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martes, 22 de abril de 2025

Itinerario Espiritual de Pascua

Ya estamos en Pascua, y es un tiempo que para muchos pasa desapercibido de su cotidianidad. Terminados los días Santos de la Semana Mayor todo vuelve a la rutina, al quehacer ordinario de la vida y fácilmente desaprovechamos la ocasión de adentrarnos en el tiempo que nos adentra en el gozo de Dios, vivir en la alegría del Señor.

Así pues, queriendo explicar la importancia que tiene la Pascua en la Vida Espiritual del cristiano, pensaba en estrategias sencillas para dar a entender algo que "teológicamente" resulta complicado de explicar.

Estamos ante un "Misterio" y los misterios difícilmente se explican satisfactoriamente (dejarían de serlo si así se pudiera). Sin embargo, más allá de la incapacidad racional para dar razón del misterio, el intelecto alcanza a entender aspectos del misterio que tienen consecuencias directas en la vida creyente.


Pascua no es tan sólo un "tiempo litúrgico":

Pascua es la experiencia de vida en la fe que ha de ser vivida siempre.

Pascua es la manera como internalizaron los apóstoles a Cristo que después del hecho de la Cruz se le manifiesta Vivo y presente.

Pascua es el clima espiritual interior de la persona de fe que vive en este mundo como ciudadano del cielo.

Pascua es el misterio que vivimos, la alegría que sentimos, el gozo del Señor que da calor de Reino a nuestro corazón.

Pascua el el deber ser y el poder ser en Dios, es vivir como esperamos en el amor de Dios y caminar como creemos por la fe en aquel que nos ha amado y va delante de nosotros.

Pascua es entrar en la libertad de Dios, es decir vivir en el mundo sin ser del mundo.

Pascua es entrar desde ya en el cielo y no salir más de él.

Y todo esto y aun más no lo sabemos, no lo conocemos y por tanto no lo vivimos, así que Pascua es el tiempo en el que aprendemos a vivir la gloria de Dios conquistada por la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo nuestro Señor.

Con esta intención, caminamos en Pascua como en un Itinerario, buscando arraigar esta experiencia espiritual a la vida. Habrá modos de hacerlo, nosotros nos decantamos por ir semana tras semana dejándonos penetrar el corazón con la Palabra de Dios y la Eucaristía.

El punto de partida es la Resurrección, es decir, darnos cuenta que en verdad estamos vivos, y lógicamente, aunque no sea tan obvio, esto no se trata del hecho biológico de respirar, sino del acontecimiento espiritual que tiene como lugar "la tumba vacía".

Si lo que te digo te resulta extraño, te animo a hacer este Itinerario Espiritual de Pascua que ahora dejo en tus manos:


Itinerario Espiritual de Pascua

Yerko Reyes Benavides
Editor

martes, 27 de febrero de 2024

“Jesusín” y el Itinerario Espiritual de Cuaresma

- MAPITA -

En un Itinerario se marcan los elementos importantes de un viaje: lugares para pernotar, los que son de interés para conocer y visitar; los lugares para comer y gustar la gastronomía propia del lugar; sitios curiosos que nos son ni sitios históricos ni museo, entre otras cosas.

Acá es algo parecido, un poco más sencillo en cuanto a la forma de hacer la presentación, pues se trata tan solo de una sola Palabra, que se inspira en el lugar - del Evangelio y de la Cuaresma - donde Jesús nos hace detenernos, en cada ocasión.

Esta sola palabra nos ayudara a discernir qué hemos de hacer; a dónde vamos a mirar; que lugares en nuestra vida hemos de visitar; si está afuera o adentro lo que se busca; y también qué sitios de interés nos ofrece el Evangelio para dejarnos inspirar; de qué nos vamos a alimentar estos días o si es preferible guardar algunos ayunos; los tiempos que se necesitan para descubrir el designio de Dios; entre otras acciones a realizar…

Para esto usaremos la imaginación para preguntarnos, la inspiración para responder; la oración para discernir; la Palabra de Dios para buscar y la creatividad para actuar cada día…


Ya conoces a Jesusín, él nos servirá de guía con su presencia y él, en sí mismo, será un signo que al mirarlo y contemplarlo inspirará a nuestro quehacer espiritual para que hacer el alto respectivo y darnos el tiempo para meditar, orar y actuar.

Un último para cerrar esta presentación: “déjate llevar”; una sola Palabra es suficiente para mover todo dentro de ti; para ir a lo profundo de tu amor por Jesús, y descubrirte a ti, si en verdad estás pos de sus amor, compasión, bondad y misericordia. Recuerda lo que le dijo el Centurión romano a Jesús: “Señor,una Palabra tuya bastará para sanar" (Cfr. Mateo 8, 8).

Abre las Imágenes y “déjate llevar” por el eco de la Palabra que contemplas y lo que sugiere en tu corazón…




Yerko Reyes Benavides

martes, 6 de febrero de 2024

Itinerario Espiritual para la Cuaresma

Cuaresma es sin lugar a dudas un tiempo litúrgico fuerte dentro del calendario de la Iglesia. Un tiempo que responde al llamado evangélico a la Conversión y se despliega en los cuarenta días previos antes de la celebración del Triduo Pascua de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor.

Con la intención de que la Cuaresma sea aprovechada como un tiempo de gracia; como una oportunidad para ir adentro, al interior del corazón e indagar en él las razones para la fe, la esperanza y el amor; la ocasión para hacer un alto y propiciar momentos de encuentro íntimo y personal con Cristo Jesús, hemos preparado este Itinerario Espiritual y Eucarístico que presentamos en forma de Libro Digital.

La propuesta es sencilla, se han demarcado los lugares importantes de este tiempo de Cuaresma para que en ellos se haga un alto y se pueda enfocar y concentrar la atención en aquellos aspectos que propicien una vivencia espiritualmente más fuerte del amor, la gracia y la misericordia de Dios, lo que aprovechamos como una oportunidad para escuchar la voz de Dios, meditar y orar.


Cada lugar está señalado por una acción “en tiempo verbal futuro” con la intención que está acción genérica encuentre en cada uno de los que están haciendo el Itinerario Espiritual acciones específica que la realicen, la concreticen en lo cotidiano y la transformen en vivencia presente.

Hemos de resaltar que no es un Itinerario de un día a la semana, sino que se marcan los días para hacer el alto: mirar el mapa, ver el camino hecho, verificar si se está donde se debería o se ha desviado camino o no se ha avanzado en nada; ajustar la brújula y trazar el siguiente punto de control que nos acerque el final del camino.

Insistimos, cuaresma no es un tiempo para sí mismo, sino que está en función de otro; su intención no es hacer de la vida espiritual del creyente una vida en permanente penitencia; sino ayudarle a deshacerse de todo aquello que no lo deja entrar y estar en Pascua con Jesucristo.

Así pues, nuestro Itinerario Espiritual no fija sus ojos en las prácticas y acciones penitenciales, y aunque las necesita para realizarse, no se queda en ellas; la mirada está puesta tres pasos más adelante, el recorrido está marcado y el destino trazado; y la meta aguarda a quienes lo realizan y perseveran hasta llegar a ella: la Pascua del Señor.

