Mostrando las entradas con la etiqueta Conocer lo que celebramos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Conocer lo que celebramos. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de febrero de 2026

40 días no es una Eternidad

Ya va a comenzar la Cuaresma, un tiempo que ha de ser afrontado con algo más que buena intención o pura devoción.

Es la oportunidad para tomarse en serio aquello de: “Conviértete y Cree en el Evangelio”


Una ocasión para relacionarse con Dios dejando a un lado lo folclórico de nuestra creencia, lo imaginario o imaginativo y pasar a ser algo real; una relación forma y contundente, que tenga consecuencias.


Cuaresma de 40, dicho así simple, nos recuerda lo efímero que es el tiempo y su paso, cuando no le damos valor:


“Mil años en tu presencia son tan sólo un ayer qué pasó…”

(Salmo 89/90)


...Medita el salmista y con ello pone en evidencia dejando expuesta la vanidad del ser humano que deja pasar los días como si fueran suyos, sin buscar ponerse delante de Dios. 


Tu ayer que ya pasó tuvo tan solo 24 horas y no mil años: ¿Estuvo Dios en tu ayer? 


Cuaresma


40 días para poner a Dios en tu vida y en tu cada día.


40 días que no han de ser transitados como si no fueran nada o como más de lo mismo.


40 días y cada uno de esos días son una oportunidad, una invitación, una ocasión. 


40 días para obrar un cambio. 


¿Necesito cambiar? te podrás preguntar e incluso responderte a ti mismo: no, para qué, así estoy bien; pero yo te diré: ¡Uy si, claro que si, demás y no solo es imperioso sino  impostergable.


Te podrá incomodar, molestar o incluso ofender mi respuesta y la desestimarás diciendo: no me conoces; y yo te diré: así es, pero tú si y mejor que nadie y por esos sabes que lo que antes te dije es cierto e incluso sabes en qué.


¿Dónde encontrar la inspiración que necesitas?


- Oración, Ayuno y Limosna.


Seguro que ya los habías oído nombrar, pero lo que no se te ha dicho es que no son solo “prácticas de Piedad” sino un verdadero “Entrenamiento” para  tu voluntad (ese lugar en ti que define quién eres).


El ayuno, la oración y la limosna son el Ejercicio Espiritual que harás cada día (por 40 días) para entrar en ti y hacer lugar para estar tú en Dios y así Él estar en ti.


- Escuchar a Dios.


No se trata de un ejercicio mental o del pensamiento, ni tampoco de una complicada Meditación trascendental o de una Contemplación como expresión del alma.


Se trata de algo más simple, más a la mano del común, de aquellos que pasan por el frente del “gimnasio” pero nunca han entrado. Se trata pues, de abrir la Biblia y escuchar (leer) lo que Dios por su Palabra te dice.  Simple, sencillo, básico. En tu corazón ya hay Entendimiento, como don del Espíritu Santo, para comprender su Palabra. 


40 días no son una eternidad pero pondrán la eternidad en tu vida, para ser vivida sin el agobio del tiempo toda la vida.


40 días y hoy es su preámbulo pues este es el día de tu determinación.

Yerko Reyes Benavodes

jueves, 6 de octubre de 2022

Rosario de la Caridad

Re-Edición


Rosario de la Caridad

El rezo del santo rosario es una práctica devocional ampliamente extendida y pródigamente recomendada. No es necesario abundar en exaltar las cualidades para la vivencia de la fe que aporta esta práctica que, tiene a los misterios de nuestra salvación como centro de la meditación y a la Santísima Virgen María como acompañante en la oración e intercesora en la petición.

Estamos al tanto de la estructura y dinámica de este rezo que hacemos como personas y también como iglesia. Tres grupos de misterios: gloriosos, gozosos y dolorosos; a los que en los tiempos del pontificado del papa Juan Pablo II, él le adicionó un cuarto grupo, denominados: misterios luminosos.

La oración consta, así pues, de 20 misterios que presentan la presencia y acción salvífica de Cristo desde su Encarnación, hasta su pasión, muerte y resurrección. Veinte Padrenuestros y doscientas Ave Marías constituyen el tránsito completo de la oración que, se reparte en los días de la semana para facilitar la contemplación de cada uno de los misterios.

Teniendo en cuenta esta estructura convencional, que es la que sustenta el rezo en su forma tradicional, se han presentado, a lo largo del tiempo, variantes, que sin menoscabo del rezo en su forma original, introducen elementos que orientan la oración, meditación y reflexión hacia virtudes específicas que avivan la vida cristiana: como el Rosario de la Caridad.

Ya en otro momento hemos hecho la introducción a esta manera distintita de abordar la práctica del rezo del Santo Rosario. Se ha hecho una revisión concienzuda del manuscrito original para hacer un relanzamiento de esta propuesta de oración en la que por el testimonio y presencia de María, Madre, buscamos en su intercesión y modelo, fortalecer la caridad, meditando en sus formas, maneras y expresiones para hacer de ella una constante en la vida cotidiana.

Teniendo en cuenta la finalidad y propósito de su autor, y con la ilusión de que esta forma de rezar con y por María, dejamos en sus manos El Rosario de la Caridad, en esta edición revisada y actualizada. Esperamos de corazón, que sea de provecho y crecimiento espiritual para todos.


Yerko Reyes Benavides
Editor

jueves, 30 de septiembre de 2021

30 Razones para Ir a Misa

"Como busca la cierva corrientes de agua, 
así mi alma te busca, Dios mío" 
(Sal 41,2)

Estas razones que ahora presentamos en una sola lista, han sido el resultado de un enriquecedor compartir. En ellas no hay teología, ni dogmática, no son el resultado de un análisis doctrinal, y aunque no carecen de estos elementos, han tenido su lugar en la vivencia de quienes las han presentado para realizar este ejercicio de amor y de fe en la Eucaristía.

Así pues, son pura experiencia espiritual, de sentir a Dios en el corazón y la necesidad de buscarlo en la santa Misa, que conmemora la presencia viva y sacramental del Dios-con-nosotros.

Ahora teniéndolas todas reunidas podemos hacer un recorrido que inspire la búsqueda de Dios en la Fracción del Pan e insistir sin desanimo, pues no nos faltara razón para presurosos ir al Encuentro del Amado, en un Pedacito de Pan, tesoro invaluable que se nos da sin costo de nuestra parte.


