Mostrando las entradas con la etiqueta Para Reflexionar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Para Reflexionar. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de febrero de 2026

40 días no es una Eternidad

Ya va a comenzar la Cuaresma, un tiempo que ha de ser afrontado con algo más que buena intención o pura devoción.

Es la oportunidad para tomarse en serio aquello de: “Conviértete y Cree en el Evangelio”


Una ocasión para relacionarse con Dios dejando a un lado lo folclórico de nuestra creencia, lo imaginario o imaginativo y pasar a ser algo real; una relación forma y contundente, que tenga consecuencias.


Cuaresma de 40, dicho así simple, nos recuerda lo efímero que es el tiempo y su paso, cuando no le damos valor:


“Mil años en tu presencia son tan sólo un ayer qué pasó…”

(Salmo 89/90)


...Medita el salmista y con ello pone en evidencia dejando expuesta la vanidad del ser humano que deja pasar los días como si fueran suyos, sin buscar ponerse delante de Dios. 


Tu ayer que ya pasó tuvo tan solo 24 horas y no mil años: ¿Estuvo Dios en tu ayer? 


Cuaresma


40 días para poner a Dios en tu vida y en tu cada día.


40 días que no han de ser transitados como si no fueran nada o como más de lo mismo.


40 días y cada uno de esos días son una oportunidad, una invitación, una ocasión. 


40 días para obrar un cambio. 


¿Necesito cambiar? te podrás preguntar e incluso responderte a ti mismo: no, para qué, así estoy bien; pero yo te diré: ¡Uy si, claro que si, demás y no solo es imperioso sino  impostergable.


Te podrá incomodar, molestar o incluso ofender mi respuesta y la desestimarás diciendo: no me conoces; y yo te diré: así es, pero tú si y mejor que nadie y por esos sabes que lo que antes te dije es cierto e incluso sabes en qué.


¿Dónde encontrar la inspiración que necesitas?


- Oración, Ayuno y Limosna.


Seguro que ya los habías oído nombrar, pero lo que no se te ha dicho es que no son solo “prácticas de Piedad” sino un verdadero “Entrenamiento” para  tu voluntad (ese lugar en ti que define quién eres).


El ayuno, la oración y la limosna son el Ejercicio Espiritual que harás cada día (por 40 días) para entrar en ti y hacer lugar para estar tú en Dios y así Él estar en ti.


- Escuchar a Dios.


No se trata de un ejercicio mental o del pensamiento, ni tampoco de una complicada Meditación trascendental o de una Contemplación como expresión del alma.


Se trata de algo más simple, más a la mano del común, de aquellos que pasan por el frente del “gimnasio” pero nunca han entrado. Se trata pues, de abrir la Biblia y escuchar (leer) lo que Dios por su Palabra te dice.  Simple, sencillo, básico. En tu corazón ya hay Entendimiento, como don del Espíritu Santo, para comprender su Palabra. 


40 días no son una eternidad pero pondrán la eternidad en tu vida, para ser vivida sin el agobio del tiempo toda la vida.


40 días y hoy es su preámbulo pues este es el día de tu determinación.

Yerko Reyes Benavodes

jueves, 30 de mayo de 2024

Meditación en un día de Corpus

“Tomen esto es mi Cuerpo”
Marcos 14, 12-18. 22-26 

Sólo Jesús lo sabía, y aunque se los había anunciado, al menos en tres ocasiones, esta noche no sería como las otras noches de Pascua.

A ninguno de ellos le pareció extraño que la Tradición Judía implicada en la festividad, Jesús no la cumpliera al pie de la letra esta vez. No era el día, sino el día anterior, y Jesús lo organizó todo para que fuera así. Por su parte, los discípulos estaban acostumbrados a los cambios de planes de Jesús; a que hiciera lo que nadie haría, que dijera lo que nadie diría: publicanos, prostitutas y leprosos eran testigos de ello, pues habían sido amados por Jesús como ninguno otro lo habría hecho.

Era, pues, el día antes de la Pascua, porque el día de la Pascua Jesús lo viviría de otra manera: siendo él mismo el “Cordero de Dios”, tal como Juan el Bautista lo había anunciado algunos años atrás, que él sería inmolado para la redención de todos. Si, de todos, no de algunos, no de muchos, sino de todos; aunque no todos la apreciarán, la reconocerán, o la recibirán.

En aquella cena, Jesús no sólo rompe el protocolo de la tradición, sino que la transforma por completo. Los discípulos, por supuesto, no están entendiendo; ya les había pasado antes, más de una vez; sin embargo, se sienten seguros, están con el Maestro, en quien han reconocido no sólo al Mesías, sino al mismo Hijo de Dios.


Él preside la mesa, toma el pan, lo bendice y lo entrega, y al hacerlo hace uso de unas palabras que a nadie extraña: “Tomen, esto es mi cuerpo”.