Dicho esto a manera de presentación, hago entrega de nuestro Itinerario Espiritual la Cuaresma. Cabe señalar que esta es la Segunda Edición y corresponde al Ciclo B de la Liturgia Eucarística.



Yerko Reyes Benavides
Editor

miércoles, 16 de agosto de 2023

Desafío Espiritual

Nos suele pasar con más frecuencia de lo que pensamos, estar esperando que Dios obre de manera extraordinaria, un suceso por medio del cual, no queden dudas de su acción e intervención en nuestra vida.

Meditando en esta idea, y mirando la propia experiencia, interpelando a las expectativas personales, puedo decir sobre esta intervención, no se trata específicamente de aquello que entra dentro del rango de “milagros”, entendidos estos, como acciones inexplicables para la razón que son obra única de Dios y están más allá de las leyes naturales que rigen nuestra existencia.

No, hay un rango menor, que espera una parte de nuestro ser, que sea la intervención de Dios en el acontecer de nuestros días; que nos deje perplejos, admirados, sobrecogidos, emocionalmente conmovidos, espiritualmente sorprendidos; ese algo que esté fuera de la rutina, de lo aburrido y monótono de lo cotidiano; un destello de gloria, un cántico celestial audible, “un nos sé que” distinto y fuera de lo común, que conmueva al corazón desasosegado y desgastado de más de lo mismo de todos los días.

Sin darnos cuenta, y eso no tiene nada de malo, sino que es un proceso natural de nuestra mente, hacemos cosas en automático; dejamos a la costumbre y al hábito que hagan cosas por nosotros y para nosotros en un desgaste mínimo de conciencia. Este estado automático de la conciencia va desde cosas tan simples como cepillarse los dientes, bañarse o preparar el desayuno, hasta realizar acciones más complejas como sostener conversaciones con otros o realizar las tareas de siempre: caminar, trasladarse de un lugar a otro, escribir, hacer una llamada, trabajar, etc.

¿Te has dado cuenta de esto?

Hay momentos, que no son pocos, en los que estás en un “estado automático de conciencia”: estás, pero no estás; y hasta te pasa, que no suele ser frecuente, hay ocasiones en que caes de repente en cuenta; es decir: te das cuenta; y el estado de conciencia despierta. Despierta la conciencia, que no es aquella que habla cuando estás por hacer algo malo, sino esta que te permite ser consiente de ti mismo en al aquí y el ahora; te ves a ti mismo, un tanto desubicado en lo que estabas haciendo o diciendo, mientras estabas en automático; y hasta sientes la necesidad de pedir disculpas por no haber sido esa tu intención.

Nos resulta familia del dicho “sólo vemos lo que nos conviene” y es una verdad de la sabiduría popular que encuentra su sustento en la ciencia que nos ofrece datos para corroborar que, la capacidad de ver de los ojso es mayor que la selección de datos que hace el cerebro para mostrarnos como visto por ellos.

Esta selección es otro de esos procesos “automáticos” de los que hemos venido hablando. A qué obedece esta selección: intereses personales; preferencias, hábitos, actitudes arraigadas, gustos, motivación, instinto. ¿Podemos cambiar el estado automático de funcionamiento del cerebro? No, este seguirá haciendo su trabajo, es cuestión de economía de recursos psicosomáticos; pero podemos enseñarlo a mirar: haciendo una intervención consciente y re-educando nuestros hábitos, modificando lo que nos interesa y dando prioridad a lo que es relevante para nuestra existencia y naturaleza espiritual.

Dicho con otras palabras, he de desarraigar de mi inconsciente lo que me enseñaron a ver y hacer el esfuerzo consciente de aprender a ver lo que no me enseñaron a ver. Y este es uno de esos grandes desafío que todos hemos de enfrentar en algún punto de este existir nuestro, si queremos experimentar el sosiego espiritual.

Un ejemplo, que no es ejemplo sino situación de vida en muchos: el que está invadido por la tristeza, sólo ve tristeza a su alrededor. ¿Es que desparecieron de su entorno las alegrías? No, siguen estando presentes, sólo que ha elegido – inconscientemente o a veces muy conscientemente – no verlas, ni dejarse tocar por ellas.

Dios es, y Dios está, como las alegrías - mencionadas en el ejemplo - .

“Yo soy el que soy y voy siendo” le dijo a Moisés (Cfr. Éxodo 3,14). “Yo paso por ti” y en mi paso dejo que descubras y percibas mi presencia: le anuncio a Elías que subió a la montaña para contemplar el paso del Señor (Cfr. 1Reyes 19, 9-13).

Jesús mismo es la expresión humana visible de la presencia divina invisible y por su palabra somos transformados: “esto se los he dicho para que mi alegría esté en ustedes y su alegría llegue a ser plena” (Juan 15,11).

Si no ves a Dios cada día, todos los días, no es capricho de Dios no dejarse ver. ¿Acaso Él puede faltar a su promesa y dejarnos desatendidos tan sólo un día?

“Yo estaré con ustedes todos los días hasta el final del mundo” (Mateo 28,20)

Que nuestros ojos vean y que nuestros oídos oigan, y nuestro corazón sea capaz de sentir el amor de Dios, no se declara, ni tampoco es cuestión de suerte o de milagros.

Dicho sea de paso, esta es la manera bíblica y muy de Jesús de hacernos un llamado y enseñarnos a salir del “estado espiritual automático”, en el que también entramos, dejando incontables vacíos en nuestro interior.


El desafío espiritual, propuesto implícitamente hasta ahora, no es tan complicado, se trata de ver y de oír. Ajá, me dirás, eso lo hago todos los días, y hasta con cierta atención. Yo ahora te respondo, lo que haces consciente de lo que ves y de lo que oyes no es todo lo que viste o lo que oíste, hay más. Hemos de educar a la mente para que nos informe aquello otro que la vista vio y el oído oyó y lo descartó, por no corresponder al hábito al que le acostumbramos a percibir en su estado automático.

Hay una práctica muy antigua, ampliamente recomendada por los padres espirituales y los santos, que nosotros hemos menospreciado o hemos desestimado en la práctica: el Examen de Conciencia. Hemos reducido su ejercicio a una mera revisión nocturna en la que enlistamos los pecados cometidos en la jornada, que serán materia para una futura confesión. Ya ves, si no hay confesión entonces no hay revisión y el examen de conciencia sólo desaparece.

Si el examen de conciencia lo entendiéramos como un ejercicio del espíritu y su práctica la asumiéramos no como una revisión, sino como un hacernos conscientes; no de nuestros pecados, sino del paso de Dios en nuestro día a día; cada día estaríamos habidos y buscaríamos caer en cuenta, cómo, en qué o en quién Dios se está haciendo presente.

Un Desafío espiritual para ti: ¿Te atreves?

Quince minutos cada noche, serían suficientes, para contemplar nuestro día, ver y oír, cuaderno en mano, y apuntar aquellas situaciones, acciones o acontecimientos que nos sucedieron en donde, con toda humildad y fe, podemos reconocer y decir sin más, si Dios no hubiese estado ahí: qué hubiese sido de mí.-

Quince días de ejercicio consuetudinario, comenzarán a hacer la diferencia, y permitirán que al día siguiente nuestra vista y nuestro oído estén atentos al paso de Dios por nuestra vida.

