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martes, 17 de febrero de 2026

40 días no es una Eternidad

Ya va a comenzar la Cuaresma, un tiempo que ha de ser afrontado con algo más que buena intención o pura devoción.

Es la oportunidad para tomarse en serio aquello de: “Conviértete y Cree en el Evangelio”


Una ocasión para relacionarse con Dios dejando a un lado lo folclórico de nuestra creencia, lo imaginario o imaginativo y pasar a ser algo real; una relación forma y contundente, que tenga consecuencias.


Cuaresma de 40, dicho así simple, nos recuerda lo efímero que es el tiempo y su paso, cuando no le damos valor:


“Mil años en tu presencia son tan sólo un ayer qué pasó…”

(Salmo 89/90)


...Medita el salmista y con ello pone en evidencia dejando expuesta la vanidad del ser humano que deja pasar los días como si fueran suyos, sin buscar ponerse delante de Dios. 


Tu ayer que ya pasó tuvo tan solo 24 horas y no mil años: ¿Estuvo Dios en tu ayer? 


Cuaresma


40 días para poner a Dios en tu vida y en tu cada día.


40 días que no han de ser transitados como si no fueran nada o como más de lo mismo.


40 días y cada uno de esos días son una oportunidad, una invitación, una ocasión. 


40 días para obrar un cambio. 


¿Necesito cambiar? te podrás preguntar e incluso responderte a ti mismo: no, para qué, así estoy bien; pero yo te diré: ¡Uy si, claro que si, demás y no solo es imperioso sino  impostergable.


Te podrá incomodar, molestar o incluso ofender mi respuesta y la desestimarás diciendo: no me conoces; y yo te diré: así es, pero tú si y mejor que nadie y por esos sabes que lo que antes te dije es cierto e incluso sabes en qué.


¿Dónde encontrar la inspiración que necesitas?


- Oración, Ayuno y Limosna.


Seguro que ya los habías oído nombrar, pero lo que no se te ha dicho es que no son solo “prácticas de Piedad” sino un verdadero “Entrenamiento” para  tu voluntad (ese lugar en ti que define quién eres).


El ayuno, la oración y la limosna son el Ejercicio Espiritual que harás cada día (por 40 días) para entrar en ti y hacer lugar para estar tú en Dios y así Él estar en ti.


- Escuchar a Dios.


No se trata de un ejercicio mental o del pensamiento, ni tampoco de una complicada Meditación trascendental o de una Contemplación como expresión del alma.


Se trata de algo más simple, más a la mano del común, de aquellos que pasan por el frente del “gimnasio” pero nunca han entrado. Se trata pues, de abrir la Biblia y escuchar (leer) lo que Dios por su Palabra te dice.  Simple, sencillo, básico. En tu corazón ya hay Entendimiento, como don del Espíritu Santo, para comprender su Palabra. 


40 días no son una eternidad pero pondrán la eternidad en tu vida, para ser vivida sin el agobio del tiempo toda la vida.


40 días y hoy es su preámbulo pues este es el día de tu determinación.

Yerko Reyes Benavodes

martes, 22 de abril de 2025

Itinerario Espiritual de Pascua

Ya estamos en Pascua, y es un tiempo que para muchos pasa desapercibido de su cotidianidad. Terminados los días Santos de la Semana Mayor todo vuelve a la rutina, al quehacer ordinario de la vida y fácilmente desaprovechamos la ocasión de adentrarnos en el tiempo que nos adentra en el gozo de Dios, vivir en la alegría del Señor.

Así pues, queriendo explicar la importancia que tiene la Pascua en la Vida Espiritual del cristiano, pensaba en estrategias sencillas para dar a entender algo que "teológicamente" resulta complicado de explicar.

Estamos ante un "Misterio" y los misterios difícilmente se explican satisfactoriamente (dejarían de serlo si así se pudiera). Sin embargo, más allá de la incapacidad racional para dar razón del misterio, el intelecto alcanza a entender aspectos del misterio que tienen consecuencias directas en la vida creyente.


Pascua no es tan sólo un "tiempo litúrgico":

Pascua es la experiencia de vida en la fe que ha de ser vivida siempre.

Pascua es la manera como internalizaron los apóstoles a Cristo que después del hecho de la Cruz se le manifiesta Vivo y presente.

Pascua es el clima espiritual interior de la persona de fe que vive en este mundo como ciudadano del cielo.

Pascua es el misterio que vivimos, la alegría que sentimos, el gozo del Señor que da calor de Reino a nuestro corazón.

Pascua el el deber ser y el poder ser en Dios, es vivir como esperamos en el amor de Dios y caminar como creemos por la fe en aquel que nos ha amado y va delante de nosotros.

Pascua es entrar en la libertad de Dios, es decir vivir en el mundo sin ser del mundo.

Pascua es entrar desde ya en el cielo y no salir más de él.

Y todo esto y aun más no lo sabemos, no lo conocemos y por tanto no lo vivimos, así que Pascua es el tiempo en el que aprendemos a vivir la gloria de Dios conquistada por la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo nuestro Señor.

Con esta intención, caminamos en Pascua como en un Itinerario, buscando arraigar esta experiencia espiritual a la vida. Habrá modos de hacerlo, nosotros nos decantamos por ir semana tras semana dejándonos penetrar el corazón con la Palabra de Dios y la Eucaristía.

El punto de partida es la Resurrección, es decir, darnos cuenta que en verdad estamos vivos, y lógicamente, aunque no sea tan obvio, esto no se trata del hecho biológico de respirar, sino del acontecimiento espiritual que tiene como lugar "la tumba vacía".

Si lo que te digo te resulta extraño, te animo a hacer este Itinerario Espiritual de Pascua que ahora dejo en tus manos:


Itinerario Espiritual de Pascua

Yerko Reyes Benavides
Editor

miércoles, 26 de febrero de 2025

Limpiar la Casa: Itinerario Espiritual del Cuaresma

Pan de Vida – Liturgia y Eucaristías

«Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu Verdad.
Protégeme y salva a tu siervo,
que confía en ti».