Una a una, las treinta razones:
1. Voy al cielo sin dejar la tierra.
2. Para ser amado con Eterno Amor.
3. Mis ojos pueden ver la Gloria de Dios.
4. Es mi cita especial de Amor de verdad.
5. Él me llama con ternura y me lleva con suavidad.

 "Hay cosas que sólo en y desde el amor tienen propósito, intención y proyección. Mi razón, la mayor y más importante para estar en tu presencia, Señor"

6. Para hacer de mi vida una ofrenda de amor.
7. Nutrir mi alma, alimentar mi corazón.
8. Escuchar atento, su Palabra de Amor para mí.
9. Recibir en santa comunión el Pan de Cielo.
10. Para ser mirado con ternura y en Amor.
"La fe me mueve, tu gracia me sostiene, pero tu amor lo es todo para mi"
11. Entrar por un instante al cielo y recibir la eternidad en un pedacito de pan.
12. Pedir perdón y encontrar reconciliación.
13. Para encontrar en el Altar de su Amor calma en mi tempestad.
14. Para poner en las manos de Dios todo lo que vivo.
15. Para recordar cada vez cuánto me sigue amando Dios.

 "Es tu bendición mi tesoro y tu paz mi compañía,y la busco cada día con ahínco"

16. Para poner el altar del Señor mi necesidad de su Amor.
17. Para recibir gracia y sanación.
18. Para recibir la caricia tierna y suave de su amor en mi corazón.
19. Para amar y ser amado con Amor Incondicional.
20. Para acrecentar mi fe y en su entrega renovar mis fuerzas.
No hay comida en esta tierra que pueda satisfacer mi alma y llenar mi corazón, sino el Pan bajado del Cielo que recibo en cada Eucaristía.
21. Para resguardar mi corazón en su Misericordia.
22. Para recibir la prenda de mi salvación.
23. Para abrazar la Misericordia del Padre junto a mis hermanos.
24. Para celebrar la fiesta de la reconciliación y del verdadero amor.
25. Para presentar a Dios mis necesidades y escuchar su Palabra de Consuelo.
"No hay mayor razón que el amor de Dios".
26. Para recibir cada día su paz y bendición.
27. Para recibir el pan que me da vida en abundancia.
28. Por amor, para amar y ser amado.
29. Para acrecentar en mí su gracia y renovar mi fe.
30. Porque quiero, porque puedo y porque su amor me hace falta.


Gracias a todos los que colaborar con su razón personal e íntima para que ahora, a ninguno nos falte una razón para ir en la búsqueda del Señor en la Eucaristía.

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 15 de septiembre de 2021

De pie estaba la Madre

Stabat Mater es una secuencia o (gregoriano) atribuido al franciscano Jocopone da Toro (algunos autores menciones al Papa Inocencio III como coautor)

Se la data esta composición hacia el siglo XIII. Comienza con las palabras Stabat Mater dolorosa que traduce: "De pie la Madre sufriendo".

Como plegaria, medita sobre el sufrimiento de María, la madre de Jesús, durante la crucifixión de su hijo y, también es una oración, en la que nos incorporáramos sintiendo su intenso y profundo dolor.

Un momento espiritual de gran valor y riqueza que hemos de aprovechar, en la contemplación del dolor como oblación de nuestra parte al Señor.

Yerko Reyes Benavides


STABAT MATER -DOLOROSA-
Estaba la Madre Dolorosa
- Himno - Secuencia del Siglo XIII
1. Estaba la Madre dolorosa,
llorando junto a la Cruz,
de la que pendía su Hijo.

2. Su alma quejumbrosa,
apésadumbrada y gimiente,
atravesada por una espalda.

3. ¡Qué triste y afligida,
estaba la bendita Madre
del Hijo unigénito!

4. Se lamentaba y afligía
y temblaba viendo sufrir
a su Divino Hijo.

5. ¿Qué hombre no lloraría
viendo a la Madre de Cristo
en tan gran suplicio?

6. ¿Quién no se entristecería,
al contemplar a la querida Madre,
sufriendo con su Hijo?

7. Por los pecados de su pueblo,
vio a Jesús en el tormento,
y sometido a azotes.

8. Ella vio a su dulce Hijo
entregar el espirítu
y morir desamparado.

9. ¡Madre, fuente de amor,
hazme sentir todo tu dolor
para que llore contigo!

10. Haz que arda mi corazón
en el amor a Cristo Señor,
para que así le complazca.

11. ¡Santa María, hazlo así!,
Graba las heridas del Cruficicado
profundamente en mi corazón.

12. Comparte conmigo las penas
de tu Hijo querido, que se ha dignado
a sufrir la pasión por mi.

13. Haz que llore contigo,
que sufra con el Crucificado
mientras viva.

14. Deseo permanecer contigo,
cerca de la Cruz,
y compartir tu dolor.

15. Virgen excelsa entre las virgines,
no seas amarga conmigo,
haz que contigo me lamente.

16. Haz que soporte la muerte de Cristo,
haz que comparta Su pasión
y contemple Sus heridas.

17. Haz que sus heridas me hieran,
embriagadas por esta Cruz,
y por el amor de tu Hijo.

18. Inflamado y ardiendo,
que sea por ti defendido, oh Virgen,
en el día del Juicio.

19. Haz que sea protegido por la Cruz,
fortificado por la muerte de Cristo,
fortalecido por la gracia.

20. Cuando muera mi cuerpo,
haz que se conceda a mi alma
la gloria del paraíso.

Amén

miércoles, 17 de febrero de 2021

Ceniza

Itinerario Espiritual de Conversión
-Cuaresma-


“Conviértete y cree en el Evangelio” 
Marcos 1, 15

Es el imperativo a manera de invitación que hoy (miércoles de ceniza) escuchamos decir al ser impuesta la ceniza sobre nuestra cabeza. 

La ceniza es más que una costumbre que demarca el inicio de la Cuaresma; es más que un rito dentro de una liturgia o ceremonia, es más que una tradición y por su puesto nada tiene que ver con una superstición (aunque no falte quien en la práctica la asuma de esta manera). 

La ceniza es un signo con el cual se representa una actitud, una intención, una determinación. 
Más que la ceniza impuesta en la frente, con ceniza revestimos alma, mente y corazón, para que todo nuestro ser y toda nuestra vida y quehacer sean expresión viva del amor de Dios. 