Noventa días de ejercicio ininterrumpido, harán de esta práctica un hábito arraigado, y sus frutos no se harán esperar: “su alegría, será nuestra alegría”.

No te desalientes; será la primera tentación a vencer, si te pasa que llegada la noche y después de los quince minutos no haya nada en tu cuaderno. Persevera e insiste; pide al Espíritu Santo el don del discernimiento que deja expuesto al alma el designio de Dios.

Te desafío.

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 17 de mayo de 2023

Un Antes y un Después. Itinerario Espiritual de Pentecostés

Presentación del Itinerario Espiritual
de Pentecostés en su Tercera Edición.


Hay momentos realmente significativos; demarcan hitos relevantes de nuestra vida, de este pasar nuestro por el mundo. Los rememoramos con cierta nostalgia, pues traen a nuestra memoria aquellas experiencias vividas en la consecución de metas trazadas o sueños cumplidos.

Algunos de estos momentos se convierten en verdaderos puntos de inflexión, un quiebre en la vida que implica un antes y un después.


Meditando sobre estos tiempos de quiebre, me preguntaba: ¿Por qué no se logra arraigar la alegría como un sentir permanente del corazón y una actitud constante en el vivir? Siendo la alegría un don de Dios, ¿Por qué se hace esquiva a muchos?

Jesús prometió a sus discípulos que los iba a inundar una alegría que nadie podría quitarles (Cfr. ) y esto a mí me suena a uno de esos puntos de inflexión donde se demarca el Antes y el Después. Ahora bien, ¿cómo llegamos a él? La respuesta la tenemos delante de nuestros ojos: Pentecostés lo fue el punto de quiebre para los discípulos, la presencia del Espíritu Santo que venció en el interior de ellos, el temor que los tenía cautivos.

El Espíritu Santo es quien propicia en el interior del creyente la alegría del Señor y en el Señor.

Pentecostés hoy día también es para nosotros la oportunidad de llegar a este punto de quiebre en nuestro Itinerario Espiritual de vida. Un oportunidad para que sea el Espíritu Santo quien demarque por su presencia en nuestra vida: Un Antes y un Después.

Con esta intención en el corazón, quiero presentarte en esta ocasión, la tercera edición de este material que ya hemos compartido, pero ahora llega, revisado, corregido y ampliado en su contenido, con la esperanza puesta en el Señor, que será un recurso de provecho.

Queridos amigos dejo a la disposición de ustedes, el Itinerario Espiritual de Pentecostés: Un Antes y un Después.




“Ven Espíritu Santo,
llena el corazón de tus fieles,
e infunde en ellos el fuego de tu amor”.

Amén.

Yerko Reyes Benavides
Editor

martes, 4 de octubre de 2022

Donde Hay. Seis días de Itinerario Espiritual

Inspirado en San Francisco de Asís

Del puño y letra de San Francisco de Asís nos encontramos estas máximas, escritas en forma de estribillo.

Bien pueden servirnos de inspiración para la oración o un impulso espiritual para actuar, cada día, según principio interior que presenta el santo, a través de cada una de ellas.

Aprovechemos este gran recurso espiritual propuesto, para hacer un Itinerario Espiritual de seis días. Un caminito, en el que cada día, se tomará una de las máximas y teniendo presente las virtudes presentadas en ella, pedir en la oración, la gracia de Dios para fortalecerlas en la propia vida y alejar las consecuencias de no tenerlas.
La vida espiritual para que abunde ha de ejercitarse y en la práctica de acciones sencillas ha de robustecerse.
Recomendable es buscar, por medio de la reflexión, modos y maneras de aplicarla, a través de acciones sencillas que la manifiesten, en lo cotidiano de los quehaceres, los pensamientos, los sentimientos y las palabras.

Por ejemplo:

· “pensar, antes de hablar”;

· “indagar, antes de criticar”;

· “callar, antes de ofender”;

· “escuchar, antes de juzgar”...


Pongamos pues por obra nuestro Itinerario, inspirado en la espiritualidad de San Francisco de Asís:

"Donde hay amor y sabiduría, allí no hay temor ni ignorancia.

Donde hay paciencia y humildad, allí no hay ira ni turbación.

Donde hay pobreza con alegría, allí no hay ambición ni avaricia.

Donde hay quietud y meditación, allí no hay preocupación ni disipación.

Donde está el temor de Dios guardando la casa, allí el enemigo no puede encontrar la puerta de entrada.

Donde hay misericordia y discreción, allí no hay soberbia ni dureza".


(Admonición 28)

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 6 de julio de 2022

Itinerario Espiritual Mariano: Nuestra Señora del Carmen

Amados amigos, iniciamos nuestro Itinerario Espiritual tomando de la mano a nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen María en su advocación de Nuestra Señora del Carmen.


Necesario es en este peregrinar de fe, el Amor maternal de la Madre de Dios que, anime nuestra entrega, sostenga nuestro servicio y acreciente nuestro amor para Amar a Dios y al prójimo y avive la confianza de esperar todo en Dios.

A ti, Madre Nuestra, Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de este Itinerario, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia la menta; renovar por tu bondad y virtud nuestra fe, esperanza y caridad.

Ilumínanos, Señora de la Luz, para descubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios y como Madre espiritual que acompaña nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo.

Link para descargar el Libro Digital
Formato PDF

Dispuestos estamos, caminamos en pos de ti, guíanos y acompáñanos.

 Yerko Reyes Benavides
Editor

jueves, 2 de junio de 2022

Un Antes y un Después. Itinerario Espiritual de Pentecostés

El Itinerario Pascual no has sido un caminar sin rumbo, sino bien orientado y direccionado. Dos propósito había, uno explícito: renovar la alegría del Resucitado en nuestro corazón, avivando en nuestro peregrinar la esperanza en el cumplimento de toda promesa del Señor.


El otro propósito, estaba implícito, llevarnos al encuentro de quien será nuestro compañero indiscutible de marcha hasta la Parusía –encuentro pleno con Cristo en su Reino – el Espíritu Santo.

Ahora, presto este material: Un Antes y un Después; y lo pongo a la disposición de todos. Al igual que las dos entregas anteriores, es una guía en nuestro Itinerario, una luz en camino, para que podamos hacerle lugar al Espíritu de Dios en nuestra vida y en nuestro quehacer de cada día.

Sea el Espíritu Santo nuestro fiel compañero, garante de nuestra vida espiritual y la inspiración de nuestra fe, esperanza y caridad.



También puedes Descargar el Libro en PDF a través del sigueinte vínculo:


Yerko Reyes Benavides

jueves, 3 de marzo de 2022

Palabra Espiritual

...para cada día de la Cuaresma


Con el signo de la Ceniza sobre nuestra frente se ha iniciado el caminar de la Iglesia  por el tiempo de Cuaresma. 

Este tiempo especial de recogimiento y conversión es propicio para trazar un Itinerario Espiritual que lleve a renovar en nuestro corazón la gracia del Señor por el don de su Pasión, Muerte y Resurrección.
 
Con el propósito de propiciar tiempo de Meditación y Oración les propongo cada día a centrar la atención en una Palabra de la Palabra de Dios, es decir escoger una sencilla palabra del texto sagrado y darnos el tiempo para pensar y meditar por lo que ésta nos sugiere. 