Salmo 85, 21


Estamos prontos a comenzar el Tiempo de Cuaresma, y más que un Tiempo de Penitencia, que los es, sin Lugar a dudas, lo hemos de acoger - y será de mucho provecho - como una oportunidad para Poner en Orden nuestra Casa Interior.

Si en lo cotidiano surge, de tanto en tanto, la necesidad, y a veces la imperiosa urgencia, de poner en orden las cosas en nuestra casa; pues con cuanta mayor razón, ¿no hemos de dedicar tiempo, esfuerzo y recursos para remozar y hermosear nuestra vida interior (clima), esa que protegemos y resguardamos en nuestra casa intima (vida espiritual)

No hemos permitir que la rutina y la cotidianidad, con sus prerrogativas e insistencia, nos vayan sustrayendo –casi robando- aquello que es valioso; eso que vale por ser inmaterial e intangible, trascendente y trascendental, lo que nos permite ir y estar más allá de le meramente material; en otras palabras aquello que llena por tener valor y no precio.

El acelerado estilo de vida que se ha impuesto, hace que el mayor esfuerzo de cada día se gaste en la atención de lo material (ínfima parte de la totalidad de nuestro ser) y lo haya vuelto un todo, induciendo los más grandes vacíos existenciales y espiritual de este tiempo. Atrapados en esta dinámica extenuante y desgastadora se van consumiendo los días de nuestra vida.

Así pues, Cuaresma llega como la ocasión propicia para poner pie en el freno, y con los recursos necesarios, proporcionados por este tiempo de gracia, oración, ayuno y caridad entre los principales, nos avoquemos a intervenir nuestra casa interior y poner orden en ella.

Si en nuestra casa es necesario y hasta urgente botar la basura, sacudir el polvo, reorganizar los muebles para que dispuesto de otra manera nos ofrezcan una sensación de refrescamiento y renovación; así, en nuestra casa interior, necesarias son tener acciones semejantes para sentido y destino a nuestra vida: confesión (botar la basura); remecer los criterios en donde se sustentan los pensamientos, ideas e incluso muchos de los sentimientos (sacudir el polvo); cambiar maneras y modos de proceder y sentir, abrirse a nuevos paradigmas (sacar la ropa y todo lo que no se usa que ocupa especio en la casa); ajustar y replantear las prioridades cotidianas (cambiar de lugar los muebles)…

Esto amerita un esfuerzo extraordinario de nuestra parte, que sin lugar a dudas, vale la pena. Toda acción que emprendamos en este tiempo de conversión, no la realizamos por obligación o en soledad devocional, sino animados por el mismo Jesús que nos muestra el camino y él mismo camina decidido delante de nosotros hacia la Pascua.

Para que este tiempo especial de atención e intervención a lo interior de nuestra casa espiritual nos sea de provecho, una vez más, hemos editado nuestro Itinerario Espiritual - Eucarístico de Cuaresma.

Este materia en forma de Libro Digital ya es ampliamente conocido por todos, y su propósito es simple: acompañarnos en el recorrido Cuaresmal, proporcionándonos algunas herramientas y recursos que favorezcan la metanoia de nuestro corazón a Dios; es decir la conversión, la transformación completa y radical de nuestra vida y nuestra manera de vivirla, para que sea desde el amor de Dios en y desde Cristo.

Sirvan pues estas líneas para hacerles entrega de nuestro Itinerario Espiritual.


Libro Digital

Yerko Reyes Benavides
Editor

jueves, 5 de diciembre de 2024

Los Signos de la Venida de Cristo

“Una voz clama:
Abran en el desierto un camino al Señor;
tracen en la estepa una calzada para nuestro Dios.
Que todo valle sea elevado y todo monte y cerro rebajado”.

(Isaías 40,3)

Desde el desierto, el eco de su voz continúa haciéndose sentir, y más que nada hoy día, ante lo que sucede y muchas veces preferimos no ver, no oír, no decir. Esta voz es insistente: “Viene el Señor”, sus signos lo preceden, y es inminente, por lo tanto “preparen su camino, enderecen el sendero”

No es usual que pensemos en esto en lo cotidiano; son otros los afanes que nos ocupan día a día. Sin embargo, no por ello, desaparece o deja de estar presente. Intuimos que la razón por la que evitamos pensar sobre este tema es porque, en cierta medida, es punto de controversia, de incomprensión y más que otra cosa temor, ya que el énfasis del anuncio se ha puesto en lo imponente y catastrófico de los acontecimientos que se suscitarán ante la llegada del Señor.

Nuestro pensamiento de una vez visualiza los hechos escatológicos descritos por el Apocalipsis con sus jinetes aterradores, bestias, demonios y dragones barriendo las estrellas del cielo. Tampoco nos es ajeno lo que ha anunciado Jesús a través de los Evangelios serán los sucesos que acompañarán su venida: hambre, penuria, enfermedad, catástrofes cósmicas, desolación, tragedias, guerras, entre otros hechos, antes del final.

“Inmediatamente después de la tribulación…
aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre;
y entonces se golpearán en el pecho todas las razas de la tierra,
que verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad”

(Mateo 24, 29ª-30)


Esto nos pone de cara a una pregunta que nos cuesta reconocer en reflexión: ¿Estamos en el final? No adelantemos la respuesta por más que lo evidente nos golpee de frente: algunos signos descritos están presentes hoy día, sin lugar a dudas.

No podemos ser ingenuos y decir sin más si o no, aunque son, pero no es el tiempo. Tampoco es válido argumentar que acontecimientos como estos se han repetido a lo largo de nuestra historia una y otra vez. ¿Es que entonces estamos destinados a repetir indefinidamente la razón de muchas de nuestras tragedias; los males que aquejan y asolan la humanidad? El suelo estremecido, encuentra calma; el agua desbordada regresa a su cauce; las lluvias desatadas y las tempestades se sosiegan; y ¿el hombre en su orgullo, vanidad y prepotencia? ¿No hemos aprendido nada? Todo apunta a lo que solía decir en su caracterización un histriónico personaje: “sin querer queriendo” estamos dando pasos acelerados hacia el final; sólo que este final no trae consigo la eternidad, ni a Dios con él. Así pues, surge ante esto, urgencia ineludible y hasta la penosa necesidad de apurar la venida de Cristo.

