

Sobrellevó en silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la marginalidad. Afinó su confianza y entrega en Jesús crucificado. 

En 1935 fue nombrado Delegado Apostólico en Turquía y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. Angelo trabajó con intensidad al servicio de los católicos y se destacó por su dialogo y talante respetuoso con el mundo ortodoxo y con el mundo musulmán. 

En diciembre de 1944 Pio XII le nombró Nuncio Apostólico en París. 

Fue un observador atento, prudente y lleno de confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de Francia. Se distinguió siempre por su búsqueda de la sencillez evangélica, incluso en los asuntos diplomáticos más intrincados. Procuró ser sacerdote en todas las situaciones. Lo animaba una piedad sincera que se transformaba todos los días en prolongado tiempo de oración y de meditación. 

En 1953 fue creado Cardenal y enviado a Venecia como Patriarca. Al tiempo que avanzaba su edad, aumentaba su confianza en el Señor, entregado a una laboriosidad pastoral activa, emprendedora y gozosa. 

A la muerte de Pio XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, con el nombre de Juan XXIII. Su pontificado, que duró menos de cinco años, lo presentó al mundo como una auténtica imagen del Buen Pastor. Manso y atento, emprendedor y valiente, sencillo y activo practicó cristianamente las obras corporales y espirituales de misericordia, visitando a los encarcelados y a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y credos y cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. 

Su magisterio, sobre todo sus Encíclicas Pacem in Terris y Mater et Magistra, fue muy apreciado. 

Convocó el Sínodo Romano, instituyó una Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico y convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II. 

Falleció el 3 de junio de 1963, por la tarde, en un profundo espíritu de abandono en Jesús, deseoso de su abrazo y rodeado de la oración cordial del mundo, que parecía haberse parado para recogerse en tomo a él y respirar con él el amor del Padre. 

Fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II. Y así lo sigue siendo aún, ahora ese día se le venera como Santo para la iglesia, canonizado junto al mismo Juan Pablo II el 5 de Julio de 2013, Fiesta de la Divina Misericordia, domingo segundo después de la fiesta de Resurrección.

Oración a San Juan XXIII


"Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida".

Amén

martes, 2 de octubre de 2018

Etty Hillesum: Trazos Biográficos

Etty Hillesum (Ester) nació el 15 de enero de 1914 en Middelburg, donde su padre, el doctor L. Hillesum, enseñaba lenguas clásicas. Luego se trasladaron a Tiel, a Winschoten y finalmente, en 1924, se establecieron en Deventer, pequeña ciudad de la Holanda oriental. 

El padre de Etty era un estudioso de gran mérito, los libros y la investigación llenaban su vida. Su esposa Rebeca Bernstein, nacida en Rusia, había escapado a Holanda después del enésimo pogrom (exterminio en ruso). Era una mujer pasional, caótica y distinta del marido en casi todo. 

Pese a todo, Etty y sus hermanos Mischa y Jaap eran muchachos muy inteligentes y dotados. En los años de Deventer la orientación de Etty no estaba todavía bien definida. Era una muchacha brillante, intensa, que tenía la pasión de la lectura y del estudio de la filosofía. 
Mischa era un músico genial que a los 6 años tocaba Beethoven en público. Para muchos era considerado uno de los pianistas más prometedores de Europa. El más joven, Jaap, a los 17 años descubrió un nuevo tipo de vitamina y esto le permitió ganarse el acceso a todos los laboratorios académicos, cosa insólita en un estudiante de medicina. 

Etty, en Amsterdam, obtuvo su primer diploma en Jurisprudencia, y luego se inscribió en la facultad de Lenguas Eslavas. Cuando comenzó a estudiar psicología, estalló la guerra y su vida comenzó a asumir la fisonomía que entrevemos en sus diarios, escritos entre 1941 y 1943. 
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“La vida es una cosa grande y maravillosa, después de la guerra tendremos un mundo enteramente nuevo que construir, y a cada nueva exacción, a cada nueva crueldad debemos oponer un pequeño suplemento de amor y de bondad que hay que conquistar en nosotros mismos. Tenemos derecho a sufrir pero no a sucumbir al sufrimiento". 
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El 15 de julio de 1942, gracias al interés de algunos amigos, Etty encontró trabajo como dactilógrafa en una de las secciones del Consejo Hebraico. Como en otros territorios ocupados, esta organización había nacido bajo la presión de los alemanes y hacía de puente entre los nazis y la población judía.
 


Desde agosto del 42 hasta fin de septiembre del 43, Etty permaneció en el campo de Westerbork y trabajó en el hospital local. Gracias a un permiso especial de viaje del Consejo Hebraico pudo volver una docena de veces a Amsterdam. 

Llevaba a la ciudad y –además– a los grupos de la resistencia, cartas y mensajes de los prisioneros, y recogía medicinas para llevar al campo.
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"Quizá soy una mujer ambiciosa: ya me gustaría tener mi algo que decir… Sé que los que odian tiene para ello buenas razones. Pero, ¿por qué deberíamos escoger siempre la vía más fácil, la más trillada? En el campo sentí con todo mi ser que el menor átomo de odio añadido a este mundo lo hace aún más inhospitalario. Y creo, con una ingenuidad pueril tal vez, pero tenaz, que si esta tierra se vuelve algún día algo habitable por poco que fuere, será sólo gracias a ese amor del que hablaba antaño el judío Pablo a los habitantes de Corinto en el decimotercer versículo de su primera carta"
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Su salud era a menudo pésima, y una de sus licencias la pasó en el hospital de Amsterdam. La última parte del diario fue escrita después del primer mes en prisión en el campo de Westerbork. 

