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sábado, 26 de febrero de 2022

Templanza

Trazos a Mano

"Una vez puesto pie en sendero, 
con paso firme y certero
nada ha de detener nuestro caminar aventurero, 
por más que haya que atravesar montañas 
o vencer mil trabas, 
pues Cristo es la razón de nuestra esperanza 
y en él está nuestra confianza"

Yerko Reyes Benavides


"¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?"

Romanos 8,31

viernes, 31 de diciembre de 2021

Bendición de Año Nuevo

En lo que va de noche he visto muy bonitos y creativos mensajes, saludando al año nuevo, deseando bienes y bondades; llamando al destino y sus augurios.

Hoy yo quiero algo distinto, algo diferente para ti que venga de mi corazón y exprese su sentir más profundo.

No basta decirte: feliz año nuevo; pues eso es simplemente insistir en el capricho del tiempo que se vuelve efímero al consumir sus horas, minutos y segundos.

Hoy, cuando la tierra completa un ciclo y se dispone a continuar en su movimiento imperturbable, para ti quiero algo más que un presagio; para ti quiero la bendición, y no la que puedo impartir yo, sino la Bendición de Dios.

No es cualquier bendición, esta es una muy especial; es la primera, dada por boca del mismo Dios a Moisés (Números 6,22-27), con la que Aarón y sus descendientes bendecirán a todo el pueblo amado del Señor.

Así pues, no quiero alimentar el mito de un “año feliz” que la tierra en su traslación no puede conceder.

Para ti, que eres mi familia, mi hermano, mi hermana, mi amigo por la gracia de Cristo; para ti, sólo para ti quiero, y no por un instante, ni el suspiro de las doce de la noche de hoy, sino cada día, todos los días, hasta el final de tus días: esta bendición de Dios.

Con amor hoy te la doy…

“Que el Señor te bendiga y te guarde.
Haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su gracia.
Vuelva hacía ti su mirada y te conceda la paz”.

Amén


Padre Yerko Reyes

martes, 12 de octubre de 2021

Los Pensamientos de un Corazón Bueno

Para una Vida Espiritual con Sentido.
San Juan XXIII


En una ocasión Jesús compartiendo con sus discípulos les hacía esta observación:
“De lo hay en el corazón en abundancia, de eso habla la boca” (Mateo 12,34)
Cuando el corazón y la boca se conjugan y se articulan para el bien es un don y ha de haber sido concedido, de forma peculiar y especial, al Papa Juan XXIII pues no has dejado un legado de bondad y compasión que dice mucho de la nobleza de su vida y espiritualidad.

Sin pretender agotar, en pocas líneas, una vida dedicada al servicio de Dios, proponemos en este escrito algunos pensamientos expresados por el Papa Bueno que nos han quedado como herencia espiritual.


Con el corazón puesto en Dios:

"Dios es todo: yo soy nada. Y por hoy basta."

“Los sentimientos de mi pequeñez y mi nada me mantuvieron siempre en buena compañía.”

"Tras una falta, un acto de humildad profunda; luego volveré a empezar alegre, sonriente siempre, como si Jesús me hubiese hecho una caricia..."

La humildad como virtud espiritual:

"A propósito de humildad evitaré en cuanto sea posible el hablar de mí en primera persona"

El propósito de la espiritualidad:

"Alegría siempre, paz, serenidad, libertad de espíritu en todas las cosas."

"No busco ni quiero la gloria de este mundo; la espero muy grande, en el otro."

Con la mirada puesta en las personas:

«Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie»

“Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.”

“Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.”

“Me han mirado a los ojos con mis ojos. He puesto mi corazón cerca de su corazón”.

Con la esperanza puesta en el Señor:

“No consulte a su temor, sino a sus esperanzas y sueños. No piense acerca de sus frustraciones, sino sobre su potencial”.

«Nadie conoce los caminos del futuro, pero cualquiera de ustedes que pase la noche solo y angustiado, encontrará en mi ventana una luz encendida»

«Si Dios creó sombras es para destacar mejor la luz»

Que en estos pensamientos encontremos inspiración para nuestra vida de fe y de amor en Dios.

Yerko Reyes Benavides

jueves, 7 de octubre de 2021

Una Madre nos fue dada

Una Madre nos fue dada y una Mujer de celestial presencia nos acompaña en nuestro peregrinar de fe en el Amor de Dios, para que en todo y más allá de las dificultades, tristezas o tropiezos que encontremos en el camino, no nos falte un regazo cálido dónde reposar la cabeza; unos brazos firmes que nos abracen con ternura y unas manos delicadas que nos impulsen a continuar.

Una Madre nos fue dada, una protectora regia y una intercesora amorosa, y con ella a nuestro lado poder ser verdaderos Testigos del Amor de Dios en el mundo.
Eres eso y mucho más en nuestro corazón Dulce Muchacha de Nazaret, Madre de Dios y Madre nuestra.
Que en nuestro Itinerario no falte su tierna y maternal presencia. Y en el Rezo del santo Rosario inspiración, fuerza y valor.

Que la Bendición de Dios les acompañe hoy y el amor maternal de María Virgen llene sus corazón siempre.
 