Para ello es necesario, indudablemente, volver a Dios: la conversión. Esta conversión la realizamos en un Itinerario Espiritual (Cuaresma - 40 días) a través de expresiones de piedad: ayuno, oración y caridad. 

Necesario es que tengas presente que la ceniza es el signo visible de un propósito privado de vivir una relación más íntima y personal con Dios. 

¿Listo para iniciar tu Itinerario Espiritual de Cuaresma?

Yerko Reyes Benavides

sábado, 5 de diciembre de 2020

Corona Espiritual de Adviento II

Encendiendo sus Luces
Segunda semana, segunda vela

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 

Amén

¡Ven, ven Señor, no tardes! 
Te aguardamos con alegría y en esperanza. 
¡Ven, Señor Jesús! 

Rápido pasan los días y hoy domingo entramos en la segunda semana del tiempo de Adviento. Ocasión para encender en nuestra Corona de Adviento la segunda de sus luces. 

Poco a poco, aunque llevamos prisa, pues queremos apurar la llegada del Señor, nos acercamos a ese momento especial. Corremos la tentación, esta vez también, a que todo se reduzca a un acto festivo externo, lleno de decoraciones y luces artificiales titilantes por doquier. 

Que la premura por sentirnos en agasajo y en festejo no ahogue la necesidad de sentir primero que nada y antes que todo, la ternura y el bondad de Dios en el corazón y en el calor del propio hogar. 

Oración
Con gran esperanza, Señor, ahora encendemos esta segunda luz, que con la primera se esfuerzan en disipar la oscuridad que aún se mantiene más suficiente para significar la humildad de nuestra condición que necesita ser iluminada con la gracia de tu amor. 

(Con la primera velita prendida desde el inicio, se procede a encender la segunda velita, también ésta de color morado) 

Que esta pequeña llama hoy encendida arda también en nuestro corazón y represente nuestro deseo de hacerte presente en nuestra vida. 

Que las penas sentidas desaparezcan y resurja la alegría de saber que vienes a nosotros y ya está pronta tu llegada. Por eso decimos llenos de esperanza: ¡Ven, Señor Jesús!
Amén 


Padre nuestro… 

Gloria al Padre y al Hijo… 

Propósito de la Semana 

En esta segunda semana de Adviento aparece en nuestro itinerario la presencia profética de Juan el Bautista. Él nos recordará que detrás viene aquel a quien no es digno si quiera de desatarle las correas de sus sandalias. 

Busquemos expresar este sentir del Bautista en pequeños actos de humildad, venciendo en nuestras actitudes, palabras y emociones la soberbia, prepotencia y vanidad. 

En acto de verdadero desprendimiento sería la manera anunciar hoy la cercanía del Señor a quien le abrimos lugar -real- en nuestra vida, despojándonos (material, espiritual y/o afectivamente) de lo que limita nuestra entrega y servicio a Él. 
Que esta luz encendida ilumine nuestro recorrido espiritual de esta semana y tu bendición este siempre con nosotros. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 
Amén

domingo, 29 de noviembre de 2020

Corona Espiritual de Adviento

Encendiendo sus Luces 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén

¡Ven, ven Señor, no tardes! 
Te aguardamos con alegría y en esperanza. 
¡Ven, Señor Jesús! 


Hoy inicia el camino del Adviento. 

Un recorrido que nos llama a hacerlo, no por las calles y avenidas de nuestros pueblos o ciudades, sino por los parajes espirituales de nuestra vida; que sea, la gracia del Señor, la que acompañe nuestra intención y nos anime a mantenernos despiertos y vigilantes, atentos al mismo Dios que ya ha salido a nuestro encuentro. 


Oración 

Con gran esperanza, Señor, ahora encendemos esta luz, ahora parece poca, apenas si disipa la oscuridad a su alrededor, pero es suficiente para significar la humildad de nuestra condición que necesita ser iluminada con la gracia de tu amor. 

(Se enciende la primera velita, de color morado) 

Que esta pequeña llama hoy encendida arda también en nuestro corazón y represente nuestro deseo de hacerte presente en nuestra vida. 

Que las penas sentidas desaparezcan y resurja la alegría de saber que vienes a nosotros y ya está pronta tu llegada. Por eso decimos llenos de esperanza: ¡Ven, Señor Jesús! 
Amén 


Padre nuestro… 

Gloria al Padre y al Hijo… 

Propósito de la Semana 


Este año ha tenido la particularidad que nos hemos visto en la necesidad imperiosa de recluirnos en nuestros hogares; con ello nos hemos distanciado los unos de los otros, se ha visto interrumpida la rutina de vida a la que hemos llamado normalidad a la que queremos estar de vuelta. 

Este “recluimiento” no necesariamente ha representado un “recogimiento” que implique un buscar un propósito y un sentido, una renovación y una trasformación personal para mejor. 

Nuestro propósito para la primera semana de adviento es en este recluimiento encontrar lugar para el recogimiento interior, y así la luz que encendemos en lo externo también se encienda en nuestra alma mente y corazón que ilumine la oscuridad que en ellos pueda haber y descubramos un quehacer para mejorar nuestra relación con Dios, con los demás, con nosotros mismo y con el mundo. 

Que esta luz encendida ilumine nuestro recorrido espiritual de esta semana y tu bendición este siempre con nosotros: 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 

Amén

viernes, 30 de octubre de 2020

Indulgencias en tiempo de pandemia

Hoy en día se ha propagado cada vez más y con intención devota, la práctica de buscar recibir en los días, acciones, prácticas piadosas y devocionales, fiestas y solemnidad especiales a lo largo del año litúrgico la indulgencia parcial o plenaria que propicia y procura la Iglesia.

¿Qué son estas Indulgencia otorgadas por la Iglesia?

Antes de ofrecer alguna definición, entendamos lo elemental: Todo pecado lleva consigo una culpa y una pena. Culpa es la ofensa hecha a Dios; pena es el castigo que dicha ofensa merece. 

La culpa de los pecados se borra a través del Sacramento de la Reconciliación o Confesión. 

La pena, llamada 'pena temporal', hay que expiarla en esta vida o en el purgatorio. 