Para facilitar este rato de meditación y oración con la Palabra Espiritual del día, se pueden tomar como referencia estas tres sencillas preguntas:
1. ¿Qué me inspira esta Palabra?
2. ¿Qué me dice Dios a través de esta Palabra?
3. ¿Cómo la puedo contextualizar y hacer vida dentro de mi quehacer de cada día?
En los comentarios, si se animan, pueden compartir el fruto de sus reflexiones y oración. Con ello, nos ayudamos todos a comprender mejor y amar más a Dios, desde la experiencia de fe de cada uno de nosotros.

Que comience ya, y sin más dilación, nuestro caminar cuaresmal. Yo les acompaño.

Padre Yerko Reyes Benavides

jueves, 23 de septiembre de 2021

Amando como el Padre

Técnica de Lectura Espiritual de la Palabra de Dios,
en 3 pasos.


Cada texto del Evangelio cuenta una historia, abarca una vivencia o experiencia en la vida del Señor, trasmite un acontecimiento importante que va acompañado, de una enseñanza central y centrante.

Hay textos en los cuales los escritores sagrados no se enfocan en una única enseñanza, y por tanto, por más esfuerzo que se haga al darles una continuidad, una secuencia o un orden por capítulos y versículos, terminan no encajando en el conjunto, mas si en el contexto.

Así pues, al contextualizarlos, como pasa, por ejemplo, con el capítulo 15 del Evangelio de San Juan al que se le denomina “Discurso de Despedida de Jesús” al que también se le da el nombre de “Testamento Espiritual”, lo que provoca es un bosque frondoso, de gran y extraordinaria belleza al cual contemplar. Un árbol frondosamente hermoso que descubrir dentro de un campo abierto para explorar.
Tengamos en cuenta, antes de proseguir, que los autores sagrados no escribieron en capítulos y versículos. Además, pasó en muchos escritos bíblicos, al descubrir sus originales, que ni siquiera tenían títulos; sólo el relato de lo que se quería trasmitir en forma escrita.
La mejor manera para hacer lectura de los textos bíblicos es olvidarnos de sus adhesiones (títulos, subtítulos, divisiones en capítulos y versículos) que son tan sólo una herramienta para movernos dentro de la biblioteca que es la Biblia y dejarnos atrapar y perdernos en las praderas de los relatos que contiene, que es Palabra de Dios.

Así pues, luego de este preámbulo, en el que se presenta de forma sucinta la técnica de lectura espiritual, que es la propuesta específica de este escrito, más que la interpretación del texto sagrado, aprovechamos el texto de la cita del Evangelio de San Juan para desarrollarla a continuación.

Una última consideración, antes de proseguir: no te quedes tanto en la interpretación del texto que se va presentando, sino con la técnica se está utilizando, que va a ser de utilidad para tu propia lectura espiritual.

1. Lectura corrida y relectura pausada de todo el texto en consideración.
El ejemplo que vamos a considerar en este ejercicio: Evangelio según san Juan capítulos 15 y 16
2. Abordar en la meditación cada párrafo del texto como un texto autónomo que amerita su propia interpretación.
Hemos de tener presente en este paso del ejercicio que si bien no necesitamos ser expertos biblistas para hacer una interpretación de la Palabra de Dios, si ameritamos valernos de recursos que ayuden en el proceso (la más básica y útil: los pie de página que nos proporciona la misma Biblia).

a. “Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor”

El mandamiento nuevo de Jesús, no es una remix de las tablas de la Ley, sino una relectura bien pesada, bien entendida, bien profunda, basada y sustentada en la propia la relación de Cristo con el Padre, y tendrá su valor determinante, puesto que derogará la antigua ley, escrita en aquellas tablas, para ubicarla en una relación consciente, determinada y decidida –novedad- del hombre con Dios.

El amor entonces, no será una orden, una ley, una norma, sino una relación. Y esa relación nacerá del vínculo entre Dios y el hombre. Puerta que no toca, ni abre el hombre, sino Dios, para que el ser humano entre, por propia cuanta las veces que quiera, y también salga, de la habitación del amor de Dios, las veces que necesite.
El que no sabe amar, el amor lo ahoga, lo agota y algunas veces lo amarra. Y nadie que se sienta obligado a amar, amara de verdad; ni tampoco progresara ni se perfeccionará en el amor que se da y recibe.
Cuando Cristo Jesús, invita a los discípulos a amárese, él mismo es consiente, que la medida del amor no puede estar en ellos, ni en su condición, ni en sus capacidades. El Amor verdadero tendrá que ser un desafío, un reto, un camino, un llamado, un destino, una menta una llegada. Todo eso y más al mismo tiempo.

Por tanto, el nuevo mandamiento, el que sustituye al anterior, no puede ser una orden. No funcionó para el pueblo de Israel, no le dio resultados, puesto que como norma y como obligación, el hombre que siempre busca la emancipación, y del también del amor querrá liberarse cuando este es una imposición.

Entonces inteligentemente el Maestro, en vez de imponer una norma, apela a un vínculo:

b. “Permanezcan en mi amor”

Es decir, ser fieles a la relación que nos ha unido, el lazo que nos ha hecho estar juntos más allá de las dificultades encontradas en el camino, incluso más allá de las desavenencias que hayamos podido tener en la convivencia.

Es eso que está incluso por encima de las expectativas propias; pues aunque ustedes buscaban y querían una cosa, han recibido otra, y aun así siguen acá.

Es en relación de unión y de comunión lo que va a constituir la base y el sustento y a darle el piso seguro a la vivencia más comprometida de algo, que todavía es mucho más que una norma o una ley: El amor incondicional, total y trascendente.

El amor que el Padre en el Hijo concede; el amor que el Hijo en el Padre da, al hacernos y constituirnos hermanos y más que eso en sus amigos.
Paréntesis explicativo: Hemos de hacer notar que el escritor sagrado se ha convertido en un delicado sastre, que ha ido dando hilvanando fino para configurar un traje exquisitamente refinado.

Ya dio la primera puntada: sentó las bases del amor verdadero, dónde está, en quién se encuentra, quién lo concede y quién será por siempre el referente del Amor: Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo).

Ahora Juan, en la segunda punta, luego que Jesús a los discípulos les dice que el amor con el que ama él mismo, es el amor que nace, tiene su origen y su culmen en el Padre, entonces les ordena, no como una imposición, sino como el que basado en el que sabe –sabiduría invita de su propio amor- demarca el camino para que el amado no se equivoque ni dilate por más tiempo amar y ser amado.
El mandamiento de Dios es, por así decirlo, y utilizando la imagen de los enamorados, más que una orden, una conquista, donde Dios se coquetea con la humanidad, se viste y reviste de sus mejores galas, para dar gusto, para despertar el agrado, para enamorar, de tal forma que el amor, el verdadero amor que nazca no venga de una imposición sino de un enamoramiento.

c. "Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud".

Acá Juan no argumenta desde los escrúpulos, ni tampoco desde la manipulación. Jesús no quiere a su lado gente resignada, ni tampoco frustrada, ni a personas vencidas en el arte amar; al contrario, Jesús entiende que sólo habrá un amor redentor cuando este salga de los predios humanos y se eleve a los divinos.