Te amamos Madre con devota admiración.


Yerko Reyes Benavides

jueves, 30 de septiembre de 2021

30 Razones para Ir a Misa

"Como busca la cierva corrientes de agua, 
así mi alma te busca, Dios mío" 
(Sal 41,2)

Estas razones que ahora presentamos en una sola lista, han sido el resultado de un enriquecedor compartir. En ellas no hay teología, ni dogmática, no son el resultado de un análisis doctrinal, y aunque no carecen de estos elementos, han tenido su lugar en la vivencia de quienes las han presentado para realizar este ejercicio de amor y de fe en la Eucaristía.

Así pues, son pura experiencia espiritual, de sentir a Dios en el corazón y la necesidad de buscarlo en la santa Misa, que conmemora la presencia viva y sacramental del Dios-con-nosotros.

Ahora teniéndolas todas reunidas podemos hacer un recorrido que inspire la búsqueda de Dios en la Fracción del Pan e insistir sin desanimo, pues no nos faltara razón para presurosos ir al Encuentro del Amado, en un Pedacito de Pan, tesoro invaluable que se nos da sin costo de nuestra parte.


Una a una, las treinta razones:
1. Voy al cielo sin dejar la tierra.
2. Para ser amado con Eterno Amor.
3. Mis ojos pueden ver la Gloria de Dios.
4. Es mi cita especial de Amor de verdad.
5. Él me llama con ternura y me lleva con suavidad.

 "Hay cosas que sólo en y desde el amor tienen propósito, intención y proyección. Mi razón, la mayor y más importante para estar en tu presencia, Señor"

6. Para hacer de mi vida una ofrenda de amor.
7. Nutrir mi alma, alimentar mi corazón.
8. Escuchar atento, su Palabra de Amor para mí.
9. Recibir en santa comunión el Pan de Cielo.
10. Para ser mirado con ternura y en Amor.
"La fe me mueve, tu gracia me sostiene, pero tu amor lo es todo para mi"
11. Entrar por un instante al cielo y recibir la eternidad en un pedacito de pan.
12. Pedir perdón y encontrar reconciliación.
13. Para encontrar en el Altar de su Amor calma en mi tempestad.
14. Para poner en las manos de Dios todo lo que vivo.
15. Para recordar cada vez cuánto me sigue amando Dios.

 "Es tu bendición mi tesoro y tu paz mi compañía,y la busco cada día con ahínco"

16. Para poner el altar del Señor mi necesidad de su Amor.
17. Para recibir gracia y sanación.
18. Para recibir la caricia tierna y suave de su amor en mi corazón.
19. Para amar y ser amado con Amor Incondicional.
20. Para acrecentar mi fe y en su entrega renovar mis fuerzas.
No hay comida en esta tierra que pueda satisfacer mi alma y llenar mi corazón, sino el Pan bajado del Cielo que recibo en cada Eucaristía.
21. Para resguardar mi corazón en su Misericordia.
22. Para recibir la prenda de mi salvación.
23. Para abrazar la Misericordia del Padre junto a mis hermanos.
24. Para celebrar la fiesta de la reconciliación y del verdadero amor.
25. Para presentar a Dios mis necesidades y escuchar su Palabra de Consuelo.
"No hay mayor razón que el amor de Dios".
26. Para recibir cada día su paz y bendición.
27. Para recibir el pan que me da vida en abundancia.
28. Por amor, para amar y ser amado.
29. Para acrecentar en mí su gracia y renovar mi fe.
30. Porque quiero, porque puedo y porque su amor me hace falta.


Gracias a todos los que colaborar con su razón personal e íntima para que ahora, a ninguno nos falte una razón para ir en la búsqueda del Señor en la Eucaristía.

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 16 de junio de 2021

Pasará


Señor, haz que siempre recuerde:
Pasará la cima en la que se encumbra el hombre para exhibir su soberbia y vanidad.

Pasará la exaltación y la embriaguez que dejan los aplausos pasajeros, de multitudes sin amigos ni recuerdos.

Pasará la mirada altiva que se vuelve esquiva porque no sostiene la verdad, en su falta de humildad.

Pasará el juicio y la noción que se deleita de lo inmanente, del mundo que evoluciona por el deseo de Dios que no lo ve evidente.

Pasará la algarabía que se vale de la fantasía para irrumpir en el alma intempestiva y alardear de espiritualidad que al cielo no alcanza.

Pasarán las épocas, el tiempo y su historia, y también pasará la existencia, pero el amor sentido y dado y la vida en amor vivida, quedará para dejar huella de vida inmortal.
-Amén-

Yerko Reyes Benavides

domingo, 28 de marzo de 2021

Pasará

Trazos a Mano

No han sido pocas las ocasiones en las que la tempestad ha golpeado la puerta de nuestra vida. La pena ha llegado y se ha instalado con tanta fuerza en el corazón, que nubla la mirada, incapaz por el dolor de mirar más allá de su agonía.

Esos días se hacen interminables, la sensación del "no pasará" agota al pensamiento que queda atrapado en la espiral que deja el torbellino de la dificultad a su paso.