En septiembre de 1943 fue trasladada al campo de concentración de Auschwitz junto a sus padres y a su hermano Mischa, donde murió el 30 de noviembre de 1943.

domingo, 11 de marzo de 2018

Un descanso y dos suspiros


Afanes, trabajos, compromisos. ¿Qué apretada agenda llevamos? Comienza el día incluso antes de despuntar el alba, aun en la penumbra de la noche y ya andamos dando tumbos en la casa; llevándonos todo por delante porque nuestro cerebro no ha despertado del todo y no es capaz de cumplir todas las funciones de coordinación necesarias para el desplazamiento ágil del cuerpo en los angostos espacios que nos dejan los cúmulos de cosas que hemos acumulado inútilmente en nuestras casas.

Nada hacen, pero igual, mil veces nos hemos propuesto de deshacernos de la mitad de las cosas que en las mañanas de sueños nos llevamos por delante y tropezamos constantemente, madrugada tras madrugada.

Llegado el momento de tirar ese trasto, lo volvemos a colocar con una pícara sonrisa de complicidad con nosotros mismos; sonrisa que dice: “me estorbas pero estoy apegado a ti” al menos me sirves para despertarme en las mañanas cuando mi dedo meñique contigo se tropieza y el cerebro despierta al cuerpo en brincos y saltos y una mala palabra, para como oración matutina sale de nuestra boca.

Luego será un día de quejas ahogadas entre reuniones, personas que van y vienen; entran y salen en segundos por nuestro distraído día, mientras tratamos de concentrarnos en lo importante. Oye, detente, para un instante, no sigas que ya me llevas mareado: ¿Qué es lo importante que haces tanto?

No lo sé, es la respuesta que sale de un irse rápido a otro lugar; seguido de un: tengo prisa. Los minutos pasan, el reloj avanza rápidamente por las horas que ocupados andamos en lo urgente. Resolviendo, algo. No lamentablemente no es “el misterio de la Vida”, ese se lo dejamos a los vagos, filósofos y bohemios, algún poeta o cantante de bar de medianoche; por cierto ahí se hace buena filosofía de vida, entre una copa de un vino seco y el aire impregnado a aromas que son inconfundibles, perfumes de todo tipo se entremezclan en los sentidos e incentivan al pensamiento a romper con los esquemas cotidianos, para abrirse al existencialistas pensamientos, que tratan de darle un poco de sentido a esta locura que llamamos vida.

Sin embargo, el día no ha terminado, el afán continua, no se detiene, exige presiona, oprime, agota, cansa y no hay descanso; anhela el cuerpo recogerse en los catres de sábanas y cojines y olvidarse que el día existe.

Sin embargo, si la vigilia es enemiga, la noche no se vuelve amiga. Pensamientos van y vienen, pasan los días, semanas y meses. De pronto un cumpleaños más y, justo ahí, viene la tentación de por un instante pensar: ¿Y qué ha sido de mi vida?

No hay tiempo para respuestas, aparece alguien con un pastel, velas, cada más, o quizá menos según la tradición de cada uno; el canto de un feliz cumpleaños que agrio se saborea porque el tiempo queremos que se detenga. Descanso es lo único que anhelamos.

Al fin la noche, no nuestra amiga, sino más bien nuestra cómplice, llega, fuera zapatos, ropa y accesorios, del único que no podemos deshacernos es de nuestro insomnio que, muy a pesar nuestro, nos mantiene despiertos aunque el cuerpo por todas partes pida cama, sueño y descanso.

Ahí, justo en ese momento de lucidez, porque es el único que tenemos, o que nos permite nuestro ocupado día tener, decimos: ¡Basta! ya no más; por favor “detengan el mundo”, grita el alma, emulando al personaje paradójico de célebre caricaturista: “me quiero bajar”.


Etty, mi dulce Etty, ¡Qué bien me hace tu compañía! Sales a mi encuentro, cuando más necesito de una amiga. Mis oídos escuchar la dulce voz de alguien conocida de mí alma, que tomada de la mano de mí espíritu me calma y me devuelve la serenidad:
“Algunas veces lo más importante que se puede hacer en todo un día, es el descanso que se toma entre dos profundos suspiros”
Etty Hillesum
Niña mía de otra época, con otras circunstancias, tu sí que supiste dar con el secreto del buen vivir aun en la más abyecta dificultad. Calma y serenidad, lo importante no es lo que hacemos, sino el tiempo que nos damos para disfrutarlo, aunque sea un pequeño suspiro que se escapa del corazón.
Entre tantas cosas, amiga de mi alma, compañera de mis espirituales andanzas, se me olvida lo más importante, “los dos suspiros” y disfrutar el pequeño intervalo de descanso, olvido y abandono que se extienden breves entre el uno y el otro.

No fueron los acuerdos alcanzados en los negocios. No fue la jornada de trabajo realizada, citas, atenciones, clientes, alumnos, gente, según el área en el que nos desempeños; a la final serán castigo si no son consecuencias de nuestros afectos. Prisiones para el alma, que anhela aletear libre en la pradera como irresponsable mariposa que se posa en cada flor y hoja que encuentra en su revoloteo.
Lo más importante no fue la mano que se chocó para cerrar un acuerdo, sino algo más sencillo y simple, un descanso entre dos suspiros.

No lo entiendo todo, amiga, pero prometo darme tiempo para suspirar dos veces cada día.

Yerko Reyes Benavides