Ahora bien, por trágico que esto pueda resultar, no nos invade la desilusión, la desesperación o la desesperanza, por el contario, todo esto, afrontado desde la fe y el Evangelio son argumentos que animan la esperanza, que nos fortalecen nuestro caminar hacia Jesús Señor nuestro.

Reconocemos, sin arredro, que los signos de la venida del Cristo están aconteciendo, y lejos de ser motivos de temor, son razones para hacer nuevo todo en nosotros: 
En Cristo, encontrar la nueva humanidad que el inauguro al arrogarse en su Divinidad nuestra condición humana; y asumir en él el modo novedoso de ser humanos.

Bajo esta posición espiritual sentimos el jalonar desde la Parusía por acontecer, la nueva humanidad en Cristo; la que en él llegará al esplendor y plenitud de su ser; mientras que jalonamos al Dios hecho hombre (el hecho histórico) hacia nosotros, a nuestro tiempo, a esta etapa de nuestra humanidad y particularmente a nuestro caminar personal por el tiempo y por el mundo.

Hoy es un día, el mejor de todos, para encontrar en Cristo la persona que puedo ser, la que estoy llamado a ser por él, para él y desde él. Aquí está la liberación de la que Juan Bautista fue y sigue siendo pregonero, precursor y singo del Señor.

Amado Jesús, el que eres, el eras, el que vendrás, que el tiempo presente no me paralice y pueda, en tu gracia y por tu amor, orientar todo mi ser hacia tu encuentro, pues ya Tú te has puesto en camino. 

Amén.

Yerko Reyes Benavides

martes, 27 de febrero de 2024

“Jesusín” y el Itinerario Espiritual de Cuaresma

- MAPITA -

En un Itinerario se marcan los elementos importantes de un viaje: lugares para pernotar, los que son de interés para conocer y visitar; los lugares para comer y gustar la gastronomía propia del lugar; sitios curiosos que nos son ni sitios históricos ni museo, entre otras cosas.

Acá es algo parecido, un poco más sencillo en cuanto a la forma de hacer la presentación, pues se trata tan solo de una sola Palabra, que se inspira en el lugar - del Evangelio y de la Cuaresma - donde Jesús nos hace detenernos, en cada ocasión.

Esta sola palabra nos ayudara a discernir qué hemos de hacer; a dónde vamos a mirar; que lugares en nuestra vida hemos de visitar; si está afuera o adentro lo que se busca; y también qué sitios de interés nos ofrece el Evangelio para dejarnos inspirar; de qué nos vamos a alimentar estos días o si es preferible guardar algunos ayunos; los tiempos que se necesitan para descubrir el designio de Dios; entre otras acciones a realizar…

Para esto usaremos la imaginación para preguntarnos, la inspiración para responder; la oración para discernir; la Palabra de Dios para buscar y la creatividad para actuar cada día…


Ya conoces a Jesusín, él nos servirá de guía con su presencia y él, en sí mismo, será un signo que al mirarlo y contemplarlo inspirará a nuestro quehacer espiritual para que hacer el alto respectivo y darnos el tiempo para meditar, orar y actuar.

Un último para cerrar esta presentación: “déjate llevar”; una sola Palabra es suficiente para mover todo dentro de ti; para ir a lo profundo de tu amor por Jesús, y descubrirte a ti, si en verdad estás pos de sus amor, compasión, bondad y misericordia. Recuerda lo que le dijo el Centurión romano a Jesús: “Señor,una Palabra tuya bastará para sanar" (Cfr. Mateo 8, 8).

Abre las Imágenes y “déjate llevar” por el eco de la Palabra que contemplas y lo que sugiere en tu corazón…




Yerko Reyes Benavides

miércoles, 17 de mayo de 2023

Un Antes y un Después. Itinerario Espiritual de Pentecostés

Presentación del Itinerario Espiritual
de Pentecostés en su Tercera Edición.


Hay momentos realmente significativos; demarcan hitos relevantes de nuestra vida, de este pasar nuestro por el mundo. Los rememoramos con cierta nostalgia, pues traen a nuestra memoria aquellas experiencias vividas en la consecución de metas trazadas o sueños cumplidos.

Algunos de estos momentos se convierten en verdaderos puntos de inflexión, un quiebre en la vida que implica un antes y un después.


Meditando sobre estos tiempos de quiebre, me preguntaba: ¿Por qué no se logra arraigar la alegría como un sentir permanente del corazón y una actitud constante en el vivir? Siendo la alegría un don de Dios, ¿Por qué se hace esquiva a muchos?

Jesús prometió a sus discípulos que los iba a inundar una alegría que nadie podría quitarles (Cfr. ) y esto a mí me suena a uno de esos puntos de inflexión donde se demarca el Antes y el Después. Ahora bien, ¿cómo llegamos a él? La respuesta la tenemos delante de nuestros ojos: Pentecostés lo fue el punto de quiebre para los discípulos, la presencia del Espíritu Santo que venció en el interior de ellos, el temor que los tenía cautivos.

El Espíritu Santo es quien propicia en el interior del creyente la alegría del Señor y en el Señor.

Pentecostés hoy día también es para nosotros la oportunidad de llegar a este punto de quiebre en nuestro Itinerario Espiritual de vida. Un oportunidad para que sea el Espíritu Santo quien demarque por su presencia en nuestra vida: Un Antes y un Después.

Con esta intención en el corazón, quiero presentarte en esta ocasión, la tercera edición de este material que ya hemos compartido, pero ahora llega, revisado, corregido y ampliado en su contenido, con la esperanza puesta en el Señor, que será un recurso de provecho.

Queridos amigos dejo a la disposición de ustedes, el Itinerario Espiritual de Pentecostés: Un Antes y un Después.




“Ven Espíritu Santo,
llena el corazón de tus fieles,
e infunde en ellos el fuego de tu amor”.

Amén.

Yerko Reyes Benavides
Editor

sábado, 29 de abril de 2023

Hacer lo Correcto

¿Es correcto hacer siempre lo correcto?