Las ganas de desistir se apoderan del existir que se percibe en extinción. Se baja la cabeza en abatimiento y en un acto desesperado se clama al cielo por un milagro; no hay respuesta, no al menos como se espera.


De pronto el rostro es bañado por una suave brisa que hace que las lágrimas se detengan; es la voz de Dios, un suspiro en el interior: 
El cielo y la tierra se acabarán y con ellos cualquier pena, pero mi amor no pasará, y te he amado desde mi plenitud para que estés conmigo por toda la eternidad; así que mientras todo pasa, haz que pase mi amor en ti.
Yerko Reyes Benavides

sábado, 21 de noviembre de 2020

Sonreír es de Dios

Tanto se habla en estos días de “la felicidad” como condición ideal - idealizada para el vivir de la persona. Y, si bien es cierto que, hay ocasiones en las que rasguñamos la percepción personal de haberla alcanzado, al menos transitoriamente, esa condición o sensación, sin embargo, no es común a todos, ni todos pueden afirmar sin engaño que han llegado a un “estado de felicidad permanente. 

La felicidad se ha convertido en la gran utopía de nuestra sociedad contemporánea, desplazando, casi del todo, a condiciones humanas verdaderamente alcanzables como la virtud, la bondad, y para los más osados la perfección a la manera de Cristo.

Una sencilla prueba de ello es preguntarnos ¿Qué he de hacer para ser feliz? y la respuesta siempre estará divida en multitud de opiniones, muchas de ellas hasta contrarias o contradictorias, entre sí. 

Si esa misma pregunta se la hacemos a la virtud un abanico de opciones todas factibles, se despliega delante de nuestros ojos: práctica, constancia, dedicación, esfuerzo, empeño, perseverancia, válidos para hacerse virtuoso en un sin fin de opciones; no así lo son para la felicidad. 

La felicidad se presentará siempre como una promesa, no una realización; no así la alegría. La alegría es un don, un sentir intimo e interior, un vivir y también una decisión. La alegría pasa la prueba de la adversidad, el dolor, la dificultad, incluso la adversidad y se mantiene fiel en la tribulación y trascienda hasta  a la muerte. 

Para el creyente la alegría es como condición espiritual es en sí misma, testimonio de la presencia de Dios en su corazón y se manifiesta a través de la sonrisa. 


En un cristiano que no sonríe, el amor a Dios que dice tener y sentir no se hace creíble. 

Sonreír beneficia no sólo al cuerpo y a la mente, sino también al corazón y al espíritu. La alegría y la sonrisa son signos indiscutibles de una persona de sólida y sana espiritualidad.

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 19 de agosto de 2020

Jaculatoria de Confianza


Todo estará bien, 
todo será para bien, 
pues mi fortaleza, 
mi refugio y mi alcázar 
es el Señor quien me salva.

Amén

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 8 de julio de 2020

Bienaventurado serás...

Bienaventurado serás si te agachas para entrar en la cueva de Belén y así ver a Jesús, hijo de Dios, en un pesebre, envuelto en pañales (Lucas 2, 1-20). 
Ternura de Dios, hecha carne de mi carne, acaricia mi corazón.
Bienaventurado serás si dejas que te cargue Jesús sobre sus hombros, te rescate de las tinieblas del pecado y te lleve a su rebaño. Él conoce sus ovejas y las suyas lo conocen. (Lc 15,4-6). 
Ternura de Dios, hecho Buen Pastor, carga mi corazón.
Bienaventurado será si te dejas perdonar por Jesús, quien nunca te condena. Su mano toma la tuya y te levanta para invitarte a no pecar más y seguirlo de cerca (Jn 8). 
Ternura de Dios, hecha perdón y misericordia, acaricia mi corazón.
Bienaventurado serás si te alimentas del pan y vino hechos carne y sangre de Jesús para la vida del mundo (Jn 6). 
Ternura de Dios, hecha alimento de vida eterna, nutre mi corazón.
Bienaventurado serás si dejas que Jesús fije su mirada en tus ojos y así sentir el amor tan grande que tiene (Mc 10, 17-20). Su mirada de cielo te recordará tu vocación, tu tierra y tu destino. 
Ternura de Dios, hecha mirada amorosa de Jesús, fija tus ojos en mi corazón.
Bienaventurado serás si sacias tu sed de la única agua que puede dar la vida eterna. No volverás a tener sed y de tu corazón saldrán ríos de agua viva (Jn 4, 10-15)