Sólo cuando amamos desde Dios nuestro amor será más de lo que nadie espera, más de lo que alguno merezca, y como el amor no se merece, sino que se conquista, entonces el estándar del amor estará más allá de lo que muchas veces constituye el amor humano, que decepciona por ser pequeño, limitado, interesado, ególatra, y muchas veces mezquino, condicionado y condicionante.

El nivel del amor fue elevado, llevado a la grandeza, ni más ni menos.
“No te conformes con cualquier amor, no todo lo que se dice ser amor lo es en verdad, no todo el que dice amar, ama de verdad o tiene idea de lo que el amor es”. “Puedes y tienes el derecho de decirle No a un amor que no es el que te dignifique, que te eleve, que te perfeccione y te tome de la mano a la trascendencia”.
Una amor así sólo puede ser dado y recibido si está cargado, inundado, invadido en el Amor de Cristo que, es el Amor Divino.

Y ahora sí:

d. “Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado”…

3. Interconecta los párrafos autónomos y llegar a una compresión del conjunto del texto y de lo que Dios a través de él está en ti llamando a cambiar, transformar, asumir y vivir.
El resto te lo dejo a tu meditación, ya te he dado, humildemente, la herramienta para que hagas tu interpretación y llegues a tus conclusiones personales.

Nota final:

Procura aplicar esta técnica y se consecuente y perseverante. Las cosas a la primera no salen, a no ser que sea un golpe de suerte. La perseverancia y la insistencia hacen al maestro.

Otra cosa, a propósito del texto del Evangelio, por más líneas que gasten escribiendo para explicártelo todo, sólo será tuya la decisión de arriesgarte a vivir según el mandamiento del Amor de Cristo Jesús.

Yerko Reyes Benavides

sábado, 14 de noviembre de 2020

Sean Perfectos

No hace tanto leía que los cristianos de hoy necesitan mayor preparación. Coincido con esta afirmación. El desconocimiento hace a la persona vulnerable a toda clase de ideas “chatarra” –ideologías- que deambulan de aquí para allá buscando algún incauto; algunas más peligrosas que otras, por su carácter destructivo y deshumanizante. 

Una de ellas es y la trascribo tan literal como la he encontrado repetidas veces: “No es Voluntad de Dios que seas perfecto”. A lo que sigue inmediatamente otra afirmación que refuerza la antes expuesta. “La voluntad de Dios es que seas feliz”. 

El desconocimiento hace que repitamos cosas que pecan no por lo que dicen sino por la situación en la que nos dejan. Freses aparentemente inocentes, como esta, nos dejan traveseando en la mediocridad que no nos es afín por naturaleza, ni biológica ni mucho menos espiritual. 

Lo que sí es totalmente característico de nuestra humana esencia es la perfectibilidad; es decir, hacernos por su desarrollo -ya que poseemos las competencias y las posibilidades (capacidad)- más competentes, o lo que es igual decir, perfectos. 

Así pues, esencialmente ser, existir, no es solo estar, sino que la vida en sí misma se debate entre la libertad y la perfectibilidad. 


¿Muy filosófico? ¿Te parece? 

No, para nada. Para no divagar en los anchos océanos de la metafísica o la epistemología, pongámoslo en la perspectiva del Evangelio, vayamos la fuente, el pensamiento de Jesucristo, a quien seguimos y del que decimos Señor y Dios nuestro: 
"Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto. (Mt 5,48) 
Nada más, ni nada menos: Ser Perfecto como el Padre Dios. 

Sí, eso sí es voluntad de Dios. Aunque muchos ni lo tengan presente. “Y serán como dioses”. Es otra expresión de Jesús a la que hace referencia cuando algunos intentan justificar su pereza y descuido, decidía y conformismo. 

Este tema amerita ser profundizado en otro contexto. Sin embargo, es una buena ocasión el que no te quedes atrapado en esas frases “cliché” muy bonitas y sugestivas pero nada sugerentes. 

El propósito, que se inicia en esta misma jornada, es tomar conciencia que lo que hayas hecho hasta ahora es sólo una pequeña parte de lo que puedes hacer si te propones dejar la flojera, sobre todo la espiritual y atender el llamado del Señor a ser Perfecto como el Padre. Las posibilidades para ti serán infinitas. 

El compromiso: si ya pudiese la mano en el arado y has iniciado un Itinerario espiritual, entonces no lo abandones, aunque no sea tan sencillo como si lo resulta ser una vida de piedad y devociones.

Yerko Reyes Benavides

sábado, 12 de septiembre de 2020

Calistenia para el perdón

Arduo, muy arduo le es al corazón abrirse al perdón, pero más difícil lo tiene la consciencia, la inteligencia y el pensamiento de ir a contracorriente de la lógica, la razón y el sentido común. 

Una ofensa, un daño infringido, un dolor ocasionado lo menos que merece es ser perdonado, en todo caso clama por justicia, en donde la revancha o la venganza quedan descartadas y no se justifican de ninguna manera puesto que la violencia como respuesta a un acto en si violento jamás trae sosiego y paz. 
Solo en paz se puede consentir el perdón 
Conversando con un amigo, a propósito del tema que hoy nos ocupa en nuestro Itinerario espiritual, me decía: “El perdón es imposible, entra dentro del rango de las utopías del ser humano”. 

Interesado por este argumento, le pedí me diera más razones, porque obviamente su planteamiento no estaba sustentado en una cuestión meramente sentimental, sino basado en las opciones que da la psiquiatría para el análisis de ciertos procesos en que nuestra mente se ocupa. 

En el refranero popular encontramos los que la ciencia que se ocupa de la psique nos advierte: hay heridas que sanan pero siempre dejan cicatrices, y mientras existan esas cicatrices el perdón se queda tan sólo en disculpas. 
El perdón no es una cuestión de la mente, sino del corazón 
El perdón para que sea verdaderamente un acto sanador necesita cerrar para siempre las heridas que han infringido dolor, pena, humillación, frustración; que han sido causantes de traumas, fobias, miedos, desequilibrios, distorsiones afectivas o emocionales. 

En este sentido, el perdón recoge dos condiciones indispensables para poder darse plenamente: la primera, entenderlo como proceso que amerita estar consciente de sus tiempos para intervenir en cada uno de ellos: el ahora, al antes y el después. 

La segunda condición es afrontar el perdón como un aprendizaje en el que son necesarias incorporar competencias y hacer uso de herramientas para cerrar y sanar las heridas y limpiar las cicatrices o huellas de su presencia. 

Pudiéramos seguir indagando en los recursos de las ciencias modernas y sus herramientas y la conclusión seguiría siendo la misma: el perdón no es una cuestión de la razón sino del corazón que se inicia por acto liberador. 
Todo comienza con acto liberador
“Yo te perdono” 

Tres palabras, una sola oración: una sentencia, una declaración, pero sobre todo un acto liberador, del que parten todas reconciliaciones que son necesarias para completar el perdón en plenitud. 