De igual modo lo hace con una copa llena de vino: “Beban de esta copa pues es mi sangre derramada para la redención de todos”.

Entendamos una cosa, quien se acostumbra a algo, aquello lo deja de sorprender y de maravillar: se convierte en rutina. Y aquí en este punto me detengo, pues aunque haya mucho más que decir, esto a mi juicio es fundamental aunque la doctrina sea importante: ¿Cuándo la Eucaristía – Santa Misa – se convirtió en una rutina para ti? ¿Cuándo dejó de sorprenderte? ¿En qué momento ya no fue más un acto maravilloso de amor y la volviste una tradición, un rito, una rúbrica, una obligación?

Una vez entre a la sacristía de una iglesia para disponerme a la celebración de la Misa, y en el lugar donde se revisten los sacerdotes había un letrero que decía: “Celebra la Misa como si fuera tu primera, tu única y tu última Misa” (Santa Teresa de Calcuta). Desde ese día entendí que se va solamente una vez a Misa. ¿Lo entiendes tú?

Que en la mesa de mi corazón, no falte Señor, el pan y el vino de tu amor.

Amén


Yerko Reyes Benavides

martes, 27 de febrero de 2024

“Jesusín” y el Itinerario Espiritual de Cuaresma

- MAPITA -

En un Itinerario se marcan los elementos importantes de un viaje: lugares para pernotar, los que son de interés para conocer y visitar; los lugares para comer y gustar la gastronomía propia del lugar; sitios curiosos que nos son ni sitios históricos ni museo, entre otras cosas.

Acá es algo parecido, un poco más sencillo en cuanto a la forma de hacer la presentación, pues se trata tan solo de una sola Palabra, que se inspira en el lugar - del Evangelio y de la Cuaresma - donde Jesús nos hace detenernos, en cada ocasión.

Esta sola palabra nos ayudara a discernir qué hemos de hacer; a dónde vamos a mirar; que lugares en nuestra vida hemos de visitar; si está afuera o adentro lo que se busca; y también qué sitios de interés nos ofrece el Evangelio para dejarnos inspirar; de qué nos vamos a alimentar estos días o si es preferible guardar algunos ayunos; los tiempos que se necesitan para descubrir el designio de Dios; entre otras acciones a realizar…

Para esto usaremos la imaginación para preguntarnos, la inspiración para responder; la oración para discernir; la Palabra de Dios para buscar y la creatividad para actuar cada día…


Ya conoces a Jesusín, él nos servirá de guía con su presencia y él, en sí mismo, será un signo que al mirarlo y contemplarlo inspirará a nuestro quehacer espiritual para que hacer el alto respectivo y darnos el tiempo para meditar, orar y actuar.

Un último para cerrar esta presentación: “déjate llevar”; una sola Palabra es suficiente para mover todo dentro de ti; para ir a lo profundo de tu amor por Jesús, y descubrirte a ti, si en verdad estás pos de sus amor, compasión, bondad y misericordia. Recuerda lo que le dijo el Centurión romano a Jesús: “Señor,una Palabra tuya bastará para sanar" (Cfr. Mateo 8, 8).

Abre las Imágenes y “déjate llevar” por el eco de la Palabra que contemplas y lo que sugiere en tu corazón…




Yerko Reyes Benavides

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Itinerario Espiritual para Adviento y Navidad

Pan de Vida
2da Edición – Ciclo B

Por delante tenemos cuatro semanas que se van a debatir entre el exceso con el que el mundo reclama este tiempo como propio y la austeridad de quienes reclamamos este tiempo para un encuentro más íntimo con Jesús Encarnado y hecho Hombre nacido entre los hombres.

Ardua es la tarea espiritual que nos depara este caminar tan lleno de distractores y distracciones; habrá que estar muy atento para poder distinguir lo que en verdad nos llevará al portal de Belén.


Adviento es un tiempo precioso; una invitación al silencio, al recogimiento, a la sobriedad y a la escucha atenta. Un tiempo que está marcado por un pasar, para que pase el Señor por nosotros y en nosotros se quede, y así seguir habitando entre nosotros.

Con la intención de animar este caminar en fe y amor, hemos preparado la 2da Edición de este material que se presenta como un Itinerario Espiritual para Adviento y Navidad.

Dejo en sus manos este Libro y confío sea un buen acompañante que propicie en sus corazones una vivencia realmente espiritual, enriquecedora y renovadora de este tiempo de espera y esperanza.


Haz Click Aquí para Descargar el Libro

Yerko Reyes Benavides

jueves, 21 de septiembre de 2023

Me Basta

Cuando dejen de verme con admiración
y no sea más el centro de atención,
tú, Amado, mi ilusión,
mírame con piedad y compasión,
y eso me basta.

Cuando mi honor y decoro no alcancen,
ni mi palabra y el bien hecho importen,
hazme un lugar entre tus brazos,
mi resguardo será tu regazo:
eso me basta.