Bienaventurado serás si regresas a la casa del Padre y experimentas el abrazo de amoroso de quien te siempre te espera incondicionalmente (Lc 15, 20). 
Ternura de Dios, hecha acogida, abrazos y besos por el hijo perdido y encontrado, sana mi corazón.
Bienaventurado serás si escuchas y contemplas las lágrimas de Jesús por ti, porque no vives cómo Él quiere, porque "estás muerto". Él te quiere resucitar como a su amigo Lázaro (Jn 11,35). 
Ternura de Dios, hecha lágrimas de amor profundo y sincero, riega con tu amor mi corazón.
Bienaventurado serás si con humildad dejas que Jesús te lave los pies, te quite el polvo del camino y te enseñe la lección del servicio (Jn 13, 4-10). 
Ternura de Dios, hecha esclavo por amor a los hombres, haz mi corazón humilde como el tuyo.
Bienaventurado serás si avanzas hasta la cruz para contemplar a un Dios humillado, fijado en una cruz, cargando con los pecados del mundo (Jn 19). 
Ternura de Dios, hecha pecado por amor y salvación mía y la de todos los hombres, salva mi corazón.
Bienaventurado serás si permaneces bajo la cruz para recibir de Jesús el regalo más hermoso de un hijo: "He ahí a tu Madre"(Jn 19, 26). Sí, bienaventurado serás por siempre porque quien acoge a la Madre en su casa y en su corazón tiene asegurado el cielo. 
Ternura de Dios, hecho don precioso de la Madre, lleva mi corazón siempre a María y por ella a Jesús.
Por: P. Guillermo Serra, LC 
Fuente: la-oracion.com

martes, 14 de abril de 2020

Meditación Fugaz: De cómo sentirnos en Pascua estando en cuarentena.

Que Cristo resucitó, resucitó. ¿Cómo lo hizo? Eso no lo sé. De eso se trata la fe. 
“Es, pues la Fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.  (Hbr 11,1)
Entendamos de entrada, sentemos el precedente, la Resurrección de Cristo es la razón por la cual nuestra fe y todo lo que hacemos en su nombre, tiene propósito y también sentido. 
”Si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación no sirve para nada, como tampoco la fe de ustedes”. (1Cor 15,14)
Estremecedora es la entrega de Jesús en la Cruz. Mueve y conmueve hasta la fibra menos sensible de nuestro cuerpo. 

El acontecimiento de la cruz nos deja perplejos, y por muchos motivos. Sin embargo, y la forma más sencilla de decir esto, es simplemente diciéndolo: Jesús no fue el primero, ni el único, ni último en morir en una cruz, dándole a la entrega y su muerte un carácter oblativo.

¿Por qué no recordamos a ninguno más que haya muerto en la cruz, aparte de Jesús y los dos ladrones con él crucificados? 

La respuesta es simple y seguramente ya la dedujiste, sin embargo, consideremos lo siguiente antes de darla.

La cruz, como castigo era una práctica común entre los romanos. Un escarmiento visual terrorífico para que ninguno se animara a sublevarse contra la autoridad del imperio, razón por la cual se dictaba tan temida sentencia. 

Con todo y el sentido cruentamente ejemplarizante, muchos judíos y no judíos fueron condenados a la muerte en cruz. 

¿Qué hace diferente, entonces, a la muerte de Jesús en la cruz? 

Nada y mucho. Aunque parezca contradictoria esta manera de responder, si te detienes a considerarlo, verás la razón. 

Todo lo que Jesús enseño de palabra, lo confirmó desde de la cruz. La cruz no es locura, no es necedad (Cf 1 Cor 1,23), la cruz es coherencia. 

La cruz, por la muerte de Jesús en ella, se convierte en lugar de reconciliación y en altar de perdón. Expresión sublime de amor: 
“Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos”. (Jn 15,13).
Sin embargo, todo esto se hubiera quedado en poco o nada si Cristo no hubiese Resucitado.


Fue un error de estrategia  haber conectado la cuarentena con la cuaresma. No faltaron quienes vieron la oportunidad de hacer que la cuarentena tuviera un carácter penitencial. Ninguno imagino que esto duraría tanto. ¿Y, ahora que estamos en Pascua, qué? 

El sentido espiritual de la cuaresma es una intervención interna con consecuencias externas. La cuarentena por el contrario es una intervención externa, con consecuencias externas y que, no debería traer repercusiones internas. 

Esta intervención interna, con sus prácticas propias, nos coloca a los pies de la Cruz del Señor, ahí termina (la cuaresma). En la cruz del Señor, ha de morir todo aquello que limita, dificulta o impide (el pecado) la Vida en plenitud concedida por Cristo. Es la Vida en Dios que no está sujeta a los vaivenes ni del tiempo ni de las circunstancias. 

La cuarentena que continua, y no sabemos con certeza cuánto tiempo más durará, demás está decir, no tuvo, no tiene, ni tendrá un carácter penitencial, purgativo extendido hacia la Pascua. Pero lo que si puede tener, y eso depende por entero de nosotros, un propósito reflexivo, es decir, hacernos pensar, meditar y discernir y, no  bajo la lupa de la expiación (pues no es un castigo) sino bajo lo que es: un vaivén de este mundo y sus circunstancias. 

La Pascua no se espera, como se espera a la Navidad. Vivimos inmersos e insertos en la Pascua del Señor, pues la alegría del Resucitado está ya signada en nuestro corazón, y su trazo fue hecho en en él con la forma de una cruz y resplandece en nuestra alma, como el amanecer sin ocaso, de ese día glorioso. 

La consecuencia de esto: una alegría que nada, ni nadie podrá arrebatarnos jamás y, la promesa de que esta alegría, que proclama nuestra fe y sostiene nuestra esperanza, llegará a la plenitud. 

Entonces puedo estar sumergido en la dificultad, en medio de la tempestad, atravesando por el duelo y no perder la alegría, el gozo espiritual. Esto es Pascua, este es el efecto espiritual que tiene la Pascua del Señor en la vida del creyente. 