Pensemos un poco antes de aventurarnos a dar una respuesta categórica o contundente de la cual luego no podamos contravenir…

Correcto sería decir: Sí, si es correcto; sólo que no siempre es correcto. Y no es correcto hacer lo correcto cuando entra en conflicto directo con hacer el bien o buscar el bien.


Actuar acorde a lo que es correcto está sujeto a los parámetros temporales con los que se entiende o se interpreta la realidad y regula la acción e intervención del ser humano en su relación con el mundo, los hombres, el cosmos y la naturaleza.

Lo correcto está en franca relación con las normas y pautas de comportamiento establecidas; con las costumbres y tradiciones recibidas, con el contrato social implícito que determina una sociedad; mientras que el bien es trascendente, está más allá de los convencionalismos de una época y del tiempo y al ser intuición es movido en el corazón de la persona por la presencia del Espíritu Santo y sus dones que permiten contemplar la verdad y descubrir lo que es bueno y justo, y así proceder en bien y en virtud.

El bien mira más allá de los parámetros y paradigmas vigentes con los que se ordenan las cosas, pues es el bien es la obra primigenia de Dios que todo lo hizo bueno y para el bien y lo muestra espontáneo y libre a quien está inserto y unido a su divinidad, y es capaz de ver la vida con sus ojos y amar a su obra con su mismo corazón.

Yerko Reyes Benavides

lunes, 24 de octubre de 2022

Enséñame

Enséñame mi Buen Dios:
a ser paciente para esperar de ti toda bondad;
a confiar en el designio de tu omnipotencia que abraza mi necesidad;
a dejar atrás el miedo y abrirme a la vida en verdad;
a vivir con autenticidad la gracia de tu divinidad.

Enséñame Maestro:
a pensar antes de hablar,
a callar antes de agraviar,
a indagar antes de criticar,
a escuchar antes de juzgar y castigar.


Enséñame Jesús:
a guardar silencio antes de ofender,
a hablar con propiedad y decir ante todo la verdad;
a sosegar la ira antes de atacar y lastimar
a apaciguar los humores del instinto
y no dejar heridas en el corazón de mis seres queridos.

Enséñame mi Señor:
a mirar con la profundidad de tus ojos,
a hablar con la pertenencia de tus labios,
a tocar y acariciar con la ternura de tu compasión
y amar con la largueza de tu corazón.


Enséñame Amado mío:
a pedir para recibirte
a buscar para encontrarte
a tocar para que sean abiertas en mi
las puertas de tu corazón y recibir de él todo tu amor.
Amén

Yerko Reyes Benavides

jueves, 2 de junio de 2022

Un Antes y un Después. Itinerario Espiritual de Pentecostés

El Itinerario Pascual no has sido un caminar sin rumbo, sino bien orientado y direccionado. Dos propósito había, uno explícito: renovar la alegría del Resucitado en nuestro corazón, avivando en nuestro peregrinar la esperanza en el cumplimento de toda promesa del Señor.


El otro propósito, estaba implícito, llevarnos al encuentro de quien será nuestro compañero indiscutible de marcha hasta la Parusía –encuentro pleno con Cristo en su Reino – el Espíritu Santo.

Ahora, presto este material: Un Antes y un Después; y lo pongo a la disposición de todos. Al igual que las dos entregas anteriores, es una guía en nuestro Itinerario, una luz en camino, para que podamos hacerle lugar al Espíritu de Dios en nuestra vida y en nuestro quehacer de cada día.

Sea el Espíritu Santo nuestro fiel compañero, garante de nuestra vida espiritual y la inspiración de nuestra fe, esperanza y caridad.



También puedes Descargar el Libro en PDF a través del sigueinte vínculo:


Yerko Reyes Benavides

domingo, 17 de abril de 2022

Itinerario Espiritual de Pascua

La Pascua es más que un tiempo dentro del Calendario Litúrgico.
 
La Pascua es la experiencia de vida cotidiana de todo cristiano; puesto que éste ha de enfrentar el día a día con la alegría del Señor que está vivo y que vive en su corazón.


El tiempo litúrgico esta planteado como un memorial, es decir, un recuerdo para no olvidar que el camino de fe se ha de hacer en Pascua: en la esperanza de la Vida en Plenitud que ya nuestro Señor alcanzó y nos la ha dado en abundancia.

Aprovechemos, pues, este tiempo, para renovar en nosotros este don del amor de Dios y así vivir nuestro cada día con esta convicción, certeza y esperanza.
 
Hemos preparado para animar este caminar un Itinerario Espiritual de Pascua que nos ayude a aprovechar el tiempo de Pascua en sus 7 domingos: comenzando hoy domingo de Resurrección.
 

Link de Descarga
Formato PDF

Que el amor de Dios de Dios arada en nuestros corazones y su flama jamás se extinga.

Yerko Reyes Benavides
Editor

martes, 4 de enero de 2022

Acciones espirituales para este tiempo

Revisando entre mis apuntes; notas que voy tomando a mano alzada, en cuadernos y hojitas sueltas que voy encontrando de camino, tropecé con esta anotación, inmediatamente me sedujo y me llevó a pasar un buen rato en meditación.

En confidencia les revelo que a la hora de hacer anotaciones, no soy la persona más ordenada del mundo; escribo sin detenerme en detalles técnicos, aquella idea que aparece de repente entre los afanes de mis pensamientos, o aquello que mis ojos contemplan y llevan a mis labios a exclamar con admiración y a mis manos anotar velozmente, antes que a tropezones llegue la siguiente idea y haga olvidar la que estaba pendiente.

Al hacer lectura de algún texto escrito, he adoptado el hábito de citar a su autor al margen de cada apunte, más por costumbre metodológica, que por ser fiel al derecho de su autor. Sin embargo, esto no es el punto que me ha traído hasta acá, ideas atropelladas que mis teclean mis dedos para manifestar el entusiasmo que siento al encontrar en pocas líneas y en un par de trazos, un digno quehacer espiritual para estos tiempo que estamos viviendo

Así pues, no estoy seguro si estas líneas son de mi autoría o pertenece a algún autor reconocido, pido disculpas si es lo segundo y no lo cito como es debido; por el contrario si me pertenecen tienen mi consentimiento para apropiarlas tal como hice yo:
“Vive de tal manera que todos se pregunten:

La razón de tu alegría,
el motivo de tu esperanza,
la autoridad de tu palabra
y la caridad de tus acciones”


En el trasfondo de estas cuatro prácticas espiritual subyace está la pregunta que todos han de hacerse, incluso tú ahora: ¿Cuál es?