Cuando mi luz ya no sea un amanecer
y de mi verdad se quieran desentender;
mi interior estará resquebrajado,
mi espíritu lastimado,
posa tu mano en mi alma, Amado:
eso me basta.

Cuando la soledad haga nido en mi lecho
y de suspiros quede vacío mi pecho,
entra a hurtadillas, acaricia mi sueño
y de mis deseos hazte su dueño:
eso me basta.

Cuando de desiertos se llenen mis pasos
y de mis caminos sólo queden retazos;
muéstrame las huellas que han quedado,
de las veces que a tus hombros me has llevado:
eso me basta.

Cuando mi mirada en el horizonte quede perdida
y mi fe de amores esté agostada y herida
deja posar mis labios en tu costado,
en las aguas de tu ternura mi ser será saciado
y eso me basta.

Tú me bastas,
y eso me basta.
Amén

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 17 de mayo de 2023

Un Antes y un Después. Itinerario Espiritual de Pentecostés

Presentación del Itinerario Espiritual
de Pentecostés en su Tercera Edición.


Hay momentos realmente significativos; demarcan hitos relevantes de nuestra vida, de este pasar nuestro por el mundo. Los rememoramos con cierta nostalgia, pues traen a nuestra memoria aquellas experiencias vividas en la consecución de metas trazadas o sueños cumplidos.

Algunos de estos momentos se convierten en verdaderos puntos de inflexión, un quiebre en la vida que implica un antes y un después.


Meditando sobre estos tiempos de quiebre, me preguntaba: ¿Por qué no se logra arraigar la alegría como un sentir permanente del corazón y una actitud constante en el vivir? Siendo la alegría un don de Dios, ¿Por qué se hace esquiva a muchos?

Jesús prometió a sus discípulos que los iba a inundar una alegría que nadie podría quitarles (Cfr. ) y esto a mí me suena a uno de esos puntos de inflexión donde se demarca el Antes y el Después. Ahora bien, ¿cómo llegamos a él? La respuesta la tenemos delante de nuestros ojos: Pentecostés lo fue el punto de quiebre para los discípulos, la presencia del Espíritu Santo que venció en el interior de ellos, el temor que los tenía cautivos.

El Espíritu Santo es quien propicia en el interior del creyente la alegría del Señor y en el Señor.

Pentecostés hoy día también es para nosotros la oportunidad de llegar a este punto de quiebre en nuestro Itinerario Espiritual de vida. Un oportunidad para que sea el Espíritu Santo quien demarque por su presencia en nuestra vida: Un Antes y un Después.

Con esta intención en el corazón, quiero presentarte en esta ocasión, la tercera edición de este material que ya hemos compartido, pero ahora llega, revisado, corregido y ampliado en su contenido, con la esperanza puesta en el Señor, que será un recurso de provecho.

Queridos amigos dejo a la disposición de ustedes, el Itinerario Espiritual de Pentecostés: Un Antes y un Después.




“Ven Espíritu Santo,
llena el corazón de tus fieles,
e infunde en ellos el fuego de tu amor”.

Amén.

Yerko Reyes Benavides
Editor

sábado, 29 de abril de 2023

Hacer lo Correcto

¿Es correcto hacer siempre lo correcto?

Pensemos un poco antes de aventurarnos a dar una respuesta categórica o contundente de la cual luego no podamos contravenir…

Correcto sería decir: Sí, si es correcto; sólo que no siempre es correcto. Y no es correcto hacer lo correcto cuando entra en conflicto directo con hacer el bien o buscar el bien.


Actuar acorde a lo que es correcto está sujeto a los parámetros temporales con los que se entiende o se interpreta la realidad y regula la acción e intervención del ser humano en su relación con el mundo, los hombres, el cosmos y la naturaleza.

Lo correcto está en franca relación con las normas y pautas de comportamiento establecidas; con las costumbres y tradiciones recibidas, con el contrato social implícito que determina una sociedad; mientras que el bien es trascendente, está más allá de los convencionalismos de una época y del tiempo y al ser intuición es movido en el corazón de la persona por la presencia del Espíritu Santo y sus dones que permiten contemplar la verdad y descubrir lo que es bueno y justo, y así proceder en bien y en virtud.

El bien mira más allá de los parámetros y paradigmas vigentes con los que se ordenan las cosas, pues es el bien es la obra primigenia de Dios que todo lo hizo bueno y para el bien y lo muestra espontáneo y libre a quien está inserto y unido a su divinidad, y es capaz de ver la vida con sus ojos y amar a su obra con su mismo corazón.

Yerko Reyes Benavides

martes, 14 de marzo de 2023

El Perdón. Notas a mano alzada

El perdón un tema espinoso pero necesario de plantearse de tanto en tanto, ya que interpela un aspecto de nuestra vida interior que en ciertas ocasiones permanece a puerta cerrada y con la cerradura echada. 