Antes de la cuarentena, muchos ya vivían en ella, encerrados en sus miedos, orgullo, soberbia o vanidad. Haciendo cálculos constantes para sacarle provecho a los placeres de esta vida, comprando ropajes de felicidades efímeras para tapar el frío de sus vacíos. 

Otros tantos, no terminan nunca de cerrar el ciclo de la cuaresma, y hacen de ella una práctica constante que los mantiene en eterna penitencia y duelo. 

La Pascua es un estado vida, que da vida, que engendra vida, y comunica la alegría de la presencia viva del Señor que se emplazó definitivamente en el corazón de quien en Pascua busca siempre estar. 

La cuarentena es una circunstancia externa y pasajera. La Pascua es una condición interior, en la que la alegría espiritual es la primera de sus características y la segunda, te la digo también acá, es la supresión del miedo. 

No me tomes por ingenuo, imagino lo que puedes estar pensando: “se escribe rápido y se dice fácil, pero…”. Te doy la razón, nadie dijo que pasar de la cuaresma a la Pascua sea fácil, no te olvides,  yo no lo he pasado por alto, ahí en el medio está la cruz. Incluso a los discípulos les costó y necesitaron, no sólo de las muchas pruebas de Resurrección que les dio el Señor, sino además, del Don de lo alto: el Espíritu Santo. 

Ánimo, que todavía nos falta un trayecto más que recorrer. La calle nos espera, pero a ella no podemos volver como si nada hubiese pasado; pues algo está pasándonos, y no, no es la cuarentena, sino la Pascua. 

La Pascua es lo que nos está pasando. 

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 30 de octubre de 2019

¡Alza tu Voz!

Sanaste, Señor, las heridas de mi corazón cuando acariciaste mi alma con tu Palabra.

Fue tu voz de Buen Pastor lo que escuchó mi corazón y encontré las fuerzas para volver a casa. 
Me levante y en el camino te encontré, buscándome ya estabas, llamabas y clamabas, mi nombre pronunciabas. 
¡Acá estoy! ¡Alza tu voz, Buen Pastor! ¡Ya voy! No dejes, por favor, de llamar; insiste mi Señor, es tu amor el que me guía de nuevo a tu regazo.
Me recibiste, a beber del manantial de tu gracia me llevaste, del pan de tu bondad partiste y saciaste el hambre que de tu misericordia mi espíritu agotado sentía. 
Fue tu perdón, el que llegó a mí sin condición, el que me levantó; tu compasión me reanimó, y en ti mi alma al fin descansó. 
Vuelve hoy mi Señor y Buen Pastor a pronunciar mi nombre, llámame como lo hiciste antes; dame de la ternura de corazón en bondad palpitante y tu amor en mi amor hará cosas grandes.
Amén

Yerko Reyes Benavides

domingo, 22 de septiembre de 2019

Día

Jaculatorias

Al inicio del día, hazte sentir Señor. 
Día de gracia, el que nos das Señor. 
Día de trabajos, bendícelos Señor. 
Día de esfuerzos, fortalécenos Señor. 
Día de dedicación, míranos Señor. 
Día de sacrificios, recíbelos Señor. 
Día de decisiones, inspíranos Señor. 
Día de entrega, impúlsanos Señor. 
Día de riesgos, custódianos Señor. 
Día de peligros, protégenos Señor. 
Día de tristezas, consuélanos Señor. 
Día de necesidades, compénsanos Señor. 
Día de soledades, acompáñanos Señor. 
Día de caídas, levántanos Señor. 
Día en que pecamos, perdónanos Señor. 
Día de hacer el bien, anímanos Señor. 
Día de oración, atiéndenos Señor. 
Día de abandonos, acógenos Señor. 
Día de gracia, conságranos Señor.
Día de bondad, aliéntanos Señor. 
Día de Amar, correspóndenos Señor. 
Al final de este día, quédate Señor.
Amén

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 10 de julio de 2019

La Oración más antigua a la Virgen María

Muchas y muy ricas en contenidos y formas son las expresiones populares de nuestra fe, especialmente las que tienen como centro de atención a la Santísima Virgen María. 

El rezo del santo Rosario es una de las más estimadas, de las más extendida y la que sin duda es la más conocida. 

Han sido muchos los santos que han recomendado el rezo del santo rosario, incluso la misma Santísima Virgen lo ha exaltado como oración que conlleva grandes virtudes y procura muchos beneficios espirituales y materiales. 

Sin embargo, no es y por mucho, esta, la primera ni la más antigua oración presentada a la Madre del Señor. 

En su forma actual el “santo rosario fue entregado a Santo Domingo de Guzmán” por manifiesta revelación de la misma Virgen María en el año de 1242. 

En cuanto a la antigüedad de esta oración recitada, no hemos de pasar por alto el “salterio”. Este salterio es fruto de la práctica que tenían los monjes de rezar –hacer lectura orada y cantada- de los 150 salmos de la biblia. Dado que los fieles, en su mayoría no sabían leer y queriendo participar de la oración, los monjes le hicieron entrega de un ejercicio pío que consistía en la recitación de 150 padrenuestros, a los que no mucho tiempo después se le unieron  las 150 avemarías; a este rezo se le conoció como el "salterio laico". 