En la vida se satisface con todo acto de amor de Dios y toda obra buena hecha en estado de gracia, así como a través de las indulgencias. 
Así pues, la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia (Cfr Código de Derecho Canónico de Canon 992).
Las indulgencias se pueden ganar para uno mismo o aplicarlas a los difuntos, uno por indulgencia. Nunca pueden aplicarse las indulgencias a otras personas vivas. 
Las indulgencias son un empujón y un regalo inmerecido que Dios nos da, a través de la Iglesia, en el camino de la búsqueda de la santidad.
Tipos de Indulgencia

La Iglesia otorgo dos tipos de Indulgencia:

- La Indulgencia Plenaria: borra todos los pecados, dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo, y

- Las Indulgencias parciales: cuyo atributo es condonar parte de la pena que los pecados cometidos reclaman. 

¿Cuál es el procedimiento para recibir la Indulgencia?

Por ser una práctica que busca la remisión parcial o total de la pena propiciado por el pecado, recibir por parte de la Iglesia la indulgencia amerita una sería de acciones que implican un compromiso serie para vivir en gracia de Dios. 

A continuación se presentarán los requisitos o condiciones establecidos por la Iglesia para recibir la Indulgencia:

De la disposición interior:

- Buscar estar en gracia de Dios antes de acabar la acción por la cual la Iglesia otorga la indulgencia.

- Tener intención al menos de general de querer recibir la indulgencia.

- Tener la disposición interior de un desapego total del pecado, incluyendo el venial.

De las acciones específicas:

- Realizar la acción por la cual la Iglesia otorga la indulgencia.

- Acudir al Sacramento de la Reconciliación y cumplir la penitencia (una misma Confesión es válida para recibir varias indulgencias plenarias. 

- Rezar un Padrenuestro y un Avemaría encomendando las intenciones del Papa (también, pueden ofrecerse otras oraciones recomendadas).

- La visita al Templo, la participación en la Santa Misa y la Comunión. 

Acciones cotidianas por medios de las cuales se reciben indulgencia:

- Adoración a la Eucaristía durante media hora.

- Realización del Via Crucis recorriendo las catorce estaciones erigidas meditando la Pasión del Señor.

- Rezo del santo rosario (5 misterios seguidos) en una iglesia, o en familia, o acompañado de otros.

- Lectura o audición de la Sagrada escritura durante media hora.

Fechas especiales en las que la Iglesia otorga la Indulgencia Plenaria:

En este apartado solo mencionaremos algunas, sin embargo hemos de estar atentos a las disposiciones de la Iglesia que establece Tiempos de Gracia especiales o proclama Años Santos, en los que se reciben la indulgencia plenaria y las indulgencias parciales. 

- 31 de diciembre: recitando solemnemente un "Te Deum" en una iglesia, dando gracias a Dios por los beneficios recibidos el último año.

- 1 de enero: recitando solemnemente el "Veni Creator" en una iglesia.

- Los viernes de Cuaresma: después de comulgar, rezando ante un crucifijo la oración "Miradme o mi amado y buen Jesús".

- En los oficios de Semana Santa: Jueves santo: recitando el "Tantum ergo" durante la exposición que sigue a la Misa. Viernes santo: asistiendo a los oficios. sábado santo: renovando las promesas bautismales en la Vigilia Pascual.

- Pentecostés: recitando solemnemente el "Veni Creator" en una iglesia.

- Corpus Christi: participando en la procesión eucarística (dentro o fuera de la iglesia).

- En la Solemnidad de todos los Santos y en la Conmemoración de todos los Difuntos, entre otras fechas del Calendario Litúrgico.

 


Indulgencias en Tiempo de Pandemia

En este tiempo de Pandemia en el que nos encontramos, la Santa sede ha dispuesto algunas excepciones y ha incorporado algunas disposiciones extraordinarias para que todo fiel pueda tener acceso y recibir las Indulgencias propias de las fechas y fiestas y conmemoraciones que las otorgan. 

A continuación hacemos una síntesis de estas disposiciones concedidas por la Iglesia a manera de información y guía:

La Santa Sede establece que “la indulgencia plenaria para los que visiten un cementerio y recen por los difuntos, aunque sólo sea mentalmente, establecida por norma general únicamente en días concretos del 1 al 8 de noviembre, pueda ser transferida a cualquier otro día del mismo mes hasta que se acabe. Esos días, elegidos libremente por los fieles, también pueden ser independientes entre sí”.

También se decreta “la indulgencia plenaria el 2 de noviembre, establecida con ocasión de la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos para los que visiten piadosamente una iglesia u oratorio y reciten allí el Padre Nuestro y el Credo, puede ser transferida no sólo al domingo anterior o posterior o al día de la solemnidad de Todos los Santos, sino también a otro día del mes de noviembre, libremente elegido por cada uno de los fieles”.

Se establece también que “los ancianos, los enfermos y todos aquellos que por motivos graves no puedan salir de casa, por ejemplo, a causa de las restricciones impuestas por la autoridad competente para el tiempo de la pandemia, con el fin de evitar que numerosos fieles se aglomeren en los lugares sagrados, puedan obtener la indulgencia plenaria siempre que se unan espiritualmente a todos los demás fieles”.

Para ello, deberán estar “completamente desapegados del pecado” y tener “la intención de cumplir cuanto antes las tres condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), ante una imagen de Jesús o de la Santísima Virgen María, recen oraciones piadosas por los difuntos”.

Esas oraciones podrán ser, por ejemplo, “laudes y vísperas del Oficio de Difuntos, el rosario mariano, la corona de la Divina Misericordia, otras oraciones por los difuntos más apreciadas por los fieles”.

También es válido para obtener la indulgencia que “la lectura meditada de alguno de los pasajes del Evangelio propuestos por la liturgia de los difuntos, o realicen una obra de misericordia ofreciendo a Dios los dolores y las dificultades de su propia vida”.

Tendiendo todas estas consideraciones en cuenta, que estos días por venir, en las celebraciones propias a celebrarse y con el ánimo espiritual de un mayor y mejor acercamiento a Dios por medio de la oración y la devoción se traduzca en un tiempo de gracia y Bendición para todos.

P. Yerko Reyes Benavides
Editor

Nota: esto aplica también para todos aquellos que por disposición de sus gobiernos o estados particulares hayan decretado un nuevo período de confinamiento doméstico o mantengan el ya existente, ante el riesgo de contraer la enfermedad del Covid19.