Para este escrito he querido recoger una serie de notas y apuntes, hechos a mano alzada, a través de algún tiempo reflexionado sobre el tema y la propia experiencia. 

Estás Notas a mano alzada no quieren ser una cátedra ni una apología a la virtud teológica del perdón, sino ideas, ecos que resuenen en el interior y que inspiren un descubrir, un darse cuentan, una excusa para abrir aquella puerta donde están contenidos los perdones dados y los que se han retenido.

“Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguno, perdónenlo, para que también su Padre que está el cielo les perdone a ustedes sus pecados” .

(Marcos 11,25)

  • El perdón no depende de que el otro cambie o enmiende sus acciones. Perdonar  no es esperar el arrepentimiento del otro o su transformación, sino cambiar tu y dar vuelta a la  página donde quedaron apuntadas las huellas de tus heridas infringidas en ti, y comenzar a escribir una nueva página de vida, dejando atrás lo que en algún momento pudo lastimarte. 
  • Perdonar es darle la oportunidad al corazón para seguir adelante él intuye mejor el camino y lo que está dos pasos más allá del resentimiento y la frustración. 
  • Jesús en su llamado a la reconocía y su invitación permanente al perdón no significó en ellos que te quedarás anclado a situaciones que te sigan haciendo daño o a personas que insisten en lastimarte o perjudicarte. Puedes perdonar y también alejarte y dar por concluido lo que no te edifica ni procura tu bien.

“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.

(Efesios 4,32)



  • Perdonar no es olvidar pero tampoco es seguir recordando; es abrir el pensamiento, permitirle descubrir un porvenir distinto y avocarse a realizarlo más que insistir en el sufrimiento.
  • Perdonar es hacer lo que no se espera en un mundo que no tiene al perdón como su valor y se muestra cada vez más inmisericorde. 

“El nos libró del dominio de la oscuridad y nos traslado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de los pescado”.

(Colosenses 1,13-14)

  • Perdonar es quererte a ti mismo, pues el perdón necesita del amor propio para sublimar el orgullo que lo niega” 

“Yo soy el que por amor a mi mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados”.

(Isaías 43,25)

  • Perdonar es parecerte más a tu Padre del cielo, quien sin importar el tamaño del pecado su amor es siempre mayor,  en el que perdón es su don. 

“Si tú, Señor, tomarás en cuenta los pecados, ¿quién, Oh Dios, sería declarado inocente? Pero de ti procede el perdón y así infundes respeto” .

(Salmo 130,3-4)

  • Perdonar es casi siempre un imposible que sólo se hace posible, bajo la gracia y la acción misericordiosa de Dios.

“Señor, si mi hermano me ofende: ¿Cuántas veces he de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”.

(Mateo 18,21-22)


Un apunte de cierre que no quiere ser un punto y final sino un punto y seguido en ti, en quien estás notas resuenan como un eco de inspiración. 


El perdón, como se ha inferido tiene que ver más con la persona que lo consiente, lo acoge y lo expresa en sí, que con quien lo recibe. Al perdonar reconocemos nuestra propia vulnerabilidad y aceptamos con humildad la humanidad propia a la de los demás. 


El perdón como moción del alma, concebida en el corazón y aceptada por la razón, más allá de toda lógica, propicia dejar ir el Ego y, abrirse y confiar en algo más grande que uno mismo. Implica ser consciente del proceso de transformación personal necesario y perseverar en la intervención decidida del interior al que se le van incorporando como criterios y parámetros de vida la compasión, la generosidad, la empatía, el amor incondicional, la humildad y la aceptación. 


Así el perdón no será ni un sacrificio ni un signo de debilidad, sino al contrario, un acto sagrado de valentía, de liberación y de da sanación en unidad a Dios Padre de amor y misericordia. 


Yerko Reyes Benavides 

jueves, 6 de octubre de 2022

Rosario de la Caridad

Re-Edición


Rosario de la Caridad

El rezo del santo rosario es una práctica devocional ampliamente extendida y pródigamente recomendada. No es necesario abundar en exaltar las cualidades para la vivencia de la fe que aporta esta práctica que, tiene a los misterios de nuestra salvación como centro de la meditación y a la Santísima Virgen María como acompañante en la oración e intercesora en la petición.

Estamos al tanto de la estructura y dinámica de este rezo que hacemos como personas y también como iglesia. Tres grupos de misterios: gloriosos, gozosos y dolorosos; a los que en los tiempos del pontificado del papa Juan Pablo II, él le adicionó un cuarto grupo, denominados: misterios luminosos.

La oración consta, así pues, de 20 misterios que presentan la presencia y acción salvífica de Cristo desde su Encarnación, hasta su pasión, muerte y resurrección. Veinte Padrenuestros y doscientas Ave Marías constituyen el tránsito completo de la oración que, se reparte en los días de la semana para facilitar la contemplación de cada uno de los misterios.

