Jaculatoria
Maestro sereno,
amado Jesús Nazareno:
acógeme en tu leño de pasión,
la cruz que aprietas con ímpetu y tesón;
abrázame en tu perdón
y has de mi entrega con la tuya ofrenda de amor.
Amén
Yerko Reyes Benavides
Ayúdame, Señor, en tu ternura y por tu graciaAmén
a ser signo visible de tu compasión y misericordia
en el mundo y delta de los hombres, mis hermanos.
Te busco, Señor, amadoAmén
y a las puertas de tu corazón te llamo
y en te pido en tu amor
no me sueltes de tu mano.
Acrecienta, Padre Amado,Amén.
en todo mi ser y con todas mis fuerzas:
el deseo de amarte y el anhelo servirte,
como hijo tuyo.
Que encuentre en mi camino
el camino de mi hermano,y así poder llegar a ti, Jesús amado.
Espíritu Santo, dádiva de amor eterno,Amén
infunde en mi corazón el don del discernimiento,
para que en todo momento mi ser esté dispuesto
a los designios del Padre Eterno.
Cuando dejen de verme con admiraciónAmén
y no sea más el centro de atención,
tú, Amado, mi ilusión,
mírame con piedad y compasión,
y eso me basta.
Cuando mi honor y decoro no alcancen,
ni mi palabra y el bien hecho importen,
hazme un lugar entre tus brazos,
mi resguardo será tu regazo:
eso me basta.
Cuando mi luz ya no sea un amanecer
y de mi verdad se quieran desentender;
mi interior estará resquebrajado,
mi espíritu lastimado,
posa tu mano en mi alma, Amado:
eso me basta.
Cuando la soledad haga nido en mi lecho
y de suspiros quede vacío mi pecho,
entra a hurtadillas, acaricia mi sueño
y de mis deseos hazte su dueño:
eso me basta.
Cuando de desiertos se llenen mis pasos
y de mis caminos sólo queden retazos;
muéstrame las huellas que han quedado,
de las veces que a tus hombros me has llevado:
eso me basta.
Cuando mi mirada en el horizonte quede perdida
y mi fe de amores esté agostada y herida
deja posar mis labios en tu costado,
en las aguas de tu ternura mi ser será saciado
y eso me basta.
Tú me bastas,
y eso me basta.
Señor no sigas tan aprisa tu caminoAmén
quédate aquí un rato conmigo;
detén tu paso presuroso,
sé del cavilar de tu pecho afanoso;
sólo que la noche se vuele eterna
cuando no te siento cerca.
Aún no adentres tu caminar en la oscuridad
consciente estoy de la necesidad
de llevar el resplandor de tu divinidad
a los que a tientas andan en debilidad.
Yo mismo soy uno de tantos
que te esperan entre penas y llantos,
que de tanta vanidad están hartos
y buscado andan motivos y razones,
que inciten esperanzas e ilusiones,
que den sustento y aviven sus corazones.
Reposa en este lecho de deseos hecho,
me asgo al anhelo del latir de tu pecho;
mi espíritu del mundo insatisfecho
anda de tus amores al asecho.
En mi ilusión descansa, Amado,
mi corazón en tu amor está siendo tallado;
es tu voz la que a mi ser entero abrasa
mientras tus pies mi alma abraza.
Parte una vez más tu pan, Señor,
en la mesa de mi humilde amor;
vacío ha quedado el cántaro de mi ilusión,
llénalo con el vino de tu pasión.
Sólo un poco más, no falta tanto,
la oscuridad y su noche van cediendo
y mis dudas vas desvaneciendo;
tu alborada en mí ya está aconteciendo,
y ya sin temor adoleciendo,
iré contigo por los caminos, haciendo,
que tu amor en otros hombres vaya amaneciendo.
Creo en ti, Señor,Amén
creo en tu bondad y en tu ternura,creo, me hablas con dulzura
y tu mansa voz musita en mi corazón:
“soy para ti y tú para mí, todo bendición”.
Creo en ti, Señor,
creo en tu compasión y en tu perdón
creo que me miras con piedad
y no te detiene mi debilidad.