A ese “yo te perdono” no se llega sin antes haber pasado por “Dios me perdona” y en el que es indispensable el “yo me perdono”. El acto puro del perdón es exclusivamente de Dios, y algunos se aferran a esta noción para justificar la imposibilidad del perdón, puesto que este es atributo Divino. 
El perdón Don de Dios 
El perdón no se teoriza, sino que se confiere, se otorga se entrega, de esta manera se hace don y acción; obsequio y ejercicio del alma. 

Para dar algo hay primero que tenerlo, nos lo decía el mismo Jesús en el Evangelio: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mc 7, 21). Un corazón que abunda en misericordia obrará acorde a la misericordia que posee, pues “nadie da de lo que no tiene”. ¿Cómo vas a dar algo que antes no has recibido? En el ejercicio del perdón, es indispensable haber sido perdonado, sentir vivamente el efecto del perdón en propia persona. 

Cuando se vive el perdón de Dios, no sólo se experimenta el regalo de su misericordia, bondad y compasión, sino también la generosidad de su benevolencia, puesto que pone en nuestras manos el perdón como don y como tesoro. 

Es cierto que el perdón pueda llegar a entenderse como una utopía para el ser humano, un imposible para el hombre, si este dependiera exclusivamente de su virtud. Pero el perdón es don de Dios y como don se busca, se pide, se recibe. 

Calistenia para el perdón 
El perdón como don se sustenta en el Corazón de Dios. Busquémosle pues ahí, justo en su origen, en su fuente y también en su culmen. 

Siete citas en las que el perdón es el protagonista y que nos sirven como calistenia para emprender la ardua labor espiritual que implica perdona y ser perdonado. 

Muy recomendable es no quedarse simplemente con el texto citado en este escrito; sino ir personalmente a la Biblia y una vez ahí, sabiendo que es la Palabra de Dios lo que se tiene delante: leer, meditar, orar y discernir, dejándose interpelar por ella.

Salmo 129 
“Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto". 
Salmo 103 
“Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de compasión y tiernas misericordias, el que colma de bien tus anhelos, de modo que tu juventud se renueve como el águila”. 
Isaías 1, 1-20 
“Lávense, límpiense, quiten la iniquidad de sus obras de delante de mis ojos; dejen de hacer lo malo. Aprendan a hacer el bien; busquen el juicio, socorran al oprimido; hagan justicia al huérfano, abogad por la viuda. 

Vengan ahora, dice el Señor, y razonemos juntos: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quieren y escuchan, comeréis lo bueno de la tierra” .
Miqueas 7, 1-20 
“¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retiene para siempre su enojo, porque se deleita en la misericordia. 

Él volverá; volverá a tener misericordia de nosotros; él hollará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”. 
Mateo 18, 21-25 
“Se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. 
Lucas 7, 36-50 

“Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados”. 

1 Jn 2, 1-14 
“Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero, si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo. Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino por los de todo el mundo”. 
Yerko Reyes Benavides

miércoles, 15 de julio de 2020

Los Nombres de María

- Ejercicio Espiritual

Hace ya varios años, un día me encontraba en la casa de un amigo, obispo, mas no católico, conversábamos amenamente –lo recuerdo- en su despecho. 

Era una oficina con las características propias de ser la de un clérigo, es decir, en una de las paredes, de extremo a extremo y de piso a techo, lucía esplendoroso un librero en el que se intercalaban libros con imágenes de santos, la Virgen, Jesús y otros símbolos religiosos. 

A este punto, no logro hacer memoria del tema de conversación que nos ocupaba en ese instante. Lo que no voy a olvidar es que ese día despertó en mí la curiosidad por saber más sobre la Virgen María. 

No fue lo que conversábamos lo que incitó en mí esa curiosidad, de eso estoy seguro; fue algo más, una de esas cosas que pasan de forma tan fortuita que terminan no siendo una casualidad. 

La conversación que sosteníamos aquel día se desarrollaba tranquilamente, sin embargo, se vería interrumpida abruptamente, puesto que un improvisto aparecía que necesitaba de atención inmediata  y ocuparía parte del tiempo para nuestra reunión de mi amigo . 

A la espera y  solo ya en el despacho, un café y un ponqué dispuestos en la mesa, servían para distraer el transcurrir del tiempo; recuerdo haberme levantado atraído por los lomos de los libros dispuestos con cuidado y precisión en los entrepaños de aquel inmenso librero. 

De más está decir, que soy de esas personas que sienten un delicado placer al vagabundear por los títulos de los libros; tomarlos entre las manos, abrirlos y antes de ocupar los sentidos en el contenido, oler su peculiar fragancia, una que despierta a la imaginación antes que al intelecto. 

Ocupado en este menester de ir saltando de tomo en tomo, el título de un libro detuvo mi alegre brincoteo: Mil y un nombres de María Virgen. ¡Qué nombre para un libro! ¿De qué tratará? Fue lo que pensé en el momento. No lo iba a dejar pasar; directo al índice. Evidentemente se trataba de lo que el título ofrecía desde la portada: más de 1001 nombres –advocaciones - con los que se reconoce a la Madre de Dios.


Al principio, llamativa me resulto la información proporcionada por el libro en cuestión; tanto como para volver sobre el poco de café que aún quedaba y sentarme a hojearlo, sólo para caer en cuenta lo poco que sabía de María Madre de Jesucristo, nuestro Señor. 
Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora de Fátima y también de Lourdes; Guadalupe y Akitá; Reina de la Paz y Madre de la Consolación. Dolorosa, del Socorro y Auxilio de los cristianos. Nuestra Señora de los Colores y también de la Sonrisa. Inmaculada Concepción y Corazón Inmaculado; Rosa Mística, Madre de Gracia, Chiquinquirá, Coromoto y Asunción. La Bella, las de las Cuarenta Horas y de los Pobres, Desata Nudos; Macarena. Nuestra Señora de la Luz, de la Sierra y la Cuevita. Nuestra Señora de los Remedios, la Salud y las Virtudes. Nuestra Señora de las Cruces y de las Angustias Coronada. Virgen de la Pobreza, Madre de la Esperanza y de la Caridad. Madre de la Regla y también Madre de la Leche. Virgen de la Nube, de El Cisne y el Panecillo. Nuestra Señora del Buen Aire, del Mar y del Pilar… la lista se hace larga, y al hacer este brevísimo repaso, garantizo que no se detiene al llegar a los mil y uno. 
Fue un desafío sólo leer el índice y una vergüenza descubrir que de todos esos nombres sólo reconocía algunos pocos –te aseguro, menos de los que probablemente tú has podido reconocer en esta pequeña muestra. 

No fue lo extraordinario del libro o lo novedoso de su contenido lo que lo fijó en mi memoria, sino lo que representó en mi relación con la Virgen María. 

Jesús en el Evangelio nos dice e impele: “busquen y encontrarán... porque todo el que busca, encuentra” y no es una obviedad, pues algunos ya dejaron de buscar y otros ni si quiera han comenzado o al menos lo han intentado. Sin embargo, esta máxima de Jesús, cuando de la Virgen se trata tiene otro matiz. 
Andaba buscando, sin saber qué, más cuando te encontré, supe que eras tú quien me andaba buscando, pues de mí te dejaste encontrar; Madre querida. 
Esta ha sido la característica que ha definido mi relación personal con la Santísima Virgen María, mi Dulce Muchacha de Nazaret. 