Así que, en el siglo IX con en el salterio laico, encontramos el antecedente más antiguo de esta oración, la más popular, dedicada al Virgen Santísima. 

Sólo que no es la primera oración, ni tampoco la más antigua. Quizá entendida como oración, las más antiguas palabras de alabanza dedicadas a María sean las que provengan de los labios de Santa Isabel: 
“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”. 
Pero el no será sino hasta mucho tiempo después que el Ave María tomará la forma que nosotros hoy conocemos. 


Quizá, hacer esto recorrido histórico resulte intrascendente, puesto que ya ni si quiera es un “acto de fe” para nosotros, sino un “hecho” el que la Virgen María sea merecedora y mucho de todo nuestro reconocimiento, y a ella la tengamos como intercesora poderosa delante de su Hijo.

¿Por qué, pues, hacer mención a todo esto? 

Quizá sea el gusto de pronunciar las palabras que fueron pronunciadas por tantos al principio, cuando se ponía en riesgo hasta la propia vida el decir: "María Madre". Quizá sea por lo que implica descubrir la historia que hay detrás de la oración que, se dice tantas veces y  muchas de ellas de forma tan mecánica y así se pueda valorar  en su justa medida y significado. Quizá sea para sentir que el tiempo no ha pasado y se puede estar ahí justo donde fue venerado el nombre de María como Madre de Dios por primera vez. 

Hoy es probable que no nos detengamos a considerar los aspectos que conlleva la Maternidad Divina de la Virgen. ¿Quién pone en discusión o en entre dicho la Maternidad Divina de la Virgen María? Si los hay, pero no entre nosotros. Para los cristianos y en especial para los católicos: “María es la Madre de Dios”. Y no desde ahora, sino casi desde siempre. 

¿Quién es testigo de esto? La oración que ha llegado hasta nosotros y que muchas veces decimos sin tener en mente que fue la expresión piadosa de los primeros cristianos. 

Conocemos esta oración, le decimos con mucha frecuencia, acompaña los rezos piadosos de tantos y son muchos los que hoy como al principio la repiten con fe, amor y devoción: 

Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta. 

Es la forma como llegó hasta nosotros esta oración, como la heredamos, sobrevenido al paso de los años. Trasmitida de boca en boca, de padres a hijos. Llega hasta nosotros, desde según la tradición, el siglo III año 250 (incluso anterior a mismo Constantino). Desde el siglo IV –según la arqueología moderna- que descubre no hace tanto unos manuscritos que la contienen. Pero, y sin lugar a dudas, ya estuvo presente desde el mismo comienzo: finales del siglo I comienzos del  siglo II. 

Esta oración nos pone tan cerquita de María, no sólo porque nos la presente como la Madre de Dios, sino porque fue la oración que sostuvo la fe de los hombres y mujeres del comienzo del cristianismo y en ella -esa fe- estaba la Virgen María.

La versión original, la que aparece en los papiros encontrados por los arqueólogos de nuestro tiempo reza así: 

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,
μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη. 

Sin embargo nosotros la hemos conocido de toda la vida, incluso antes que los arqueólogos, y la hemos rezado y la seguiremos rezando así: 

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita! 

_________________________

Nota: 

Theotokos en griego significa: Madre de Dios. Es la forma como los cristianos ya desde el mismo comienzo se reconoce y exaltan el nombre de María. 

El dogma de la Maternidad Divina fue establecido en el Concilio de Efeso (año 431), siendo el Papa San Clementino I: 

"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema." 

Santa María, Madre de Dios 
Ruega por nosotros.

Yerko Reyes Benavides

jueves, 20 de junio de 2019

Jueves de Corpus

Afirma rotundo y contundentemente un antiguo refrán popular:

“Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: 
Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. 

Este adagio se comprende en su pleno significado si tenemos en cuenta que la Iglesia acostumbró celebrar estas solemnidades tal como lo refiere en días jueves, incluso, en muchos lugares este día era de asueto civil. 

De los tres jueves ya sólo –litúrgicamente- queda el Jueves Santo. 

Jueves de Ascensión y Corpus Christi han sido traslado al día Domingo. Suele decirse para dar una explicación a quién pregunte el motivo: “Razones Pastorales”. 


Es día de Corpus Christi, uno de esos tres jueves especiales que celebramos al año. 

Tiene su origen esta festividad en la edad media, cuando la religiosa Juliana de Cornillon promoviera la idea de celebrar una fiesta especial en honor al Cuerpo y la Sangre de Cristo, presente en la Eucaristía, corría por entonces el año 1208. 

Esta idea tuvo acogida, no tan de inmediato, pero poco a poco fue ganando su lugar en la iglesia que la celebro por primera vez en el año de 1242 en la Diócesis de Lieja, Bélgica.

A quien hoy reconocemos bajo el nombre de Santo Tomas de Aquino, por aquel entonces se le encomendó la loable misión de componer algunos Himnos a Cristo en la Eucaristía. De él heredamos preciosos cánticos tales como Pange Lingua y Tantum Ergo. 