Creo en ti, Señor,
creo en tu consuelo
y en tus manos levantándome del suelo;
creo en tu compañía
y en el aliento de vida,
que a mi ser remoza en tu alegría.
Creo en ti Señor,
y espero insistente,
ese solo instante
que sin ser distante:
en tus brazos seré cobijado
y en tus hombros levantado.
Creo en ti Señor,
creo en tu promesa:
tú conmigo y yo a tu lado;
no me mueve para creer, tu existencia;
muéveme el anhelo de tu presencia
y tu amor por mi derramado.
Creo en ti Señor,
creo, pues tú eres mi Pastor,
de quien me fio y sigo sin temor:
tuyo es mi ser y todo mi amor.
Cegados mis pensamientos vagabany en las sobras de lo inevitable presos quedaban;
mi espíritu impetuoso, se revelaba;
mi alma añorando, por ti lloraba.
Yo no lo sabía,
mi corazón no lo entendía
y aunque por ti gemía,
en este sopor se diluía.
Quimeras de abatimiento,
pasión sin lamentos
sueños sin estar despierto
consumían todos mis cimientos.
No había caído en cuenta
que tus manos abiertas,
han estado derramando
sin quebranto ni impedimento,
de tu corazón el sentimiento
que al mío levanta y lo llena de aliento.
No es una pretensión de mi parte, ahora, el gritar fuerte e insistente:
no retires ni de mi alma ni de mi mente
tu mano de amores insistente,
que restaura en mí la ilusión en este devenir inclemente.
Al llamarte, mi Amado,
no me mueve la vanidad,
todo en mí suspira la necesidad
de quedarme en tus brazos por siempre atrapado.
Amado Señor,tan cercano, tan distante,
tan presente y tan ausente;
allegado al yugo del destierro,
mi corazón se pierde en el desierto,
agostado quedó y sin fuerza,
tú senda en mi se vuelve cuesta.
Desesperanza es mi lamento,
me invade la noche y lo incierto,
el quererte, el no tenerte,
el desconsuelo me envuelve;
no quedan alabanzas en tu templo,
el anhelo de tu incienso está en mi adentro.
Grito tu nombre:
Pastor, pescador,
maestro, Señor;
silencio, no hay ruido,
suspiro, ni un sólo gemido:
el ruiseñor detiene su canto
el viento en mi no extiende su manto.
Amado mío,
¿Adónde caminas?
ven aprisa, vuelve a mi,
no dejes mi ser en ruinas:
sollozante de tus favores ,
sediento de tus amores.
Basta de este anochecer somero,
en el amanecer te espero,
tu aroma es mi desvelo,
entre tus brazos me renuevo:
el latir de pecho, Amado,
es el todo,
y mi consuelo.
Señor Jesús,diste todo por nuestra salvación,negándote a ti mismono te quedaste con nada;abriste los brazos en él ara de la cruzy en tu Corazón,de Amor traspasado,
dejaste el lugar a la reconciliación
para el que te busca en su desolación.
A todos invitas,
a todos llamas,
a todos esperas,
ninguno queda
sin el perdón de tu entrega.
Aumenta nuestra fe
danos la fortaleza que nos falta,
la humildad que no engaña,
para que en este tiempo de gracia,
que al ser don tuyo,Dios Padre nos concede,
alcancemos la auténtica,
verdadera y plena conversión
de nuestro corazón
y así seamos para siempre,
por nuestra buenas obras,
dignos de tu Misericordia y de tu Amor.