Para finalizar, te confieso que tuve la tentación de dejarte una lista de preguntas, tipo tarea, pero las quité de un plumazo, pues mi intención no es decirte qué pensar, sino que tú, amigo mío, salgas a buscar. 

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 6 de mayo de 2020

Hablando de "pastores"

¿Pastor u Oveja? ¿Con cuál me identifico? 


Hoy día esta alegoría o metáfora sigue siendo muy utilizada en ambientes de religión. 

No necesitamos ahondar en detalles en lo que significa o representan los términos “pastor”, “ovejas” o “rebaño”; dentro del contexto mencionado lo entendemos bastante bien, y de inmediato nos pone a pensar, con un dejo de nostalgia en la persona de Jesús, a quien corresponde la identidad, la tarea y misión de “pastoreo”. 

Sin embargo, en esta época de concreto y asfalto, donde muchos, no han visto en su vida, en persona un ovino: ¿tiene sentido espiritual hablar de “pastores y ovejas" y su consabido contenido metafórico? 

Instintivamente movidos por un sentido religioso algo ingenuo, nuestra respuesta será un contundente: “si, por su puesto”. Y quizá, en mi credulidad también coincida con esta respuesta; mas no dejo de pensar en Jesús utilizando esta figura para referirse a situaciones muy peculiares de su propio tiempo (salvando las semejanzas, dista mucho de ser el nuestro). 

Una expresión que me detiene y llama a la meditación es aquella del evangelio en la que se nos refiere a un Jesús movido por la compasión que asiste y atiende a la gente pues la siente como “ovejas sin pastor” (Cf. Mt 9, 36).

Y aunque parezca no tener propósito que el pensamiento se detenga en un detalle, a primera vista irrelevante, me pregunto ¿cómo se comporta una oveja sin pastor? 

De una oveja con pastor, sabemos por el mismo Evangelio algunas cosas: conoce la voz del pastor, reconoce su presencia y lo sigue sin oponer resistencia; camina detrás del pastor, y confía en su criterio. Sin embargo, esa misma confianza la expone ante el pastor perverso y malvado, que abusa de ella, la maltrata, usufructúa de sus bondades, la esquila y abandona. Del ladrón es incapaz de defenderse, y muchas veces es sacrificada sin oponer resistencia (Cf Jn 10, 1-10).


De los pastores se ha hablado mucho, y no tanto de las ovejas; a ellas las tenemos como actores secundarios, siempre objetos, pocas veces sujetos de nuestra atención. 

Cuando lo pienso mejor, no, no me identifico plenamente con la oveja; pero tampoco lo hago con el pastor. Lo que si hago, cuando lo pienso bien, es sacar en limpio algunos elementos que favorecen mi vivir espiritual: 
Del pastor: su diligencia, su bondad, su compasión e incluso su ternura. Su capacidad para saber identificar a las ovejas de su rebaño; su especial cariño al darles un nombre propio; su preocupación por el bienestar de ellas. También, dedicarles su tiempo, empeño y esfuerzo, su donación y sacrificio e incluso ponerse a sí mismo en riesgo para salvaguardar a su rebaño. La empatía que genera su presencia, y la sensación de seguridad que proyecta. 
Si de estas virtudes, recogiera algunas, no harían de mi un “sobresaliente líder o maestro”, sino una mejor persona. 
De la oveja: su confianza, su natural inocencia y hasta ingenuidad, su docilidad, su mansedumbre:; su fidelidad, apacibilidad, y también su humildad y entrega. Por otra parte, recojo su libertad para relacionarse sin prejuicios, para no guardar recelos o mantener resentimientos, y darse a si misma sin reservas. 
Si de estas virtudes, recogiera sólo algunas, no harían de mi un “extraordinario discípulo” sino un verdadero amigo. 

Y, llegando al final de este escrito, vuelvo sobre la pregunta del inicio: 
¿pastor u oveja? 
Ni pastor, ni oveja: sino un poco de ambos. 

Yerko Reyes Benavides

lunes, 6 de abril de 2020

Meditación Fugaz

Seguramente, tal y como a mí me pasa, estamos abarrotados de noticias, datos, comentarios, opiniones, información que nos viene de todas partes. 

No deja de ser importante que estemos al tanto de lo que está sucediendo, pero tanto agota al intelecto que no tiene condición para procesar tanto y agobia al corazón que siente apabullado.

Sí, es cierto, cosas están pasando a nuestro alrededor, y son importantes (siempre lo son) sin embargo, también cosas están pasando en nuestro interior, de las que no siempre somos del todo conscientes, aunque podamos con relativa facilidad responde a la pregunta de cómo nos sentimos. 

De lo que sucede fuera no tenemos control y eso nos da cierto alivio aunque eso para nada implica un desentendimiento de las consecuencias de nuestros actos. 

De lo que si somos totalmente responsables son de las cosas que están pasando dentro de nosotros y de lo que estamos dejando que provoquen en nosotros las cosas de fuera. 

Hacernos conscientes de ello permite convertir a lo que pasa y nos pasa en una oportunidad para crecer como personas, hacernos mejores personas y no una víctima más de las circunstancias, que no nos definen, aunque ponen en contexto lo que hacemos. 

Lo que pasa y nos pasa, siempre va a agotar su tiempo de existencia, nada pasa y se queda para siempre, todo tiene su momento, incluso la tragedia. 

Sólo que, el que las cosas estén de paso, no implica que no dejen en nosotros la huella de su paso, de ahí, la relevancia que tiene el discernimiento que hagamos y las decisiones ulteriores que tomemos. 

Les propongo hacer un ejercicio sencillo, lo podemos hacer sin ningún problema, sólo la traba que nosotros mismos pongamos ante él. Este ejercicio consiste en escucharnos a nosotros mismos. Escuchar lo que nuestro cuerpo nos está diciendo; atender al llamado que nos están haciendo nuestras emociones y sentimientos; el lenguaje no verbal de nuestro carácter y genio. Furtivamente sorprender a nuestro intelecto en sus pensamientos, ideas y juicios. Todo esto deja en evidencia a lo que nos está pasando. 

Luego de escucharnos a nosotros mismo, escuchar a Dios que nos habla a nuestro corazón. Descubrir si lo que nosotros queremos que nos diga Dios es lo que Dios nos está diciendo realmente. 

¿Qué recursos se necesitan para esto? 
Tiempo y silencio. Soltura y flexibilidad, para entender que esto no es una meditación de una sola vez, sino que van a ser muchos los momentos que a lo largo de la que pasa y te pasa vas a necesitar parta hacer el discernimiento y tomar la decisión más asertiva. 
¿Cómo se llama este ejercicio?
Meditación Fugaz. 

Como las estrellas que constantemente están pasando por el firmamento del universo, pero sólo aquel que se detiene en la noche, guarda silencio y se concentran en cielo, logra encontrarla y reconocer su belleza.

Yerko Reyes Benavides

martes, 24 de diciembre de 2019

La vela de la Víspera de Navidad

En este día, antes de celebrar la Solemnidad de la Natividad del Señor, mejor conocida por todos como “Noche Buena”, encendamos la última de la velas de nuestra Corona de Adviento. 