¿Te comenté que esto me había llevado un buen rato de concienzuda meditación? Luego de haberme paseado por varias opciones, me quedé con una. Una que ha sido el detonante para convertir las cuatro acciones espirituales en mi intención y el propósito de mi alma, mente y corazón, ahora aprovechando que andamos de inicios de ciclos.

La fecha en la que escribo esta propuesta, a la final no importa, pues solo es el pretexto para animarte a iniciarte en este caminar espiritual en el momento en el que estés listo y decidido para vivir de esta manera.

¿Te animas?

Yerko Reyes Benavides.

viernes, 31 de diciembre de 2021

Bendición de Año Nuevo

En lo que va de noche he visto muy bonitos y creativos mensajes, saludando al año nuevo, deseando bienes y bondades; llamando al destino y sus augurios.

Hoy yo quiero algo distinto, algo diferente para ti que venga de mi corazón y exprese su sentir más profundo.

No basta decirte: feliz año nuevo; pues eso es simplemente insistir en el capricho del tiempo que se vuelve efímero al consumir sus horas, minutos y segundos.

Hoy, cuando la tierra completa un ciclo y se dispone a continuar en su movimiento imperturbable, para ti quiero algo más que un presagio; para ti quiero la bendición, y no la que puedo impartir yo, sino la Bendición de Dios.

No es cualquier bendición, esta es una muy especial; es la primera, dada por boca del mismo Dios a Moisés (Números 6,22-27), con la que Aarón y sus descendientes bendecirán a todo el pueblo amado del Señor.

Así pues, no quiero alimentar el mito de un “año feliz” que la tierra en su traslación no puede conceder.

Para ti, que eres mi familia, mi hermano, mi hermana, mi amigo por la gracia de Cristo; para ti, sólo para ti quiero, y no por un instante, ni el suspiro de las doce de la noche de hoy, sino cada día, todos los días, hasta el final de tus días: esta bendición de Dios.

Con amor hoy te la doy…

“Que el Señor te bendiga y te guarde.
Haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su gracia.
Vuelva hacía ti su mirada y te conceda la paz”.

Amén


Padre Yerko Reyes

miércoles, 18 de agosto de 2021

Vida en Pausa

¿Sabes cuál es el error?...
...Y bastante, me ha costado entender, he tenido que parar, y de ello no me arrepiento, fue necesario en su momento, pero la vida no se quiso detener conmigo, y no ha querido por más que he insistido esperar a que todo termine; ahí está el error, pretender poner la vida en pausa.
Hemos quedado suspendidos en el tiempo, como si nuestra vida por la circunstancia temporal que atravesamos (esta, aquella, la otra... tú ponle nombre, a la final no importa la circunstancia) se detuvo y nosotros con él.

La vida no espera, y hay que seguir el curso de su influjo y devenir: ¿qué hemos dejado en espera aguardando a que todo termine?

Acaso, ¿ser mejores personas?...

¿Ser más conscientes del impacto que tienen en los demás lo que hacemos o incluso lo que no y ser, por ende,  más responsable de las consecuencias que conllevan las palabras y las acciones?

¿Ser más comprensivos y solidarios, más dispuestos al compromiso?

¿Corregir los errores personales, abandonar los vicios, procurar mayores y mejores virtudes?

O, tal vez, nada; tan sólo la necesidad de continuar sin detenerse a pensar en el significado de la vida,  que ahora -por esta circunstancia- resulta desconocida y ajena y de ahí, surge sin más el ansia y la angustia de estar obligado a convivir con un extraño.
Vivir no puede detenerse, se pierde vida cuando intentamos ponerla en pausa. No se apaga la fuerza de un corazón que necesita estar activo para sostener la vida que él procura.

¿Qué sigo esperando: mejores tiempos? ¿Acaso los ha habido así sin más?, cada día se nos presenta como un desafío y con él llega un propio afán (Cf Mt 6,25-34).

Y puse mi vida en pausa…
esperando...
confiando…
creyendo...
soñando
procurando un tiempo nuevo
que por haberme detenido
se me ha hecho lejano…
eterno…
ajeno.


Sin que lo que me contuvo
haya cambiado,
la vida que no se detuvo
me toca poner en marcha:
la vida que estaba pausando
y no quiso seguir esperando.

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 4 de agosto de 2021

¿Ir a Misa?

Un día me hicieron una pregunta que despache con la convencional respuesta:

¿Por qué ir a misa?
  • La Misa es un sacramento que nos proporciona la gracia santificante necesaria para el alma que espera la salvación.
  • Es la entrega incruenta del Verbo Divino que se da en remisión de nuestros pecados.
  • Es deber y es precepto…
Todo lo antes expresado, aunque correcto, dejó una inquietud que por mucho tiempo estuvo rondado en las meditaciones que hacía sobre el tema, hasta que encontró una manera de presentarse que no pude eludir de forma tan desentendida.

Un giro muy pequeño en la pregunta lo cambió todo:

¿Por qué voy yo a misa?
 

Después de tanto buscar, investigar, pensar, meditar, reflexionar y orar, llegué a la respuesta de tan sólo una razón:

- Para recordar.

- ¿Para recordar?

- Si, para recordar.

No es la respuesta que esperaba. Tantos siglos de dogmas, doctrina y teología… esperaba de ti algo más elevado –algo como lo anteriormente dicho- a la altura del misterio que contiene; una apología que promueva su existencia, que la defienda de los continuos ataques y que ponga una coraza protectora ante los que la pretender cambiar, incluso razones por las cuales no hay que faltar a ella y menos si es domingo.

Esos serían los argumentos de la Iglesia y sus razones, no la mía.

¿Entonces? Para recordar qué, si se puede saber:

Para recordar cuánto me ha amado Dios.

Para recordar que Dios no ha dejado de amarme.