Amén
Yerko Reyes Benavides
AménQuede tu Amor, cuando harto y cansado pierdo el camino y mis pasos no me llevan ya a ti.Quede tu Amor en los días de soledad y en las ausencias, en los abandonos y las indiferencias.Quede tu Amor, Señor, cuando llegue y a mí se abrace la tristeza, la desconfianza o el enojo.Que tu Amor quede, Jesús, en el instante en el que me rebele, al no aceptar la razón de tu misericordia, en vez de la fuerza de tu justicia.Quede tu Amor, cuando de tu altar me aleje; en ese tiempo de desconsuelo, cuando la oración se hace agría, y tu palabra amarga.Que tu Amor quede, Señor, en la tentación, en mis caídas, y al perder el sentido de la vida.Quede tu Amor, Jesús, en la alegría, el bienestar y la bonanza; y más se haga sentir cuando me visite la pena, en el duelo y la añoranza.Que tu Amor, amado Señor, quede en lo cotidiano, en lo ordinario de cada día; pues es mi afán de cada jornada, anhelarte, quererte y también perderte.Y final de todo, quede en mí tu Amor, para ser en todo, sólo por ti amado.

Llegamos al tiempo, en el que nos invitas por Cristo,Amén
a detener el paso,
nuestro caminar presuroso,
y, mirar nuestra vida a través de tus ojos,
compasivos y misericordiosos.
Tú estás al tanto, incluso mejor que nosotros,
de nuestros afectos, ilusiones y esperanzas,
y también conoces,
nuestros defectos, desilusiones, errores y desesperanzas.
En tu regazo nos ofreces un lugar para el descanso y la reconciliación,
es la hora de la conversión,
ayúdanos por el don de tu Santo Espíritu,
a contemplar tu bondad y tu amor;
a recibir de tu ternura el perdón
y discernir el sendero de tu gracia,
que sin más demora, nos clamas a seguir.
Que en la oración encontremos tu consuelo,
en el ayuno los bienes preciosos de tu reino,
y en la solícita caridad,
la alegría del prójimo en su necesidad.
Lucero del alba que Dios ofrece en la mañana,Amén
inspiras la razón que me guía y acompaña:
aviva la ilusión que despiertas con el nuevo amanecer,
atesora las espinas que me hieren, en el anochecer.
En tu mirar sereno mi alma encuentra confianza,
en tu regazo mi empeño descansa,
tu mano en mi frente conforta mi desilusión,
el arrullo de tu voz conquista mi desolación.
María, de Nazaret la dulce Niña,
del Señor su lagar y su viña,
la uva suave y fresca en ti floreció,
el vino nuevo de pasión y encanto por ti fermentó,
y a la copa de mi fe y de mi entrega
en abundancia se sirvió
y en tu ternura desbordó.
Envuelve mi alma en el aroma de tu fervor,
palpite mi corazón al compás de tu ardor,
todo mi ser se vuelva ofrenda de amor,
contigo, Madre buena, siervo del Señor.
Los días van pasando y mi espíritu sigue anhelando,Amén
no se conforma, no se resigna, sigue soñando;
las migajas que esta vida allega a su pecho
no lo arrullan ni aletargan en su lecho.
No, este espíritu que se mueve y se estremece
que tiembla , vibra y se remece
reclama su lugar en el firmamento
desplegar sus alas sin ningún lamento.
Espíritu que rejuvenece en mí y me da identidad
y en mi interior gime y clama libertad;
espíritu que me levanta del suelo
y me hace vencer el miedo
de conquistar mi lugar en el cielo.
No detengas el batir de tus alas, espíritu viajero,
que no me disipe más en lo somero;
sacude y abrasa con el ardor de tu fuego
toda duda, temor y apego.
Apúrame con el canto de tus divinidades
Espíritu de dones y bondades,
sigue palpitando con fuerza en mi interior
el tiempo es ligero y su encanto pasajero
y mi Amado me espera en su vuelo.
Mi Dios noble y sereno,
Jesús Nazareno,tus pisadas ya conocen el destierro,
el palpitar de tu pecho del Padre su anhelo,
mas tu caminar no es incierto,
con deseo contemplas el desierto.
Mis ojos en tus huellas están puestos,
mi espíritu y alma dispuestos,
súbito se retuerce mi ser en duda,
el temor me golpea e inunda,
me sitia el miedo
no lo niego:
tiende a mi tu mano,
sólo contigo a mi lado
el tentador será derrotado.
Vaciado quedará mi ser en la arena de la desolación
y en este suelo abrasador acrisolada será mi intención,
harta de desesperanza, en este desierto de incitación,
mi alma saciará su sed en el oasis de tu consolación.