Y esta misma instrucción se toma como procedimiento extrordanario para la Indulgencia mientras se permanezca esta situación de pandemia. 

viernes, 5 de junio de 2020

Trinidad, misterio que el Amor devela

La Santísima Trinidad, Dios y Señor nuestro. Misterio que nuestro amor ha de develar, puesto que Dios, en el Amor mismo se da y a la vez se muestra.

¿Qué decir de este Misterio que deje al descubierto la intimidad del Dios Omnipotente y nos permita un mayor conocimiento de su Divinidad? 

Al respecto, no hace tanto escuchaba la disertación entusiasta de un novel predicador, haciendo su mayor y más grande esfuerzo por conquistar a su audiencia con lo refinado de su argumento y la profundidad de su teología. He de reconocer, que se notaba el esmero en la formación y el cuidado en la preparación de aquellas palabras que abordan el misterio de la Trinidad Santa. 

Su argumento se contrataba en la defensa del dogma, que establece la única naturaleza divina, manifestada en tres personas. Precisaba, para que no quedara duda alguna, que había una única substancia divina presente en la Trinidad, por tanto, no había error en confesar de pensamiento y palabra la fe en un solo Dios y Señor, y este único Dios es tres personas distintas entre sí, pero iguales en divinidad; jamás tres dioses. 

No hemos de negar que haya cierta pedagogía en la economía de la Salivación, por la que Dios se fue mostrando a través de la historia de la humanidad, dando a conocer no su substancia, esencia o naturaleza, sino su rostro, su corazón, sus pensamientos y también sus sentimientos. 

Hace más eco en el interior de la gente -letrada o sencilla-  acercarse a Dios como persona que como noción o concepto. Así pues, aquel que así mismo se define como el  “Yo soy el que soy”, innombrable para el pueblo antiguo, abre las puertas de su divinidad y muestra su ser personal, en la persona divina del Padre, creador y todopoderoso; en la persona del Hijo, redentor y salvador nuestro y en la persona del Espíritu Santo, santificador y guía en nuestro peregrinar a la plenitud del Reino. 

Muy al contrario de la gente que si prestaba atención a la predicación, quien empezó a divagar y se perdió en su propio pensamiento fue quien les narra esta anécdota: 

En no sé cuál procedencia de las personas divinas, me encontré recordando un día de clases con mis alumnos, a los que amonestaba sobre su “mal gusto” a la hora de escoger la música que oían. Mi reproche era insistente, no les daba tregua, les hacía ver lo disonante de las melodías, si es que así podían ser llamadas, en donde daba igual que sonara una lata a una batería; les hacía notar lo patéticas de las letras de dichas canciones, que de rima carecían, y lo que decían era una agravio a los oídos, entre otras ofensas en las que incurrían unos balbuceos obscenos y grotescos. Y mientras les repetía, como un “viejo dinosaurio”: “¡no sé cómo pueden escuchar esa música! un alumno me responde con su más ingenua mordacidad: “no son para escuchar, sino para bailar”. 


No te sorprenda: mas caigo en cuenta que hace rato dejé al predicador en su prédica; a mis alumnos con su música y ahora, me encuentro aquí contigo, escribiéndote esta sola línea que quizá sea la única que importe de todo este mensaje, anécdota incluida: 
Dios no se ha mostrado a sí mismo para ser exclusivamente conocido, sino para ser absolutamente amado. 
Este es un Misterio de Amor, y de este Misterio de Amor, lo maravilloso es que el amor no se esfuma como si lo hace  la divinidad entendida como una entidad etérea y abstracta, impersonal, distante, fría, sin personalidad ni carácter. ¡Qué fácil! se hace creer cuando no hay demanda ni compromiso, cuando la fe queda sin consecuencia ni se hace consecuente. 

No reclama tu atención un dios sin rostro y que no te da la cara porque no tiene una para ofrecerte; tampoco tu corazón lo conquista una fuerza cósmica, o una energía metafísica; tu amor lo requiere un Dios que es persona y te ama como Padre, como Hijo y Hermano, y como Espíritu Santo. 

Dios es como "la música" de mis alumnos. Con el tiempo pude hacer esa conexión. A Dios no se le entiende, a Dios se le siente, se le busca... se le ama.

Dios es música que hace estremecer hasta la fibra más honda de cada ser; su melodía resuena, a veces retumba, pero siempre es sutil; armonía que deleita y también exalta, lenguaje comprensible para el corazón que lo anhela y que de él está sediento. 

En lo personal, sigo buscando a Dios. No pierdo el interés en descubrirlo y conocerlo. No dejo de tener tiempo para investigar e indagar, para reflexionar y pensar. Todo eso sigue siendo importante, pero mi prioridad ahora es otra: bailar al ritmo de la música con la que Dios se manifiesta en mi interior. 

¿Te animas?

Yerko Reyes Benavides

sábado, 30 de mayo de 2020

Pentecostés: Fiesta, Vigilia y Oración (Recursos)

Pentecostés, suena a nuestros oídos como la fiesta de la Iglesia en honor al Espíritu Santo. Fiesta que se celebra nueve días después de la Ascensión de Jesucristo y a cincuenta días de su Resurrección. 

Estos números nos pueden parecer simbólicos, y de hecho así lo son. Emulan en número a la cantidad de días que separan a las dos fiestas principales del pueblo judío y que están en el trasfondo de estas solemnidades cristianas, aunque de ellas poco quede. 

Pentecostés o fiesta de las “Semanas”, hoy conocida como Shavuot, celebra el encuentro de Dios con Moisés en el Sinaí, donde son entregados los Mandamientos -las tablas de la Ley, y fue establecida por el mismo Moisés, 7 semanas o 50 días después de la Pascua del cordero –Pesaj-, que celebra la liberación el pueblo de Israel. 

Sin embargo, y aunque podemos encontrar paralelos espirituales, nuestra fiesta de Pentecostés, nos habla de otra entrega, no en forma de Ley, no contenida en tablas, sino en forma de Gracia y en la Persona misma del Espíritu Santo. 

Así pues, la Celebración de Pentecostés constituye, a la par y junto a la Solemnidad de Resurrección, la Fiesta en la que nuestra Fe encuentra su fuente, sentido y proyección. Nace en ella la Iglesia, comunidad de creyentes y testigos. 

Sin la efusión del Espíritu Santo la primigenia comunidad, constituida por los apóstoles y discípulos del Señor, en compañía de María, Madre Jesucristo, no hubiese por sí misma encontrado el impulso necesario para, lanzarse definitivamente al mundo entero, y dar testimonio decidido y certero del Evangelio de Cristo. 