Teniendo en cuenta esta estructura convencional, que es la que sustenta el rezo en su forma tradicional, se han presentado, a lo largo del tiempo, variantes, que sin menoscabo del rezo en su forma original, introducen elementos que orientan la oración, meditación y reflexión hacia virtudes específicas que avivan la vida cristiana: como el Rosario de la Caridad.

Ya en otro momento hemos hecho la introducción a esta manera distintita de abordar la práctica del rezo del Santo Rosario. Se ha hecho una revisión concienzuda del manuscrito original para hacer un relanzamiento de esta propuesta de oración en la que por el testimonio y presencia de María, Madre, buscamos en su intercesión y modelo, fortalecer la caridad, meditando en sus formas, maneras y expresiones para hacer de ella una constante en la vida cotidiana.

Teniendo en cuenta la finalidad y propósito de su autor, y con la ilusión de que esta forma de rezar con y por María, dejamos en sus manos El Rosario de la Caridad, en esta edición revisada y actualizada. Esperamos de corazón, que sea de provecho y crecimiento espiritual para todos.


Yerko Reyes Benavides
Editor

martes, 4 de octubre de 2022

Donde Hay. Seis días de Itinerario Espiritual

Inspirado en San Francisco de Asís

Del puño y letra de San Francisco de Asís nos encontramos estas máximas, escritas en forma de estribillo.

Bien pueden servirnos de inspiración para la oración o un impulso espiritual para actuar, cada día, según principio interior que presenta el santo, a través de cada una de ellas.

Aprovechemos este gran recurso espiritual propuesto, para hacer un Itinerario Espiritual de seis días. Un caminito, en el que cada día, se tomará una de las máximas y teniendo presente las virtudes presentadas en ella, pedir en la oración, la gracia de Dios para fortalecerlas en la propia vida y alejar las consecuencias de no tenerlas.
La vida espiritual para que abunde ha de ejercitarse y en la práctica de acciones sencillas ha de robustecerse.
Recomendable es buscar, por medio de la reflexión, modos y maneras de aplicarla, a través de acciones sencillas que la manifiesten, en lo cotidiano de los quehaceres, los pensamientos, los sentimientos y las palabras.

Por ejemplo:

· “pensar, antes de hablar”;

· “indagar, antes de criticar”;

· “callar, antes de ofender”;

· “escuchar, antes de juzgar”...


Pongamos pues por obra nuestro Itinerario, inspirado en la espiritualidad de San Francisco de Asís:

"Donde hay amor y sabiduría, allí no hay temor ni ignorancia.

Donde hay paciencia y humildad, allí no hay ira ni turbación.

Donde hay pobreza con alegría, allí no hay ambición ni avaricia.

Donde hay quietud y meditación, allí no hay preocupación ni disipación.

Donde está el temor de Dios guardando la casa, allí el enemigo no puede encontrar la puerta de entrada.

Donde hay misericordia y discreción, allí no hay soberbia ni dureza".


(Admonición 28)

Yerko Reyes Benavides

martes, 6 de septiembre de 2022

“Bienaventurados”: Lectura espiritual de las Bienaventuranzas según san Lucas

I Parte 
Lucas 6,17-26
“Bajando con ellos, Jesús se detuvo en un llano. Con él estaba un grupo impresionante de discípulos suyos y un pueblo numeroso procedente de toda Judea y de Jerusalén, como también de la costa de Tiro y de Sidón.

Habían venido a oírlo y para los sanará de sus enfermedades. Sanaba también a los atormentados por espíritus malos, y toda esta gente trataba de tocarlo porque de él salía una fuerza que los sanaba a todos.

Él, entonces, levantó los ojos hacía sus discípulos y dijo…” 
“Bienaventurados”

Caras vemos, corazones no sabemos y era necesario que ante aquella muchedumbre, Jesús diera algo más que un discurso, una lección o hiciera una apología.

Y así fue aquella tarde al bajar de la montaña. Y así sigue siendo hoy, que Jesús, el Maestro, el Mesías y nuestro Señor, llegue a lo más íntimo de nuestro ser, toque nuestra alma y renueve la esperanza, de esperarlo todo en Dios y confiar en su designio de amor.

El llamar Bienaventurados a aquéllos, no fue sólo un decir, palabras al viento, ni tampoco, un acto demagógico de su parte, cuya intención es de procurar la adhesión de una masa; sino llegar al corazón de cada persona y despertar en cada una, la fe, ilusión y, más que nada, la confianza de que ya se están cumpliendo las promesas hechas por Dios desde el inicio; con Abraham, pasando por Moisés y los Profetas.

Bienaventurado es el adjetivo calificador del sustantivo Bienaventuranza, que proviene del vocablo latino: “Bienaventurar” y significa, “prosperidad o felicidad humana”.

Sin embargo esta acepción del término, no nos es sugerente, puesto que la noción que tenemos está más dentro del ámbito religioso y del contexto bíblico.