Apuremos el paso,
Amado Señor,
el desierto nos espera,
el aguijón y también la prueba;
austeridad, silencio y oración,
libraremos la tentación:
en flor quedarán mente y corazón
listos a la hora de la oblación.
He insistido,Amén
he resistido,
he marchado en pos de ti,
la tentación ha aparecido,
no ha sido sencillo,
pero he vencido
y no me he separado de ti.
He caído,
el polvo he mordido,
mi dignidad he perdido,
de tus predios me he escondido;
me has restituido,
eres lo que no he pedido,
más de lo que he querido.
Dimitir no está en mi destino,
Tú eres mi camino,
y aunque mi nombre sea olvidado
el tuyo en mi ser está grabado;
hasta el último aliento perseveraré
no me detendré.
He insistido
he resistido
no me he ido
no me iré
hasta el final caminaré
a la meta correré.
Me fundiré entre tus brazos,
roto y herido,
mi corazón resquebrajado,
desgarrado y raído,
al tuyo uniré;
insistiré,
resistiré,
hasta la eternidad te seguiré.
Levanto mis manosAmen
no se elevan en vano,
mi alma por ti está clamando,
mis ojos en el cielo buscando.
Mi clamor está envuelto en llanto,
resquebrajado en mi interior no queda canto,
un gemido escapa y no es tanto,
sólo espera ser escuchado por el Santo.
Santo, Santo aclamado,
ven, ven conmigo Amado,
de ti mi ser no quede olvidado,
de tu compasión mi corazón apartado.
En las grietas que han quedado,
de desconsuelos y desolaciones, lastimado,
una tenue luz he dejado
esperando por ti ser consolado.
Cielos, no retengan al Amado,
mi corazón solo en el será reparado,
mi canto en su brazos restaurado,
mi amor en su pecho renovado.
Yerko Reyes Benavides
Amado Jesús, amigo fiel, te haces siempre presente aunque en los vaivenes de este vivir displicente, mi corazón de tus bondades se sienta por momentos ausente.Amén
No me abandones, aun cuando en este andar mío, mis pasos me hayan de llevar, por áridos desiertos de desesperanzas y a surcar izadas montañas de desconfianzas.
Mi Buen Dios, estás ahí, aunque mis ojos no puedan dibujar en el corazón la silueta de tu amor; sé que estás ahí, aunque mis oídos no den cuenta de tu canto animoso, que llama al alma hálito de mi humanidad, a abrazarse en ternura a tu divinidad.
Caricia es para mí este anhelo mío de quererte tan cerca de mí; deseo, y no es vanidad de mi parte, impregnarme por entero del perfume de tu eternidad, incienso que me hace sentir que ya estoy corriendo, gacela en libertad, las praderas de tu bondad.
Amado mío, ven pronto; no dilates más la compasión que llega desbordada entre tus manos, absolución y reconciliación; ventana abierta por la que mi ser escapa y abre sus alas en vuelo, para acariciar por siempre el cielo.
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Amado Jesús, el primer anhelo de mí ser, al despertar el alba del nuevo día que me das, es agradecer tu bondad.Gracias, mi Señor; gracias, mi buen Dios:Gracias por esperar por mí al caer la tarde, y en la noche cobijar mi descanso, en la intimidad y confianza que velarás mi sueños.Gracias por ser la luz que me llama y despierta y también con candor me abraza en la mañana.Gracias porque puedo respirar y en cada inspiración, recibir el hálito de vida que con ternura, tu mano sostiene.Gracias por reponer mis fuerzas, darme condición y también razón para la labor y la entrega que aguarda por mí en la jornada.Gracias por el latir del corazón que siento vibrar en mi pecho, es tu amor su ilusión, la razón de mi esperanza y el destino de mi pasos cada día.Gracias, mi Señor; gracias mi buen Dios:Mi Jesús, mi amado, a ti me entrego y te consagro: alma, mente y corazón; cada pensamiento, cada sentimiento y palabra, y las obras de mis manos.