La originaria fiesta judía de Pentecostés, a partir de la Efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Virgen María, marca un punto de quiebre en la vida de los discípulos y establece para ellos “Un antes y un después”. 

Este es el tiempo del Espíritu Santo, la hora del Don de lo Alto y en nuestra caminar de fe y nuestra vida ha de ser tenido como un referente espiritual; momento privilegiado que se renueva año a año, y que nos ofrece la oportunidad de un nuevo comienzo, de emprender nuevos caminos, de revitalizar nuestra entrega con la gracia que proviene del Cielo y es dada por Dios Padre en Jesucristo por el Espíritu que de ambos procede. 

Nuestro gran desafío es hacernos consciente de ese “después” que demarca la presencia actuante del Espíritu Santo en nuestro corazón. 

Que estas líneas no sean sólo el preámbulo para hacer entrega del material para la realización de la Vigilia de Pentecostés, sino una motivación, un llamado un impulso, el desafío espiritual que nos mueva a renovar y avivar la presencia de Espíritu Santo en nuestra vida. 



Esta noche, nosotros al igual que los Apóstoles estaremos en Vigilia y Oración, a la espera de la efusión del Don de lo Alto, ya presente en nuestro corazón. 

Meditando la Palabra y elevando nuestras súplicas al Padre Dios, discerniremos, tomando en consideración los signos de nuestros tiempos, el “antes” y el “después” que hemos de emprender en compañía del Espíritu y guiados por su inspiración y gracia. 

 

 Listo ya nuestro ánimo y dispuesto nuestro corazón digamos: 

¡Ven, Espíritu Santo, te estamos esperando!

Yerko Reyes Benavides

lunes, 25 de noviembre de 2019

No hay prisa, la Navidad puede esperar

No hay prisa para hacer llegar la Navidad, mas ya se percibe el apuro, sabemos la razón del apremio. 

No es un secreto, más en ello no pensamos, cuando nos sumergimos sin más a este desafuero navideño que no tiene nada que ver con Belén, una estrella en el firmamento, pastores en la noche acurrucados apacentando su rebaño; a una mujer encinta; una familia de camino a la que pilla lejos de casa, el alumbramiento de su hijo; un pesebre, una mula, un buey. 

"Pongamos la navidad” se escucha mucho decir, y no es el apremio de la llegada de diciembre el que  trae el afán, ya ha comenzado a verse esa “navidad” colgada en paredes, postes, plazas, avenidas y comercios. Esta “navidad” se inicia en noviembre, a veces antes, el "espíritu navideño" la mueve, también se mete, antes de tiempo, en algunas casas con el titilar de sus luces rojas, amarillas, azules y verdes. 

Incluso a los templos ha llegado la costumbre, modo y moda de esta navidad: colocar los adornos, luces, guirnaldas, bolas y estrellas. También un árbol decorado hace gala a la entrada de la iglesia. Se escucha con emoción la invitación a participar “en familia” del encendido de las luces en la parroquia (tradición traída de plazas y centros comerciales). Los niños se entusiasman, se dice; una forma de incultura el evangelio, arguyen los más grandes... ¿no será que la realidad es otra? 

No, no hay apuro...ni prisa.. la Navidad puede esperar; mientras, va creciendo la esperanza que, anima y alegra al corazón, ante la inminente llegada del Señor.

No creas, no soy un amargado, o un aguafiestas, ni en nada me asemejo a un Ebenezer Scrooge (personaje del libro: Cuento de Navidad, escrito por Charles Dickens en 1843). 


Quiero todo a su tiempo y quiero tener tiempo para vivirlo en su justo y verdadero significado: la Navidad llegará a este corazón en su momento, pero ahora es el tiempo de Adviento, y en sus días quiero preparar mi ser para un gozo real y hacer de esta Navidad algo sin igual y a todas diferente. 

Quiero detenerme a contemplar cómo se va encendiendo, semana a semana una pequeña luz de esperanza, de amor y confianza en mi corazón y mi mente, y no encandilar mi conciencia con la fantasía de un centenar de luces y estrellas. 

Quiero el sosiego de la noche y en su silencio mirar al cielo, detenerme y con paciencia ver si puedo contemplar en su firmamento la Estrella que a mi espíritu haga emprender el camino que lo lleve al encuentro de aquel Niño nacido en la humildad de un pesebre. 

Quiero ir poco a poco, sin prisa, no tengo apuro, ni tampoco quiero apresurar el momento del encuentro, quiero sentir la nostalgia de su amor que se aviva en este tiempo. 

Quiero dar con la razón que me haga desprenderme de esta comodidad de repetir año a años lo mismo, distraer la pena, embriagar la soledad, harta el vacío con majares de una mesa ocasional dispuesta para la temporada. 

Quiero que se despierte en mí el deseo de trascender, descubrir la razón del porqué todo Dios acogió en su divinidad esta mi humilde humanidad y la hizo suya; y por esa humanidad divinizada y esa divinidad humanizada exaltar mi existir y hacia ella orientar los pasos que me queden. 

Quiero soñar de nuevo; renovar mi esperanza, recuperar el valor para vivir la plenitud de vida que trae a su llegada el Dios hecho hombre. No quiero quedar atrapado en la vanidad de una navidad sin expectación y sin Dios.

No, no hay prisa, la Navidad puede esperar, aunque la otra haya ya llegado; no quiero que vuelva a pasarme, que de tanto apurarla, una vez más se me pase y me quede fuera de la moción espiritual que conlleva su paso sutil. 

Quiero darme tiempo: Bienvenido sea el Adviento. 

Yerko Reyes Benavides

viernes, 8 de noviembre de 2019

En 3 años se lee la Biblia

Esta afirmación te podrá parecer exagerada; bien porque la puedas tomar como una exageración por falta de tiempo o por exceso de tiempo. Es decir, si eres un lector asiduo te parecerán tres años mucho tiempo para realizar le lectura de las Sagradas Escrituras, más sabiendo que hay Libros que se pueden leer tan sólo en pocos minutos (por ejemplo la 2 Carta de San Juan, en el Nuevo Testamento o el Libro de Abdías, en el Antiguo Testamento). 

Con todo, si tomas hacer en serio una lectura de los diferentes textos sagrados, en poco podrás hacer alarde de haber leído de un tirón varios de sus Libros. 