Añadamos algunos elementos más a esta noción básica, arrojarán ideas a nuestra meditación:
1. Bienaventuranza, llamada además, “macarismo”, es un género literario, presente en varios escritos tantos del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento.

2. A este género los autores, recurren para expresar una felicitación por tener una cualidad o comportamiento grato, en virtud al deseo o voluntad de Dios.

El ejemplo más reconocido de este género literario lo encontramos en las Bienaventuranzas manifestadas por Jesús.

Expresar una bienaventuranza, no trata de conceder una bendición, o idealizar una condición específica de vida; sino, hacer una clara, directa y puntual invitación, a seguir el camino de virtud que procura dicha situación, estado o condición.

3. Así pues, entendemos, las Bienaventuranzas, es decir, cada una de las ocho fórmulas de felicidad espiritual que Cristo proclama a sus discípulos, como ideal de vida.

4. Y un elemento adicional, el más importante: Jesucristo, el Hijo del hombre, es el Bienaventurado por excelencia.
Y ya ha llegado, él está en medio de todos y es el consuelo de lo alto.

Jesucristo es quien nos hace bienaventurados con su gracia, amor y bendición.


“Bienaventurados los pobres”
“Bienaventurados los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios” 
                                                                                        (Lucas 6,20b)
Dijo mi profesor de teología: “las bienaventuranzas son la razón de ser del Evangelio, las que le dan contexto y proyección a la acción de Cristo”.

Yo, en aquel momento, como tú, ahora que me lees, no entendí nada. Pero te comparto, con la humildad que amerita la consideración siguiente: sólo pateando calle se entiende; después, al final, se entiende, y quizá ahí, tú tengas mucho para compartir conmigo.

Lucas (el evangelista de nuestra referencia) es más conciso a la hora de presentar este plan programático de Cristo, sin embargo, al igual que Mateo, las encabeza, con la bienaventuranza a los pobres.

Esto me dejo pensando, pero a propósito de este artículo, no es teología lo que abundo mis ideas, y lo que voy a exponerte no es cátedra, ni tampoco una teorizada sugerencia, sino experiencia:
Nadie hay tan pobre que no tenga un abrazo para consolar.

No hay nadie que por muy mal que ande en lo material, no abunde en sonrisas; al menos una para animar al que la desesperanza ha abatido.

Pocos son los que no tienen sus piernas y píes bien dispuestos, para acompañar al que camina en soledad.

Tampoco la pobreza toca los oídos y al tiempo de más, para escuchar al que necesita un consejo y desahogar sus penas.

Miro mis manos, y caigo en cuenta, que no son expresión de pobreza, pues están ahí para ayudar; para levantar al que ha caído y sostener al que está a punto de irse al suelo.

Y si por cosas de este mundo, todo esto faltará, nadie hay tan pobre, que no tenga en su corazón el Reino de Dios, para derramarlo en abundancia.
Esto – las bienaventuranzas – no es promesa, no es que va a suceder algún día , ni llegará con la parusía.

Por Cristo, los pobres ya somos bienaventurados.

Y aquí, mi apreciado lector, comienza tu caminar al lado del Señor.

Yerko Reyes Benavides

lunes, 25 de julio de 2022

Ser Distinto

Comienzo este artículo haciendo memoria de una vivencia, que bien puede también describir una experiencia tuya: haber conscientemente decido, “no ser igual que los demás”.

No estoy seguro si fue la época en la que se desenvolvió nuestra adolescencia y temprana juventud, a la que autores les gusta calificar como convulsionada, controvertida y desafiante (¿cuál no fue así?); o si este sentir, es común al desarrollo y la psicología propia de la edad y, siendo así, no se queda atascada en el tiempo, sino que se actualiza, haciéndose nueva en cada persona que la atraviesa, en cada tiempo.

Sea el primero o el segundo, o la interacción de ambos en su momento, lo cierto es que para mí fue una determinada decisión. Lo paradójico, y según lo hace notar y lo apunta Quino en su famosa tira cómica Mafalda: fui igual a todos de los que no quisieron ser iguales al resto.

Sin embargo, eso no tuvo relevancia alguna, pues se estaba en pleno proceso de autodefinición, descubriendo la propia identidad, y en plena conquista de un espacio propio y ser así, reconocidos como individuos únicos por el mundo (al menos el mundo que servía de contexto donde se desarrollaba nuestra vida: familia, barrio, escuela, grupo de amigos).

Esta reminiscencia de aquellos maravillosos días deja claro un punto: nada ha cambiado en cuanto a la decisión tomada en aquel momento. Los tiempos son otros (convulsionados, controvertidos y desafiantes, pero de hoy); la motivación es diferente; las razones para tal acción tampoco son las mismas; los errores cometidos en aquella expedición han dejado su huella, y aun así, la convicción de hoy es la misma de otrora: ser distinto a los demás.

