domingo, 16 de mayo de 2021

Sí, sí lo Sabía


Sí, sí lo sabías María
y en tu oración cada día
meditabas en tu interior,
el designio de amor de Dios,
que por ti se manifestaría.

Sí, sí lo sabías
en tu corazón intuías,
que nada de lo que tu pequeño niño haría,
divinidad que en tu interior concebías,
quedaría sin traer a tu alma la agonía,
al contemplar cómo él entregaría
la vida que en ti recibía.
Sí María, si lo sabías
y en tu plegaría,
largas las noches se hacían,
pidiendo la lejanía de la espada
que a tu corazón atravesaría
y los clavos que al Mesías someterían
haciendo de él cordero de expiación
de los pecados que no cometió.

Si, si lo sabías Virgen María,
que tu vida a Dios consagrarías,
tu regazo convertías
en nido de consuelos y alegrías,
en él que el mismo Creador encontraría
la paz que al mundo ofrecería.

Si, Virgen María,
si lo sabías,
y siendo muy niña todavía
no dudaste en ofrecerte en Fiat,
voto que a Dios enamoraría,
y a ti te convertiría
en Santuario de armonía
en el que el hombre a tu Hijo amaría.

Si, si lo sabías María
y no fue mundana sabiduría
la que inspiraría
la entrega generosa y gentil
de tu virginal inocencia,
sino la acción del mismo Dios
que en la eternidad ya a ti
amándote estaría
haciendo de tu alma y corazón
matinal inagotable de amor
del que humanidad él bebería.

Si, si lo sabías
y en Dios esperarías
más allá de toda ignominia
como yo ahora en ti,
Madre mía,
espero de tu Hijo toda alegría.
Amén

Yerko Reyes Benavides

viernes, 14 de mayo de 2021

Quédate Señor

Cuando se agote la felicidad y la soledad toque a nuestra puerta, quédate Señor.

Cuando las preocupaciones hagan de la noche su dominio, y los sacrificios desvalijen las horas de cada día, quédate Señor.

Cuando las lágrimas hagan suya la noche, y el desánimo se apodere del amanecer, quédate Señor.

Cuando nuestro paso se haga lento y el pasar indiferente, quédate Señor.

Cuando el deseo se vayan, y la fe deje de ser insistente, quédate Señor.

Cuando la vida pierda su sentido y la razón sus argumentos, quédate Señor.

Cuando la desolación arrope nuestro corazón y la desesperanza destierre del alma toda confianza, quédate Señor.

Quédate y comparte en nuestra mesa el Pan que tus manos parten y alimenta la certeza de saber que todo pasa y tú te quedas ahora y siempre.
Amén

Yerko Reyes Benavides

Lo que está en mis Manos

Trazos a Mano

Seguramente en más de una ocasión te has encontrado con personas, lugares o situaciones que implican para ti, en lo personal, un gran desafío, un reto inevitable, o incluso, se plantan ante ti en forma de interpelación para tu fe.

Con este artículo no pretendo ser ingenuo, ni tampoco iluso, estoy consciente que no siempre y no en todos se da el hecho que la fe sea un criterio fundamental en la manera como se vive o se decide el quehacer cotidiano.

En muchos la fe y la religión, junto con el culto y la devoción son un ropaje, una vestimenta de ocasión, y a veces ni si quiera llega a ser dominguera, pues para algunos creer en Dios no implica estar en comunión con un comunidad; y viven en un less a fare de su fe.

No es raro, entonces, encontrar quienes justifican esta forma de fe individualizada, diciendo que no hay iglesias perfectas, ni comunidades santas. En ello tienen razón, pero olvidan que si no hay iglesias perfectas, ni comunidades santas es porque no hay personas perfectas, ni personas santas, y tú, si eres de los que piensa de esta manera, eres la excepción, como para eximirte de presentar la ofrenda de tus manos y de tu corazón en una de ellas.

La buena noticia, es que si bien no hay personas perfectas, ni tampoco personas santas, si las hay que están poniendo de si sus mejores dones y dotes y buscando permanentemente la gracia de Dios para serlo.

Con lo antes planteado, pasamos al punto que nos ocupa, para no distraer la atención, por más tiempo y argumento a esta “Meditación Fugaz”.

La coherencia entre el decir y el hacer, entre el sentir y el pensar, entre el proclamar y el obrar siempre será requerida para las personas que expresan su fe abiertamente. Pero más allá, del hecho de satisfacer las expectativas de otros, está la necesidad de corresponder a la propia consciencia y ser cónsono consigo mismo, aunque nadie esté viendo.

La fe, sin lugar a dudas es testimonial, pero al primero que se ha de dar testimonio e a sí mismo, para que todo cuanto se diga o e haga sea el resultado del acto maduro de vivir según lo que se cree, y no de creer según se vive.