Para recordar cuánto me sigue amando Dios Padre, en su Hijo, por la acción del Espíritu Santo...

… Y para recibir ese día, el detalle de su Eterno Amor, que ha dispuesto para mí en el altar de su ternura, misericordia y compasión; un beso sutil, una caricia intensa y a la vez gentil de su corazón en el mío.

Me introduce en el cielo sin darme cuenta; en un instante me viste de fiesta y me sienta a la mesa de su Reino, en el que él mismo dispone la mesa y se hace alimento no sólo de mi alma sino también de mi corazón y de todo mi ser.

Al terminar tan magnifico banquete me despide con su bendición y el deseo de su paz y, aunque la mayoría de las veces no me fijo, deja la puerta sin cerrar para que pueda volver a este lugar las veces que quiera, mientras busco, lo que él ya por mí ha realizado, no levantarme más del lugar que ha dispuesto para mí a su lado por toda la eternidad.

Voy a Misa para recordar.

Yerko Reyes Benavides

domingo, 1 de agosto de 2021

Santuario de Amor

Aquí estoy,
delante de este sagrario,
que vela el recuerdo
que ha dejado el paso viajero,
de tu mirar pasajero,
por este corazón
que sólo desea ser sostenido
en tu amor peregrino.

Aquí estoy,
con la mirada fijada en lugar que custodia,
por tu designio tu gloria,
esta especia del pan que sin voluntad,
contiene la grandeza de tu majestad
y muestra sin vergüenza de su humildad,
toda tu divinidad.

Aquí estoy,
dejándome atrapar,
convenciéndome a mí mismo
que soy digno
de tu total entrega y donación;
no doy crédito que mi Dios y Señor,
se abaje de su trono
y de mi ser se haga solícito
y saciar su sed desee
en la fuente
de mi exigua devoción.

Aquí estoy,
cayendo de rodillas,
escondiendo la mirada apenada entre las manos
que tus manos quieren sostener;
me estremezco,
es un suspiro,
aliento de tu bondad
que refresca mi alma,
la liberas,
digno de ti me haces,
más que al pan que te contiene y retiene.

Aquí estoy,
movido por la fe,
trapazado por tu perdón,
haciendo de mí mismo una oblación,
que me haga merecedor
de este don del que me haces acreedor:
ser santuario de tu amor.
Amén

Yerko Reyes Benavides

domingo, 25 de julio de 2021

Desafío

No quiero ser esclavo de mis instintos
Tú, Señor, me has hecho distinto;
tu gracia me sostiene en el camino,
tu corazón de mis anhelos su destino.

Ya no mantengo el deseo de seguir igual,
y de la vida, un don que me das,
hacer una rutina sin más;
lléname, Señor, de valor
para romper el temor,
que ató mi corazón en dolor
y lo apartó una existencia de tu amor.

Y aunque me hagas pasar
una vez más,
por un paraje asolado
en el olvido ya dejado,
concédeme contemplar
las huellas de tu bondad
que hacen de lo antiguo
un nuevo desafío.

Señor, mi amado Dios,
en tu voluntad está mi presente,
tu amor es insistente
y mueve mi espíritu rebelde
que no se quedará inerme
en este desafío de amarte
y en vida plena entregarse para siempre.
Amén

Yerko Reyes Benavides

domingo, 18 de julio de 2021

Espiritualidad: aclaraciones

Tenemos la tentación de racionalizar todo cuanto hay a nuestro alrededor, en ello hemos perdido la capacidad de sorprendernos delante de lo insondable. Hemos hecho un gran esfuerzo a través del tiempo para que todo cuanto existe tenga un concepto o esté definido, delimitadas sus cualidades, formas, expresiones, dimensiones, esencia, sustancia, etc.

Todo está conceptualizado, definido, catalogado, caracterizado; cada objeto, situación, proceso, animación, real o imaginado, nos ofrece un qué y su para qué tipificado, acompañado de una lista de rasgos que le son propias, le pertenecen y hacen que sea lo que es y no otra cosa.

Sin embargo, hay realidades bajo este cielo, que al tamizarlas por la conceptualización, lejos de favorecerlas se ven perjudicadas, se hacen presa de las limitaciones propias de la inmutabilidad de los términos que usamos para definirlas.

Por ejemplo, si decimos que un objeto es blanco, lo reducimos a ese color, pues el término blanco no varía en significación. Así pues, si aquello que lo blanco está definiendo pierde lo blanco, deja de ser lo que lo blanco describe, y por ello se hace otra cosa, en lo que blanco no forma parte. ¿Qué queda, entonces? hacer que aquello vuelva a ser blanco (forzado o rebuscado), modificar la realidad y no los conceptos para que todo siga siendo como lo que nos tiene acostumbrado las definiciones que poseemos; caer en la negación y le execración de lo que cambió; echar aquello al saco de los olvidos donde los recuerdos están prohibidos o seguir adelante, sabiendo que las cosas cambian.

Las definiciones esclarecen la comprensión de aquello que estamos descubriendo, ayudan a comprender lo que estamos conociendo, pero también, encasilla el conocimiento, haciendo que lo que puede cambiar, porque entra dentro de la dinámica de lo perfectible, quede impertérrito por siempre.

La Espiritualidad, como noción, experiencia, vivencia, camino, adjetivo o sustantivo, es de esas cosas que es mejor no definirlas, para no detener la dinámica propia de su acción en el que de ella se hace parte. Esto no quiere decir que no tengamos que hacer un esfuerzo en hacernos de un concepto; sin embargo, mientras menos definiciones formales tengamos y a menos conceptos racionales la llevemos, prevalecerá su libertad de acción.

La ironía nuestra es que mientras decimos lo que no ha de hacerse es justo lo que ahora estamos haciendo, con la salvedad de decir e insistir no se haga: dar un concepto, establecer una definición.

El teólogo, mundialmente reconocido, Karl Rahner nos ofrece una definición de espiritualidad muy sencilla de comprender por su simplicidad y brevedad: “Espiritualidad es vivir desde el Espíritu”.

“Integración de toda la vida en forma sostenida y reflejada por la fe”, es otra definición que se aferra a términos contemporáneos para hacer eco, en la actualidad, a una noción tiene sembrada sus raíces en el suelo de la antigua Grecia.