No es difícil darse cuenta, que como personas, atravesamos diferentes procesos de desarrollo: el biológico y natural que está demarcado por la edad cronológica; el desarrollo psicológico que no está va de la mano de la cronología aunque la edad vaya demarcando algunos puntos de control (independientes a los contextos que también son influyentes en el proceso de maduración); lo que vale decir tanto para el desarrollo emocional, afectivito como el intelectual (o racional, más como actitud que como aptitud); y no olvidemos el espiritual (muchas veces ni si quiera es tomado en cuenta.

Ser distinto…

Lo que no sabía en aquellos días, era que significaba asumir conscientemente todas estas dimensiones e intervenir en cada una para orientarlas al fin establecido: ser distinto.

Tampoco sabía que, ser distinto, no es la extravagancia de romper los estándares socialmente convenidos, ni tampoco imponer nuevos estereotipos; sino ser consecuente con la propia identidad y coherente con las convicciones personales que son los motores (motivaciones) que mueven la vida.

Entre paréntesis, tampoco sabía, que a la consciencia así como al intelecto y al corazón había que alimentarlos y fortalecerlos con una dedicada y dilecta formación.

Cerrando el paréntesis, llegamos al punto de inflexión de este artículo, la razón de ser de estas líneas: la única manera verdadera de ser distinto es ser de Cristo y al ser de Cristo ser distinto.

“Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados: y anden en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en suave olor”. (Efesios 5,1-2)
En la instrucción de la consciencia está la consciencia de ser “Alter Crhistus” es decir “otro Cristo”; sin que ello implique ser una copia de su identidad, sino darle identidad a sus actitudes y cualidades en las nuestras. En otras palabras: Cristo habla en mí, mira en mí, toca en mí, ríe y llora en mí, abraza y se conmueve en mí; ora y suplica en mí, sufre en mí, actúa en mí, ama en mí…
«Ya no vivo yo, es Cristo, quien vive en mí”. (Gálatas 2,20)

Esto, ahora, es el gran desafío para todos, independientemente del momento y las circunstancias en las que nos encontremos cada uno.

Para muchas cosas en la vida, siempre una opción será: hacer nada; sólo que en esta ocasión esta no es la opción, pues esto es lo que somos y define no sólo nuestra identidad y naturaleza sino también nuestro destino: ser en Cristo y por Cristo, distintos.

Yerko Reyes Benavides.

Post Data

Te dejo en este Himno Cristológico de San Pablo un plan de trabajo.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo,
para que fuéramos santos
e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo,
conforme al beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que nos dio en su Hijo muy querido.

En él hemos sido redimidos por su sangre
y hemos recibido el perdón de los pecados,
según la riqueza de su gracia,
que Dios derramó sobre nosotros,
dándonos toda sabiduría y entendimiento.

Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad,
conforme al designio misericordioso
que estableció de antemano en Cristo,
para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos:
reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
bajo un solo jefe, que es Cristo.

En él hemos sido constituidos herederos,
y destinados de antemano –según el previo designio
del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad–
a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo,
para alabanza de su gloria.

En él, ustedes,
los que escucharon la Palabra de la verdad,
la Buena Noticia de la salvación,
y creyeron en ella,
también han sido marcados con un sello
por el Espíritu Santo prometido.

Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia
y prepara la redención del pueblo
que Dios adquirió para sí,
para alabanza de su gloria.

-Amén-

viernes, 15 de julio de 2022

Templo de Dios: panorámica bíblica

“Una sola cosa pido al Señor, y es lo único que persigo: 
habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, 
para contemplar la hermosura del Señor, 
y recrearme en su templo”.

(Salmo 27,4)

¿Qué viene a tu pensamiento al escuchar la expresión: Templo de Dios?

Como a muchos, quizá a ti también la imagen que dibujas en tu pensamiento es alguna edificación: una catedral, una capilla, o incluso la iglesia de tu parroquia.

No es equivoca esta imagen, sin embargo, no a la que la Escritura Sagrada da prioridad. Y esta afirmación descubre el propósito de esta Meditación Fugaz: hacer un breve recorrido por algunas de las citas bíblicas que llaman a nuestra atención, para darle el justo valor al Templo al que Dios hace su santuario, morada y hogar habitual.

Aclaremos un punto antes de seguir. El termino templo, proviene etimológicamente del vocablo latino “templum” cuyo significado es lugar sagrado.

En cada religión hay lugares, estructuras y edificios identificados para realizar la acción de alabar, adorar y rendir culto a la divinidad.

Entre otras acepciones, bíblicamente el término se usa para designar el lugar en donde se rinde culto y se ora a Dios.

Panorámica Bíblica:

Salmo 18,6

“En mi angustia invoqué al Señor; clamé a mi Dios, y Él me escuchó desde su Templo; mi clamor llegó a sus oídos”.

Isaías 56,7

“Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi alatar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”.

Mateo 12, 1-8

“Aquí hay uno que es más grande que el templo”

Juan 2,18-22

“Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”.



