jueves, 30 de mayo de 2024
Meditación en un día de Corpus
jueves, 14 de septiembre de 2023
A Un Paso de la Misericordia
miércoles, 16 de agosto de 2023
Desafío Espiritual
martes, 14 de marzo de 2023
El Perdón. Notas a mano alzada
El perdón un tema espinoso pero necesario de plantearse de tanto en tanto, ya que interpela un aspecto de nuestra vida interior que en ciertas ocasiones permanece a puerta cerrada y con la cerradura echada.
Para este escrito he querido recoger una serie de notas y apuntes, hechos a mano alzada, a través de algún tiempo reflexionado sobre el tema y la propia experiencia.
Estás Notas a mano alzada no quieren ser una cátedra ni una apología a la virtud teológica del perdón, sino ideas, ecos que resuenen en el interior y que inspiren un descubrir, un darse cuentan, una excusa para abrir aquella puerta donde están contenidos los perdones dados y los que se han retenido.
“Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguno, perdónenlo, para que también su Padre que está el cielo les perdone a ustedes sus pecados” .
(Marcos 11,25)
- El perdón no depende de que el otro cambie o enmiende sus acciones. Perdonar no es esperar el arrepentimiento del otro o su transformación, sino cambiar tu y dar vuelta a la página donde quedaron apuntadas las huellas de tus heridas infringidas en ti, y comenzar a escribir una nueva página de vida, dejando atrás lo que en algún momento pudo lastimarte.
- Perdonar es darle la oportunidad al corazón para seguir adelante él intuye mejor el camino y lo que está dos pasos más allá del resentimiento y la frustración.
- Jesús en su llamado a la reconocía y su invitación permanente al perdón no significó en ellos que te quedarás anclado a situaciones que te sigan haciendo daño o a personas que insisten en lastimarte o perjudicarte. Puedes perdonar y también alejarte y dar por concluido lo que no te edifica ni procura tu bien.
“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.
(Efesios 4,32)
- Perdonar no es olvidar pero tampoco es seguir recordando; es abrir el pensamiento, permitirle descubrir un porvenir distinto y avocarse a realizarlo más que insistir en el sufrimiento.
- Perdonar es hacer lo que no se espera en un mundo que no tiene al perdón como su valor y se muestra cada vez más inmisericorde.
“El nos libró del dominio de la oscuridad y nos traslado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de los pescado”.
(Colosenses 1,13-14)
- Perdonar es quererte a ti mismo, pues el perdón necesita del amor propio para sublimar el orgullo que lo niega”
“Yo soy el que por amor a mi mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados”.
(Isaías 43,25)
- Perdonar es parecerte más a tu Padre del cielo, quien sin importar el tamaño del pecado su amor es siempre mayor, en el que perdón es su don.
“Si tú, Señor, tomarás en cuenta los pecados, ¿quién, Oh Dios, sería declarado inocente? Pero de ti procede el perdón y así infundes respeto” .
(Salmo 130,3-4)
- Perdonar es casi siempre un imposible que sólo se hace posible, bajo la gracia y la acción misericordiosa de Dios.
“Señor, si mi hermano me ofende: ¿Cuántas veces he de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”.
(Mateo 18,21-22)
Un apunte de cierre que no quiere ser un punto y final sino un punto y seguido en ti, en quien estás notas resuenan como un eco de inspiración.
El perdón, como se ha inferido tiene que ver más con la persona que lo consiente, lo acoge y lo expresa en sí, que con quien lo recibe. Al perdonar reconocemos nuestra propia vulnerabilidad y aceptamos con humildad la humanidad propia a la de los demás.
El perdón como moción del alma, concebida en el corazón y aceptada por la razón, más allá de toda lógica, propicia dejar ir el Ego y, abrirse y confiar en algo más grande que uno mismo. Implica ser consciente del proceso de transformación personal necesario y perseverar en la intervención decidida del interior al que se le van incorporando como criterios y parámetros de vida la compasión, la generosidad, la empatía, el amor incondicional, la humildad y la aceptación.
Así el perdón no será ni un sacrificio ni un signo de debilidad, sino al contrario, un acto sagrado de valentía, de liberación y de da sanación en unidad a Dios Padre de amor y misericordia.
Yerko Reyes Benavides
martes, 6 de septiembre de 2022
“Bienaventurados”: Lectura espiritual de las Bienaventuranzas según san Lucas
“Bajando con ellos, Jesús se detuvo en un llano. Con él estaba un grupo impresionante de discípulos suyos y un pueblo numeroso procedente de toda Judea y de Jerusalén, como también de la costa de Tiro y de Sidón.Habían venido a oírlo y para los sanará de sus enfermedades. Sanaba también a los atormentados por espíritus malos, y toda esta gente trataba de tocarlo porque de él salía una fuerza que los sanaba a todos.Él, entonces, levantó los ojos hacía sus discípulos y dijo…”
1. Bienaventuranza, llamada además, “macarismo”, es un género literario, presente en varios escritos tantos del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento.2. A este género los autores, recurren para expresar una felicitación por tener una cualidad o comportamiento grato, en virtud al deseo o voluntad de Dios.El ejemplo más reconocido de este género literario lo encontramos en las Bienaventuranzas manifestadas por Jesús.Expresar una bienaventuranza, no trata de conceder una bendición, o idealizar una condición específica de vida; sino, hacer una clara, directa y puntual invitación, a seguir el camino de virtud que procura dicha situación, estado o condición.3. Así pues, entendemos, las Bienaventuranzas, es decir, cada una de las ocho fórmulas de felicidad espiritual que Cristo proclama a sus discípulos, como ideal de vida.4. Y un elemento adicional, el más importante: Jesucristo, el Hijo del hombre, es el Bienaventurado por excelencia.
“Bienaventurados los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios”(Lucas 6,20b)
Nadie hay tan pobre que no tenga un abrazo para consolar.No hay nadie que por muy mal que ande en lo material, no abunde en sonrisas; al menos una para animar al que la desesperanza ha abatido.Pocos son los que no tienen sus piernas y píes bien dispuestos, para acompañar al que camina en soledad.Tampoco la pobreza toca los oídos y al tiempo de más, para escuchar al que necesita un consejo y desahogar sus penas.Miro mis manos, y caigo en cuenta, que no son expresión de pobreza, pues están ahí para ayudar; para levantar al que ha caído y sostener al que está a punto de irse al suelo.Y si por cosas de este mundo, todo esto faltará, nadie hay tan pobre, que no tenga en su corazón el Reino de Dios, para derramarlo en abundancia.
viernes, 28 de enero de 2022
"Obligado ni al Cielo"
Decir que el amor es tan sólo un sentimiento es tan peligroso como decir que el amar es una necesidad u obligación.