Antes de proseguir hagamos algo, apreciado lector, a la medida en que más se haya ahondados en algo, démosle a ello la oportunidad de sorprendernos, dejar la puerta abierta, para que de tanto en tanto, salga de nuestra habitación de conceptos y vuelva a nosotros con una nueva concepción, cualidad, característica, propuesta o noción, aunque esto cambie los esquemas preestablecidos de años de almacenamiento en nuestra memoria.


Por otra parte, a lo que recientemente estemos indagando, en lo que vayamos aventurando en nociones, términos, definiciones y conceptos, no nos casemos por toda la eternidad con ello, que así como la muerte pone fin a lo que ha unido indisolublemente el sacramento, así la perfectibilidad de todo, y más la nuestra, hará que a través del tiempo, lo que una vez dimos por cerrado con el célebre grito del centinela “nada nuevo bajo el sol”, nos deje con la boca abierta de admiración al ver su novedad que en este momento no estamos en condición de contemplar.

Dicho esto, incluimos una definición más de un autor contemporáneo reconocido por su trabajo en el área de la espiritualidad como disciplina y diremos algo más sobre espiritualidad sin pretender que sea una conclusión, sino una invitación abierta a seguir investigando, pero sobre todo a hacerse una planteamiento serio y en serio de una vida espiritual que le dé sentido a la vida de todos los días.

Anselm Grûm propiamente no da una definición de espiritualidad, sino que resalta lo que está en su sustrato, lo que le es propio a su naturaleza y esto es, una vida desde el Espíritu Santo. En sus propias palabras: “la esencia de la espiritualidad consiste en vivir a partir de la fuente del Espíritu Santo”.

Esto contextualiza a la espiritualidad, la reviste con un contenido propio, con unas maneras específicas y con una dinámica particular: aquella que bebé de la fuente del Evangelio, la que tiene como referente las Sagradas Escrituras, la que se inserta dentro del ambiente propio que ha brotado como un manantial inagotable del corazón abierto de Cristo Jesús.

Esta determinación de la espiritualidad propuesta por nosotros acá, no niega la existencia de otras contextualizaciones de la espiritualidad, ni se impone como la “verdadera o la única”; sino que es capaz de convivir armoniosamente e inspirar desde sus especificaciones propias las espiritualidades existentes.

Lo que nos lleva a resaltar un elemento más, necesario en el proceso reflexivo que nos ha hecho buscar esta información. La espiritualidad que proponemos, no es una más exhibida en el anaquel de una tienda de espiritualidades; no es mejor, no es peor que otras, no se trata de eso, sino de una determinación, es decir, esta espiritualidad es la que decidimos hacer nuestra con todas sus consecuencias, y por ello es propia, única y especial.

Esta espiritualidad de la que hablamos, la que nos sorprende, la que queda abierta, la que es un camino que implica nuestra determinación y la decisión de hacerla nuestra y de vivirla con todas sus exigencias, propuestas, entregas, esfuerzos y satisfacciones es cristiana porque tiene a Cristo como fuente del cual bebe incasable e incesantemente.

Esta espiritualidad, sugerente, se inspira en la invitación implícita que deja Jesús cuando plantea “entre ustedes no sea así” al contraponer la acción de los suyos a los ademanes y maneras del mundo (Cfr Mt 20,26).
La espiritualidad es la acción que me hace visible, en este tiempo, de una manera específica y con una forma particular de vivir en bondad, alegría y libertad, en virtud y bajo la gracia del Espíritu Santo.

Yerko Reyes Benavides

domingo, 13 de junio de 2021

Alma, Corazón y Mente

-Oda-

Dios te preserve
alma, corazón y mente
en tu naturaleza pura,
tal como fuiste concebida,
a semejanza de la divinidad
que te dio la vida.

Unidad imperfecta
alma, corazón y mente
de la Trinidad perfecta:
reflejo en lo temporal eres;
reposa en ti la mano inmaculada
que te dio forma en la eternidad,
para que imagen fueras
de su infinita majestad.

Poca cosa no eres
alma, corazón y mente,
en ti se consciente el deseo divino
de hacer de este mundo
de penas y agonías
hogar de esperanzas y alegrías.

No basta el corazón,
ni el alma alcanza,
la mente no lo abarca,
en tus partes y en tu unidad
se reparte la imagen de la divinidad.

Conserva vida inmortal
la memoria de esa eternidad
que te pertenece,
para que no te quedes
atrapada para siempre
en esta piel de vanidad.

Háblale alma al corazón
para que se mantenga
inocente
y entre los dos a la mente
para que se proyecte
y no se pierda en lo evidente
y mire consecuente
el firmamento y el camino
en los que se haya su destino.

Alma, corazón y mente
en ti se realiza el Amor de Dios,
y para llevarlo a su perfección,
haz de amar al Señor
con todas y con cada una:
con el alma, corazón y mente.
-Amén-

Yerko Reyes Benavides

jueves, 20 de mayo de 2021

En esa Hora


Violencia, destrucción y muerte, se cierne sobre esta humanidad que se dice ser creyente.

La indiferencia ha sido su alimento, la indolencia su sustento, enajenados por los dotes de mujer que sepulta a los hijos en su suelo.

No hay excusa de haber abandonado el camino, señalado por aquellos que en el desierto, entre lágrimas y sufrimientos, dieron testimonio de estos tiempos.

¿Qué nos pasa Señor? ¿Por qué siendo tan sencillo existir en armonía, engendrar entereza y cosechar amistad, nos hemos dedicado por siglos a esparcir maldad?

El signo de una cruz vencida, reclama desde lejana montaña, tu inminente venida: ¿derramarás una vez más designios de paz o vendrás como juez universal? el trigo está listo, se acerca el tiempo de la cosecha.