La fiesta quedó instituida para toda la iglesia el 8 de septiembre de 1264, a través de la Bula: Transiturus hoc mundo, del Papa Urbano IV. Un hito significativo para esta solemnidad lo marcaría el Papa Nicolás V, en el año de 1447 cuando en la festividad de Corpus Christi sale procesionalmente con la Hostia Santa por las calles de Roma (hasta la fecha la procesión se hacía solemne dentro de los templos). 

Hoy día la fiesta no ha dejado de celebrarse, ni tampoco ha perdido vigencia el contenido devoto de la procesión, sólo que se ha mudado de día. 

Aunque la Festividad de Corpus se haya trasladado  al domingo, hagamos hoy – jueves- (si es el caso, y sin fijarnos demasiado en qué día de la semana sea) nuestra visita a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, no importa si haya o no solemnidad. 

Más aun, no hagamos las cosas por mandatos, costumbres o tradiciones. Para el hombre la historia es su tiempo, y lo temporal su momento. Así que  todo para nosotros tiene su tiempo y su momento y también su recuerdo.

No hemos de apegarnos a lo que es transitorio, a lo que está de paso, por más años que tengan presentes en nuestra vida.

Todo en esta vida es pasajero, menos el Amor de Dios. Y esa ya es la razón que necesitamos para ir a su encuentro donde él esté. Y está en el Santísimo Sacramento del Altar. 

¡Sea por siempre, Bendito y Alabado! 

Yerko Reyes Benavides

viernes, 29 de marzo de 2019

Constancia

Esta Palabra estuvo pensada en los días que -no hubo- no por no querer- "Palabra del Día"...

La comparto ahora, pensando en este día que ya ha comenzado; sin importas si es hoy o mañana.

La comparto pensando en los que estamos acá...

La comparto pensando en los que nos acompañan desde allá...

Las comparto, en definitiva, pensando en todos y en cada uno: 
Porque la vida no es fácil, ni sencilla, siempre habrá dificultades que afrontar; retos y desafíos; con tristezas, rabias y también alegrías.
Pero, las circunstancias no son las que nos hacen; ni mucho menos nos definen. 
Nosotros hacemos de las circunstancias, si queremos, un poema.-
Todo va a estar, si lo pensamos bien, en si somos o no Constantes...

"Hasta el Final" y también "Más allá", con la mirada hacia la "Eternidad".


Yerko Reyes Benavides

domingo, 23 de diciembre de 2018

Si, Dichoso serás si en tu Palabra, hay...

 ¡Dichosa tú que has creído, 
porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!
(Lc 1,45)
Si, en verdad, serás dichoso. Lo serás si devuelves el valor de la palabra a tu ser y a tu vida.  
Si, en verdad serás dichoso, si tu palabra tiene el valor de comprometerte en lo que dice y lo conviertes en actos contundentes.  
Si, en verdad serás dichoso, si tu palabra dada lleva consigo el esfuerzo de hacer cuanto anuncias y proclamas.  
Si, en verdad serás dichos, si tu palabra es consistente con lo que sientes y piensas.  
Si, en verdad serás dichoso, si tu palabra transmite actos de justicia, libertad y paz y, tu obrar es acorde con ella.  
Si, en verdad serás dicho si tu palabra es creíble y nadie en duda la pone porque haces lo que dices y dices lo que haces.  
Si, en verdad serás dicho, si por haber creído en la Palabra que de lo alto has recibido, la tuya es expresión profética de lo que te fue a ti confiado.  
Si, en verdad serás dichoso cuando la Palabra de Dios en tu palabra encuentre realización.  
Si, en verdad serás dichoso si tu alma, mente y corazón en tu palabra confluyen y se hacen uno.   
Si, en verdad serás dichoso por haber creído, no te hará falta nada más puesto que tendrás la certeza de que cuanto te fue dicho, ya por Dios en ti fue realizado y espera ser en ti y por ti efectuado.  
Si, en verdad serás dichoso, si tu palabra infunde confianza y alegría en el corazón de aquellos que caminan en desesperanza.  
Si, en verdad te lo digo, tu fe te hará dichoso porque Dios será la certeza que le dará seguridad a tu palabra, y cuanto por ti sea dicho, será por Dios refrendado.
Yerko Reyes Benavides 

lunes, 1 de octubre de 2018

Tómame de la Mano

Esta noche queremos iniciar nuestra preparación para recordar a quien es nuestra segunda fuente de inspiración espiritual: Etty Hillesum. El Próximo 30 de noviembre celebraremos que la Vida cuando es plena no se extingue con la muerte. 

Ya son 75 años desde que un chica común, con el ímpetu que le daba su corta edad murió en la cámara de gas de Auschwitz. 

El tiempo pasó pero el testimonio que dio no se extinguió aquella mañana, mientras entre cantos y sosiego espiritual entregaba su vida.
 
Quizá te parezca que la hemos tenido olvidad, mas ella aunque no le mencionemos con tanta frecuencia ocupa un lugar especial en nuestra camino y búsqueda espiritual. 

Esta noche la dejamos a ella que sea la inspiración de nuestra oración, y nos valemos de una escrita de su puño y letra para cerrar la jornada. 