Sin embargo, llevar a cabo esta acción no es algo que muchos cristianos se propongan, aunque se trate de hacer lectura de los textos que son la Palabra de Dios y Palabra Vida que sustenta el caminar de todo creyente. 

Hemos de considerar que hay prácticas piadosas que se realizan en todas las religiones. Por ejemplo, y para manteros dentro del contexto bíblico, al que nos estamos refiriendo, los judíos, incluyendo a Jesús, tenían por obligación, hacer una peregrinación al Templo de Jerusalén, al menos una vez al año. 

Jesús, comenzó esta práctica y tradición a los 12 años (Cf Lc 2,41-54) y con toda seguridad, a pesar que en su primera visita se perdió y sus padres llenos de angustia le buscaron durante tres días; al siguiente año y en los subsiguientes seguiría yendo; como también lo hacía con regularidad en su vida adulta y pública de la que dan fe los Evangelios. 

Pudiéramos nosotros quedarnos con una costumbre y práctica piadosa que emula la que realizará Jesús y, proponer como obligación (no tanto cultual o legal como si moral) hacer una peregrinación a Tierra Santa, al menos una vez en la vida y visitar aquellos mismos lugares sagrados en los que nuestro Señor vivió en su vida terrenal. No, no es esa de la que haremos mención, sino de una en la que no necesitamos invertir una considerable suma de dinero (del que la mayoría de nosotros no dispone). 

La práctica piadosa que propondremos está al alcance de nuestras manos y posibilidades, aunque para realizarla, se necesite que venzamos algunas resistencias y dejemos de escudarnos detrás de una serie de escusas y pretextos. 
La práctica piadosa que todo cristiano ha de realizar es: leer la Biblia por entero, al menos una vez en la vida.-

Nadie se ha “vuelto loco” por haberlo hecho, aunque todos tengamos a un conocido que afirma haber conocido a alguien que le pasó (esto lo suelo escuchar en los talleres de biblia que comparto y esta pretexto es más frecuente de lo que parece); esto es sólo un mito urbano, que espera por nuestra práctica ser desmentido. 

Si, si se puede, y hacerlo redunda en beneficios espirituales abundantes. No es una exageración decir que en menos de tres años podremos leer toda la Biblia (pensando en aquellas personas que no se les da bien ser lectores asiduos y perseverantes). 

Una alternativa y para nuestro bien, la encontramos en el nuevo ordenamiento litúrgico (a partir de Vaticano II) en el que la Iglesia, en la Liturgia de la Palabra de la Misa, hace lectura de toda la Biblia, en un período de tiempo de tres años. Así que si lo prefieres, puedes hacerte el propósito de ir a misa a diario, y en tres años habrás escuchado la lectura de todos los textos sagrados por la proclamación de ellos en la Eucaristía. 

Por su puesto que hacerse este propósito será más que beneficioso para nuestra fe y para nuestra vida espiritual también; se tendrá la ocasión de recibir el Pan que nos alimenta todos los días, tal como lo pedimos en la oración del Padre nuestro y, de dos tipos de panes: el de la Palabra y el de la Eucaristía (el Cuerpo y la Sangre de Cristo). 

La Iglesia ordena la lectura de los textos de la Biblia en tres Ciclos (A, B y C) y en dos años (Pares e Impares). 

Los Ciclos están vinculados a los Domingos del año. Es decir, las lecturas que se proclaman en la misa dominical corresponden a uno de estos Ciclos. Cada Ciclo se inicia en el I Domingo de Adviento y concluye con la Solemnidad de Cristo Rey (que connota el año litúrgico). 

Los años pares e impares están relacionados con el año civil en curso, es decir, si el año civil es par por ejemplo 2018 o 2020, se leerán las lecturas correspondientes a los años pares y se haré de forma igual con los textos para los años impares (p.e. 2019, 2021). Otra cosa que hemos de tener en cuenta es que la división de años pares e impares es para ordenar las lecturas que se proclaman en los días de la semana (de lunes a sábado). 

De esta manera, tal cual como se ha hecho ya referencia, en tres años se habrá escuchado la proclamación de la Palabra de Dios contenida en cada uno de los Libros Sagrados que componen nuestra Biblia. 

Lo que sí es fundamental se tenga en cuenta es que no ha de faltar en nuestra vida espiritual la Palabra de Dios y a Ella hemos de recurrir y concurrir con frecuencia. 

¿Por dónde comenzar?

He escuchado a muchos especialistas responder a esta pregunta, y la mayoría coinciden en que lo más prudente y provechoso es dar inicio a la Lectura de la Biblia por los Evangelios; algunos incluso sugieren, se mantenga el orden ya establecido en la misma Biblia; es decir, comenzar por el Evangelio de Mateo, para luego seguir con el de Marcos, posteriormente el de Lucas y finalizar con el Evangelio de Juan. 

Sin embargo, y sin menospreciar la pericia de los expertos, en lo personal, recomiendo, en virtud a una lectura que no sólo sea casual o informativa, sino espiritual de la Palabra de Dios, comenzar con el Libro del Cantar de los Cantares. Un libro que a través de su simbología y metáforas, nos ubica dentro del contexto del Amor de Dios con el cual se revela y manifiesta. 

Que este escrito, sea para ti la excusa que andabas buscando para comenzar a leer la Biblia de forma consecuente. 

Yerko Reyes Benavides

sábado, 27 de julio de 2019

Santa María "In Sabbato"

Liturgia y Pan de Vida
__________________________________

_________________________________

Liturgia del Día 
Sábado 27 de Julio de 2019
-Referencia-:
Sábado de la XVI semana del Tiempo Ordinario.
En este día, la Iglesia no  hace Memoria Litúrgica a ningún santo, y aunque en algunos calendarios aparezca el recuerdo de algún de éstos, hoy la liturgia de la Misa se organiza según lo propio del día correspondiente al Tiempo Ordinario.

Esta peculiaridad litúrgica que es propia del Tiempo Ordinario nos da la posibilidad de ser flexibles a la hora de la preparación y celebración de la Santa Misa del día.

________________________________

El día sábado,  la rúbrica recomienda que se tenga presente la Memoria de Santa María in Sábbato. 
__________________________________

En los días del Tiempo Ordinario en los que no hay estipulada ninguna Memoria, Solemnidad o Fiesta, las rúbricas flexibilizan la liturgia de tal manera que se pueda celebrar las Misas por Diversas Necesidades o Votivas (propuestas en el Misal Romano) incluyendo las de Santa María.