Hechos 2,46-47

“No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartía la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que se iban convirtiendo”.

1 Corintios 3,16

¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?

1 Corintios 3,17

“Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo”

1 Corintios 6,19-20

“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios”.

No busco dar una conclusión que cierre esta meditación, pretendo quede abierta para que puedas entrar a tu templo, y en la casa de tu oración poder contemplar la gracia de Dios y el quehacer de fe, esperanza y amor que está en cada uno realizar.

Yerko Reyes Benavides.


jueves, 2 de junio de 2022

Un Antes y un Después. Itinerario Espiritual de Pentecostés

El Itinerario Pascual no has sido un caminar sin rumbo, sino bien orientado y direccionado. Dos propósito había, uno explícito: renovar la alegría del Resucitado en nuestro corazón, avivando en nuestro peregrinar la esperanza en el cumplimento de toda promesa del Señor.


El otro propósito, estaba implícito, llevarnos al encuentro de quien será nuestro compañero indiscutible de marcha hasta la Parusía –encuentro pleno con Cristo en su Reino – el Espíritu Santo.

Ahora, presto este material: Un Antes y un Después; y lo pongo a la disposición de todos. Al igual que las dos entregas anteriores, es una guía en nuestro Itinerario, una luz en camino, para que podamos hacerle lugar al Espíritu de Dios en nuestra vida y en nuestro quehacer de cada día.

Sea el Espíritu Santo nuestro fiel compañero, garante de nuestra vida espiritual y la inspiración de nuestra fe, esperanza y caridad.



También puedes Descargar el Libro en PDF a través del sigueinte vínculo:


Yerko Reyes Benavides

sábado, 21 de mayo de 2022

Intimidad y Soledad: Vida Espiritual

La Espiritualidad es una experiencia íntima y personal en la que el ser entero, con todas y en cada una de sus dimensiones que le definen, busca en su interior aquellos bienes trascendentes y trascendentales, que le propicien vivir una vida cada vez más plena.

Esta acción demanda una introspección, es decir, examinar en el alma, mente y corazón propio, la presencia de los bienes más grandes -que propicia Dios- en cada uno, sin que este acto de indagación interior conlleve en sí, un ensimismamiento o un aislamiento con respecto a las personas y la realidad (el mundo circundante).

La espiritualidad no es camino que se transite en soledad, aunque necesite momentos cada vez más prolongados y frecuentes de intimidad y silencio para la contemplación, la meditación y la oración.


En la búsqueda de esos bienes de Dios, compartir el camino andado; dar a conocer la experiencia de Dios que cada uno está teniendo; comunicar el sentir, el pensar y el interpretar, enriquece la vivencia de fe, de amor y entrega de los que se acompañan en el mismo Itinerario espiritual de vida.

Sin embargo, nadie puede dar aquello que no posee, el mismo Jesús insiste en ello, haciendo ver que del tesoro que es guardado en el interior es del que se puede dar.

Para bien de todo y todos, el mismo Dios ha abundado en riquezas espirituales que esperan ser descubiertas y aprovechadas por cada uno, para una vida en verdadera abundancia, que no queda reducida ni contenida a los bienes materiales.

Así pues, el hombre de una profunda vivencia espiritual es aquel que está más comprometido con la trasformación de sí y su entorno; vive en apertura y disponibilidad; es atento y solicito en todo, valora el tiempo que comparte con sus hermanos, familia, amigos, compañeros e incluso con los extraños; y todo esto y más, buscando cada vez y con más ahínco eso momentos de intimidad con Dios y consigo mismo, a la manera de Jesús, que no desaprovechaba las horas de la madrugada para la oración (Cfr Lucas 6,12).

Ese tiempo de silencio y soledad que se ha mencionado es la forma de ir a lo más íntimo de la propia intimidad, al lugar donde Dios ha dejado la impronta de su presencia, en la abundancia de sus dones y bienes: es llegar al cofre del tesoro para mirar, descubrir, seleccionar, apropiarse y luego emprender la salida trayendo en las manos la ofrenda de dones espirituales para compartir: en lo que se dice, se siente, se piensa y se hace.
Mientras más miramos en nuestro interior, y más descubrimos la acción de Dios, más grande es el impulso de irradiar a través de cada acto vital, la gracia, el amor, la compasión, la ternura, la alegría encontrada. Y también, surge la necesidad de contemplar en el otro el mismo don dado, pero vivido desde esa experiencia única e irrepetible.


El amor es dado no sólo para sentirse amado en el amor recibido, sino que el amor es dado para ser, a su vez, dado; en la abundancia con la que el amor (de Dios) recibido va transformado todo en el interior y se va descubriendo.

Si, la vida espiritual amerita recogimiento, una separación temporal del mundo, pero sólo para volver al él, con la fuerza interior necesaria para transformarlo.

Yerko Reyes Benavides