Oración:

"¡Dios mío, tómame de la mano! 

Te seguiré de manera resuelta, sin mucha resistencia. 

No me sustraeré a ninguna de las tormentas que caigan sobre mí en esta vida. 

Soportaré el choque con lo mejor de mis fuerzas. 

Pero dame de vez en cuando un breve instante de paz.

No me creeré, en mi inocencia, que la paz que descenderá sobre mí es eterna. Aceptaré la inquietud y el combate que vendrán después. 

Me gusta mantenerme en el calor y la seguridad, pero no me rebelaré cuando haya que afrontar el frío, con tal de que tú me lleves de la mano. 

Yo te seguiré por todas partes e intentaré no tener miedo. Esté donde esté, intentaré irradiar un poco de amor, del verdadero amor al prójimo que hay en mí".

Amén
Etty Hillesum
(12 de julio de 1942)

sábado, 15 de septiembre de 2018

Oración de cada Día

Oración de la Mañana:


Buenos días Señor:

Comienza un día nuevo, igual que siempre, nada diferente, sólo en ti lo que es rutina se vuelve sorprendente, puesto que lo cotidiano se convierte en ocasión para la salvación, si se ofrece por la conversión de cada uno y de todos.

Así que busco en todo momento tu presencia, contemplar tu rostro, el que me salva. En ti quiero discernir, decidir para vivir en tu gracia; la misma que me das para que en todo haga la Voluntad del Padre, que es el bien, misericordia y compasión.

Señor Jesús, tu Espíritu dame, que no falten en mi sus dones: Sabiduría, Inteligencia y Ciencia; Fortaleza, Temor de Dios y Piedad y así poder siempre elegir el camino que a ti me lleve, viviendo en alegría el Evangelio que me diste: Buena Noticia de Redención, que liberta mi Espíritu y hace que todo lo que viva sea para la Gloria de Dios.

Amén


Oración de la Noche:

Cae la noche, Señor; ya llegan las horas del sueño: reposo para el cuerpo cansado y renuevo para el alma; así el espíritu rejuvenece. El peso del día agota nuestra mente y los pensamientos se disipan. Sólo descansar queremos.

Un Rápido y fugaz examen de conciencia, para no olvidar pedir perdón y si dejar atrás lo que no vale la pena atesorar: si tu ternura, Dios de Bondad.

Desprendidos de todo sentimiento negativo podremos encontrar el descanso, el que merece nuestro esfuerzo de hacerte presente, más allá de nuestras limitaciones. ¿Para qué acumular memorias ingratas? Quitan lugar al amor, el que proviene de tu Corazón. Ahí, sólo ahí hay sosiego, paz verdadera y alegría espiritual.

Permítenos al dormir bendecir tu nombre, que lo grato se quede y se arraigue en la intimidad de nuestra carne, de tal manera que renovadas nuestra fuerzas, con el nuevo amanecer renazca la confianza de seguir, persistir e insistir en tu Amor a todo y todos.


Amén 

Yerko Reyes Benavides

viernes, 14 de septiembre de 2018

Oración de cada Día


Oración de la Mañana:

Buenos días Señor.

Despierto y me levanto, no soy el primero en dejar el lecho del descanso y entregarme por un instante a la oración, con la intención de hacerte presente. Ya el sol hace rato despuntó el cielo, pero el día no comienza en mi sin que tu luz despierte mi alma y sentir en ella que en mi jornada Tú serás mi compañero de brega.

Día de gracia, bendición eres Tú y por eso te consagro mi jornada antes que lo cotidiano me absorba y la atención me robe y distraído ande de tu cuidado.

Sólo en este breve instante de oración matinal, mi alma encuentra el ánimo para emprender la actividad diaria y en ella no se pierda la confianza de tenerte en cada instante; ya que aunque buscándote siempre esté, el mundo y sus pretensiones atrapan en ocasiones mi atención.

Cúbreme con tu bondad y que en este día lo más importante sea en todo agradarte puesto que en tu amor me quiero mover.

Amén


Oración de la Noche:

Llegamos al final de este día, Señor; y al igual que al despertar, nuestro anhelo es contemplar tu rostro, verte y en tus ojos encontrar la mirada complaciente que muestra que te sientes agradado del trabajo por nosotros realizado; del testimonio dado; de la palabra otorgada: coherente a amor que Tú mismo infundes por medio del Espíritu Santo en nuestro corazón.

Si no fue así y, si en algo fallamos, puesto que humanos somos, nada perfectos, más que en la intención y el camino a serlo, tal como “Tú y el Padre” lo son: Perdónanos, Señor.

El “espíritu esta pronto” y hasta, de tanto en tanto, bien dispuesto, sin embargo, nuestra atención a veces se dispersa, se disipa y también se diluye en las cosas efímeras del mundo.

Compréndenos, tennos paciencia, y permítenos que con el sueño al que ahora nos entregamos, confiados en tu generosidad, renovemos la capacidad interior de concentrarnos para así vivir inmersos en todo momento: noche y día en el Reino; tu Reino de Justicia, Paz Libertad y Amor.

Amén.

Yerko Reyes Benavides