¿Cuál es la diferencia?

En la liturgia de la Eucaristía hay elementos que son invariables: por ejemplo el orden en el que se realiza la celebración, por ejemplo: no es litúrgico darse el saludo de la paz después de la proclamación del Evangelio o, hacer la Consagración después del saludo inicial. Hay oraciones que son fijas: el Padrenuestro, el Cordero, el Gloria o el Credo (sólo por nombrar algunas).

Necesario ademas es tener en cuenta que, hay partes de la misa que no se pueden modificar, por ejemplo, las palabras de la Consagración. Las rúbricas, en esto, son rígidas, mas la liturgia es flexible. Lo que si cambian  y variar día a día son la oración colecta, el ofertorio y la oración de postcomunión; las lecturas, las oraciones de  los fieles, el prefacio, cambian, aunque no se muevan de lugar dentro de la celebración. 

Aparte está, y hay que hacer mención de ello, el que se puedan escoger entre los tres modelos de Acto Penitencial o entre la rica y gran variedad de Plegarias Eucarísticas (las cuatro convencionales, las tres de niños, la número V –a,b,c,d-  las de la Reconciliación I y II), a esta variedad también se unen las moniciones o introducción que se hace a los diferentes momentos de la ceremonia.

Cuando hay alguna Memoria, Solemnidad o Fiesta (memoria de un santo, Fiesta de la Virgen o Solemnidades como Pentecostés, la Ascensión del Señor o la Navidad) la oraciones colecta, ofertorio y postcomunión son propias, así como también lo es el prefacio, además a la liturgia de éstas, se incluye  la recitación del Gloria y el Credo.

El sábado en el que no hay asignada ninguna Memoria, Solemnidad o Fiesta, como dijimos, las rúbricas recomiendan hacer la liturgia propia de la Memoria de Santa María en Sábado. Esto implica oraciones y prefacio propio para la Virgen María (Cf. Misal Romano)

Así como el domingo es el día en el que se celebra la victoria de Cristo sobre el poder de la muerte, y por ello es el día del Señor; así el sábado, es en la liturgia de la Iglesia, el día de la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.

Poco se celebra la Memoria de Santa María en Sábado. Es más propio hacer la liturgia correspondiente al día en cuestión, bien sea Memoria, Solemnidad o día común. Sin embargo, es recomendable hacer uso de esta amplia gama de recursos que las rúbricas posibilitan y así impedir que la rutina se apodere de la liturgia y haga monótona la ceremonia y la participación en la celebración eucarística.

El sábado, por otra parte,  es un buen día para hacer la Misa por la Vida (de Diversas Necesidades) elevando nuestras súplicas y oraciones a Dios, por la Intercesión maternal de la Virgen María. Quién mejor que ella, para hablarnos de la actitud fiel y de acogida al plan misericordioso del Amor Dios que viene en la concepción de un hijo. Ella es segura compañera en nuestro peregrinar, y aliento de esperanza en los momento de tristeza, desolación y desesperación, en los que aparece la tentación de cuestionar la vida como un "don de Dios". 

Así pues, sin pretensión de agotar este tema, concluimos con la siguiente afirmación: podemos hacer más rica y variada la liturgia eucarística, sin caer en el “exhibicionismo litúrgico” que pretende llamar la atención de los que dicen “se aburren en misa”.

Yerko Reyes Benavides

lunes, 22 de julio de 2019

¡"Mujer!"

Santa María Magdalena


Con Jesús no sólo iban los discípulos sino también algunas mujeres, nos informan los textos del Evangelio (Cf. Lucas 8, 1-3 ). 

La presencia femenina no era fortuita, ni de azar, sino contundente y preponderante. Y aunque los escritores sagrados solo cuentan en “hombres”, las mujeres y los niños les superaban en cantidad. 

Miremos lo que no nos dice San Mateo en la multiplicación de los panes: 
Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 
(14,21)
Si la proporción de participación en los actos religiosos y cultuales fue en el tiempo de Jesús como lo es ahora, y siendo conservador de 10 a 1, entonces el número de personas que se alimentaron aquella tarde de los panes bendecidos por Jesús fue cuantioso. Sin embargo, este no es el detalle que nos ocupa, sino el que a veces olvidamos que a Jesús lo buscaban impetuosa e imperiosamente tanto mujeres como hombres.

Volvamos a Lucas y a la lista que éste nos ofrece de mujeres que iban con Jesús. Así pues, ellas no son sólo visitantes ocasionales en el quehacer de Jesús, o personas de paso en su vida, sino que formaban parte del grupo que estaban permanentemente junto a él, aunque con una funciones y servicios diferentes a la de los apóstoles (según los autores sagrados): 
Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido sanadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes. (Lucas 8,1-3)
Lucas ya no mencionas la presencia femenina en “abstracto” diciendo “mujeres” sino que les da personalidad y cualidad, las vuelve personas reales y concretas: Susana, Juana y, al fin se nos nombra con nombre propio: María Magdalena. 

Yo no me imagino que a la hora, por ejemplo de explicar la parábola de la semilla esparcida en diferentes terrenos, Jesús haya corrido del lugar a las mujeres diciéndoles: "esto es para hombres ustedes a sus oficios";  y , aunque culturalmente en ciertas actividades hombre y mujeres no ocupaban el mismo espacio ni área, sin embargo, se les permitía asistir -casi siempre silentes-. Ahora bien,  especulemos, esta presencia sería mayor y con participación no solo de oyente, teniendo en cuenta a Jesús y su manera particular de valorar su presencia y dignidad. 

De todas las mujeres que pudieron orbitar en la vida de Jesús, hay dos que sobresalen del resto. Evidentemente una, y no te equivocas al darle la primacía es María, su madre. Y aunque ella no participa del grupo de discípulos, ni camina hace con Jesús el recorrido de pueblo en pueblo, no está ausente, ni su papel culminó una vez inició Jesús su vida pública. Ella fue un referente espiritual y afectivo fundamental en toda la vida de Cristo. 

La otra mujer destacada y de gran relevancia es, y tampoco te equivocas, María Magdalena. 

Y ya con eso dijimos mucho. 

Yerko Reyes Benavides