Concluimos hoy con nuestro Itinerario de preparación. Cuatro velas cuentan simbólicamente lo que hemos realizado en estas semanas para hacer lugar a Dios en nuestro corazón. 
"El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz".
                                                                                           (Is 9,2)
Esa luz la hemos ido encendiendo en nuestra alma mente y corazón de manera paulatina y progresiva (tres velas moradas y una rosada, ya han sido prendidas). 

Darle lugar real a Dios en nuestra vida a sido la consigna de este tiempo de preparación, y no  sólo hacer un recorrido simbólico; consagrarle al Señor las horas de nuestro tiempo, buscar un lugar de sosiego en el podamos estar solo y a solas con él y con nadie más que con él. Desprendernos de ocupaciones, tareas o incluso ratos de ocio. Buscarlo en el rostro del hermano y también asistirlo en sus necesidades. Sacrificar, si se puede decir así, el afán de despilfarro y valorar y disfrutar de su presencia en la austeridad. Esa es la luz que a tocado nuestro corazón, en estos días. 

Cada vela encendida representa una decisión tomada, una práctica espiritual realizada, deseando se aferren en nuestra vida como actitudes nuevas, para una nueva vida, definitivamente arraigada en el amor de Dios. 

Encendemos la vela del último día de la preparación, la vela de las Víspera: es la vela cuya luz ha de iluminar nuestra conciencia que nos permitirá, a partir de esta misma noche, emprender con Cristo hecho hombre un camino de libertad interior. 

La consiga de este día: 
El Amor de Dios en Jesús hecho hombre, que nos ha amado, para que en su amor hagamos nuestro peregrinar en “Libertad de Espíritu”.

Yerko Reyes Benavides 

domingo, 22 de diciembre de 2019

IV Adviento: El Ángel Gabriel

Iniciamos hoy la cuarta semana de Adviento, el último tramo de nuestro Itinerario
Los días de preparación han pasado rápido; es nuestro corazón anhelante de Dios el que anima nuestros pasos vacilantes para que no nos detengamos en el camino, ni nos distraigamos con las el brillo titilante de las luces de fantasía que se encienden en estos días.
No es una navidad de mentira la que queremos celebrar, en nuestro interior está y se hace intenso el deseo de un encuentro amoroso con el Señor, Dios de bondad y misericordia, que se nos da abundante en estos días y por eso decimos con fuerza: ¡Ven, Señor Jesús!

Del cielo nos llega con el Ángel del Señor la noticia, el anuncio esperado, Dios de nosotros se ha acordado, no nos ha abandonado a nuestra suerte, sino que ha esperado la “plenitud de los tiempos”.

El firmamento se ha abierto, y la gracia de Dios baña a los hombres: primero a Isabel y Zacarías “quitando el oprobio de su casa”, en ellos se gestara aquel que irá delante del Señor. Bendita se siente Isabel entre las mujeres que acompañan a María.

A María, Gabriel, le ha dicho sin más: "nada hay imposible para Dios". Y aunque todo parezca inverosímil, será el Espíritu de Dios el que realice su obra en el hombre (alma, mente, cuerpo y corazón).

Es el Ángel del Señor, el que despeja las dudas de José y erradica sus miedos. En sueños lo anima al valor y confiar en Dios pues todo cuanto está en ellos aconteciendo es la obra de Dios.

Gabriel es el Singo de Esperanza que hoy recibimos para hacer la parte del recorrido que nos falta y por así, llegar al “Belén espiritual” en el cual Dios nace nuestro corazón.

La Consigna Espiritual para este domingo es: 
Ánimo y Valor (Dios realiza su obra en nosotros).

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Retiro Espiritual de Adviento


Cercanos ya a la festividad de la Natividad del Señor, nos queda un desafío más que enfrentar en nuestro Itinerario Espiritual de Adviento: Poner en orden nuestra alma, mente y corazón para que el don de la Encarnación y el “Alumbramiento espiritual” de Jesús, nuestro Señor, acontezca especialísimamente en nuestra vida. 

Para esto, necesitamos darnos un tiempo, un tiempo para nosotros y un tiempo para encontrar un lugar para Dios en nosotros. No sé cuál sea tu experiencia al respecto, pero la propuesta es simple y muy sencilla de realizar: 
Hagamos un Retiro Espiritual juntos.
Pongo a tu disposición un material pensado para un retiro espiritual presencial de un fin de semana, donde encontrarás cuatro meditaciones completamente desarrolladas siguiendo la dinámica que nos resulta ya familiar: 
Palabra Dios, Reflexión y Oración – Acción.
Este Retiro Espiritual, acá propuesto y de esta manera en particular, es la ocasión que tengo para hacerte llegar Cuatro Regalos necesarios para dar Un Sí y emprender Un Camino.

Puedes organizar tu tiempo come mejor te convenga para realizar este Retiro Espiritual. Tú elegirás el Cuándo, el Dónde y el Cómo realizarlo: 

Lo esencial e indispensable para que sea provechoso es que en el Cuándo no haya otra cosa que atender y dedicar exclusivamente ese tiempo para realizar la Meditación correspondiente. En el Dónde, que sea un sitio de tranquilidad, de silencio y de intimidad para ti y en el Cómo tengas a tu disposición el Archivo con las meditaciones (impreso o digital como lo prefieras), una Biblia, lápiz y papel; los demás detalles los defines tú. 

Con el corazón y encomendándote a Dios en la oración te deseo un buen y fructífero Retiro Espiritual: Un Si, un Camino: Cuatro Regalos. 

Dios te Bendiga: 

P. Yerko Reyes Benavides

Descarga aquí el Archivo del Retiro


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domingo, 15 de diciembre de 2019

III Adviento: Juan el Bautista

Llegamos al tercer domingo de Adviento. 

Los días se nos han hecho cortos para ajustar nuestro tiempo al tiempo que nos da Dios para estar listos a su llegada que ya, se hace inminente. 
La cercanía del Redentor aviva en el corazón la esperanza, que en palabras del Apóstol Pablo es una invitación a estar en todo momento “alegres en el Señor”. 

Sin embargo Pablo no es, en este caso el signo que se hace presente en nuestro Itinerario Espiritual, sino Juan. El hijo de Isabel y Zacarías: “la voz que clama desde el desierto: preparen el camino al Señor”. 

Juan Bautista es quien nos coloca en el contexto adecuado que le dará motivo a nuestra consagración. 

Los evangelistas nos hacen suponer que entre Jesús y Juan el vínculo que los une no es el consanguíneo sino el de hacer en todo la voluntad de Dios. 

A Juan lo corresponde ser el precursor, y de ello está más que consciente: “Detrás de mí viene uno al que no soy dingo de desatarle la correa de sus sandalias”. No busca protagonismos ni se adjudica para sí otra tarea diferente a la encomendad: “a mí me toca menguar para que aparezca el sol resplandeciente”. Y su labor no fue menos significativa que la de Jesús, por ello de él dirá: “No ha nacido de mujer hombre más grande que Juan el Bautista”. 

Que la luz del Señor, que Juan anuncia con vehemencia, sea encendida, por la gracia de Dios, en nuestra vida y en nuestras obras. 

La consiga espiritual de este domingo para nosotros es: 

Confiar en Dios (en la obra que Dios realiza en nuestra propia vida).


Yerko Reyes Benavides