Permíteme estar preparado: ceñido el cinturón, dispuesto el corazón, sandalias en los pies; me encuentres, en esa hora, Señor Amado, con las manos en el arado.
Amén

Yerko Reyes Benavides

miércoles, 19 de mayo de 2021

De buen pastor al Buen Pastor

La idea del Buen Pastor no es inédita de Jesús, ya estaba presente como imagen para describir, en primer lugar la manera de tratar Dios a su pueblo, y en segundo, de hacer una denuncia profética sobre la actuación de aquellos líderes y gobernantes de Israel que alejados de su misión, se convertían en lobos de rapiña en vez de pastores solícitos en la atención de las necesidades de su gente.

Preámbulo

Aunque este artículo no trate al respecto, hagamos un sucinto repaso sobre los textos bíblicos que procuran la imagen del Buen Pastor.

El primero de ellos, uno muy conocido y recomendado como oración en tiempos de tribulación: Salmo 23 (22); “El Señor es mi pastor, nada me falta, hacia verdes praderas me conduce y repara mis fuerzas” (v.1), anima el salmista, hablándonos del Dios que nos atiende en la necesidad y el cansancio. Lo que nos lleva a pensar en Jesús, quien nos dice: “Vengan a mi todos los que están cansados y agobiados por el peso de la carga, que yo los aliviare” (Mt 11,28). Sin embargo, no es este el texto en el que le reconocemos como el Buen Pastor, sino este, cuando nos dice de propia palabra: “Yo soy el Buen Pastor, conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí” (Jn 10,1-21)

Otras referencias bíblicas al Buen Pastor las encontramos en Isaías 40,11; Jeremías 31,10; Ezequiel 34,10 (una denuncia contra los malos pastores); Zacarías 7,13; además, hay breves pero sugerentes referencias en el Salmo 78,52; también en Hebreos 13, 20 y en la primera carta de Pedro 2,25.
Una buena estrategia de comprensión, útil para nosotros que estamos acercándonos a la interpretación con carácter espiritual de los textos de la Palabra de Dios es revisar detenidamente todos estos textos y hacernos una idea general del tema que nos ayude a contextualizar la imagen del Buen Pastor que Jesús asumirá como cualidad específica de su mesianismo.
Lo anteriormente planteado nos lleva a no dejar supuestos en el aire y poner en claro que es necesario a este punto, abandonar la lectura de este escrito y dirigirse al texto bíblico de Juan 10,11-21 donde entremos de mano propio en contacto con la presentación de Jesús como el “Buen Pastor”.

Algo para hacer con el texto
  • Hacer una pre-visualización de la imagen que cada uno tiene del Buen Pastor. Lo que le sugiere, le inspira y le procura tanto emocional, devocional y racionalmente.
  • Contrastar, luego de haber leído el texto sagrado, lo que nos inspiró en la pre-visualización, luego lo que nos sugirió la imagen presentada por Jesús y lo que generó en algunos judíos y autoridades religiosas del tiempo de Jesús.
De buen pastor al Buen Pastor

¿Qué fue lo que dijo tan terrible y peligroso que causó entre algunos judíos y sus autoridades el repudio, el rechazo y el menosprecio de la acción de Jesús?

¿Es la imagen del Buen Pastor tan inocente como nos imaginamos?

Son al menos dos preguntas que surgen al leer un texto del que se le suprime el contexto: la curación del ciego de nacimiento (todo el capítulo 9 de san Juan) y la reacción de los judíos (últimos versículos del capítulo 10, de los que se prescinde casi siempre).

De lo dulce de una visión a la determinación de la misión: la denuncia y la entrega.

No hay cristianismo que no pise tierra, que no se comprometa con la transformación de la realidad más cruenta y cruel en la que se vive o en la que viven los seres humanos.
Una de las más grandes tentaciones que hay que vencer cuando decidimos navegar mar adentro en la vida espiritual es desconectarla de la realidad, separarla de lo material, como si se tratará de dos ámbitos contrarios, confrontados, divididos e irreconciliables.
El discurso del Buen Pastor no está desconectado de la realidad, no es una alegoría cándida de un Dios que es todo corazón (la implica, la presenta, pero no es el todo, ni la reduce tan sólo a eso) es una crítica al liderazgo imperante en el momento, cuyo interés no es la protección, resguardo y seguridad de las personas, sino el de un uso a conveniencia, para satisfacer los propios intereses, el ego, la avaricia, la ambición de poder, de dominación y de sometimiento.

Jesús recoge en sí mismo la denuncia encarnecida por la que muchos profetas fueron perseguidos e incluso sacrificados y, también encarna en sí mismo y para sí, la visión anunciada del Pastor bueno que trae consuelo y esperanza a un pueblo cansado y agotado.

Así pues, el Buen Pastor es una dura crítica a los sistemas en los que la gente (como ovejas) es usada como medio y no como fin.

Todo cuanto el pastor hace está en función de la oveja a la que está unido y no sólo protege. Deja atrás Jesús toda pretensión de poder y dominio. Entre el pastor y la oveja, no se da una relación de amo y siervo, de poseedor y poseído; de dueño y esclavo; y por supuesto, ni de cerca considerar a la oveja una entidad carente discernimiento y autonomía.


Conocen mi voz

Las ovejas, siendo sujetos del pastoreo, siguen al Pastor, quien:
Camina delante de ellas para guiarlas, con ellas para acompañarlas y detrás de ellas para protegerlas.
El pastor está al servicio, no se sirve; convive, comparte, nutre y se nutre. Establece una simbiosis de pertenencia espiritual, donde la oveja no es sometida, sino conocida y reconocida.

El pastor no piensa “por” la oveja, sino que convive “con” la oveja, comparte con ella y procura el ambiente idóneo en el cual pueda crecer y desarrollar todo su potencial.

En otras palabras esto es conocer y también reconocer – y no suponer – y es la tarea del pastor y al igual que del pastor es tarea de la oveja que deja de ser el ente pasivo de esta relación simbiótica.

Conclusión

La conclusión queda abierta. Es la lectura que tú puedas hacer de ti mismo a través de las líneas de este escrito que no busca sustituir tu pensamiento sino promoverlo.

El manantial de agua fresca está delante, y la propuesta de Jesús, está un poco más clara.

En lo que seguramente coincidiremos es que, viéndolo bien, la propuesta que hace Jesús del Buen Pastor tiene, ciertamente, un dejo de locura.

Yerko Reyes Benavides