Teniendo esto en mente, sabemos y seguramente ya lo hemos vivido, que no siempre es sencillo afrontar situaciones desafiantes, bien porque implican un riesgo para nosotros y nuestra integridad o bien porque conllevan un riesgo para otros y su integridad.

Lo que no hemos de hacer, y menos si en verdad queremos vivir a la manera de Cristo, es pasar de largo, hacernos los indiferentes y, mucho menos, cerrar nuestro corazón en la indolencia. Un invitación clara de esto la encontramos en la parábola del Buen Samaritano, texto sagrado en el que se inspira este criterio espiritual del que venimos tratando (Cfr. Lc 10,29-37).


El criterio espiritual, vencida la tentación de la indiferencia, es preguntarnos y actuar en consecuencia a la respuesta obtenida:
“¿Qué está en mis manos hacer para llevar el Amor de Cristo a esta persona, lugar o circunstancia?
Es decir, una sola es la pregunta y esta se adapta según sea la necesidad de encontrar la respuesta que determina el quehacer. Así pues nos queda:
- ¿Qué está en mis manos hacer para llevar el amor de Cristo a esta persona, familia, niño, joven, compañero de trabajo….?

- ¿Qué está en mis manos hacer para llevar el amor de Cristo a esta institución, comunidad, parroquia, sector, empresa, trabajo…?

- ¿Qué está en mis manos hacer para hacer presente el amor de Cristo bajo esta circunstancia de soledad, injusticia, guerra, pandemia, pobreza, desempleo, indigencia, marginación, persecución, enfermedad, duelo…?
En realidad el criterio espiritual no es la pregunta en sí, sino lo que está en el trasfondo a ella, y es, estar del todo claro, que tenemos lo necesario para actuar en amor a Cristo.

Descubrirnos a nosotros mismo en posibilidad de cambiar el mundo, ya es un criterio no sólo espiritual sino que nos hace ser en este mundo otro Jesús.

Yerko Reyes Benavides

Vencer el Miedo

Señor Jesús ayúdame a vencer el miedo, dejar atrás el temor que somete a mi corazón; infunde en mí el deseo de abandonarme y a tus manos entregarme, rendir mi voluntad a la tuya y confiar que en ti todo ha de ser para bien.

Déjame que pueda ir en pos de ti, si más equipaje que la convicción de tener tu promesa, la certeza que no habrá mal que me venza y mi alforja jamás se verá vacía, pues de tu gracia se llena: en ti nada me ha de faltar.

Es el temor lo confieso, lo que paraliza la determinación de rendirme a tus pies, y hacer que tus caminos sean también los míos, en ti Señor y si Tú vas conmigo todo estará bien.

No quiero más, que lo hasta hoy alcanzado me deje paralizado, no deseo quedar rendido a las conquistas ya vencidas y me quiten la vida que me queda, pues en ti Redentor mío está la vida, vida que mi vida espera.

Concédeme, Amado, emerger como un amanecer, y ya sin más demoras, apurar el paso que a tu amor me lleva, el que me adelanta y me hace caminar, me abrasa y arrebata, y es lo que mi alma más anhela.
Amén

Yerko Reyes Benavides

Amor es...

Meditación Fugaz


Deseo y pasión, dedicación, presencia y también inocencia.
Emoción y también razón, pensamiento, intuición y sentimiento.
Comprensión, compasión y confianza.
Palabra, voz que resuena y también es silencio y escucha.
Destreza, competencia que deja la vivencia; es experiencia, y necesidad de aprender lo es también.
Don, virtud y talento.
Búsqueda, disposición y también es espera.
Templanza, confianza y además perseverancia.
Atención, delicadeza y también es sutileza en su donación.
Sabiduría, entendimiento y también es benignidad.
Permanencia y a la vez cambio; inmanencia que transforma y trascendencia que todo lo hace nuevo.
El amor es todo y nada de lo dicho, pues sólo en Dios está el Amor y es el Amor que mi corazón anhela y mi alma espera y mientras su plenitud llega vivo en apertura al amor que voy descubriendo.
Yerko Reyes Benavides

lunes, 3 de mayo de 2021

Deseo


Cimero es mirarte
por un instante contemplarte
dejarse llevar por tu mirar penetrante,
perderse en tus ojos
puerta sin cerrojo,
que permite llegar
sin pena ni demora,
al manantial inagotable
de tu amor incansable.

Sublime es poder sentir
sin barrera ni tamiz
el aire sereno
de tu suspirar ameno,
al alma llega
y al corazón lo llena,
brisa que mitiga
el temor y la fatiga
en días de destierro y soledad.

Excelsa es la mirada
que es elevada
al firmamento
de este quererte
en ardiente deseo
y entrar al aposento
donde está contenido
sin que por ti sea detenido
manantial cristalino
tu amor divino:
en la fuente de tu majestad
busco saciedad.

Hermoso eres mi Señor,
y a tu existir me entrego
te miro y me detengo
ya no hace merma en mi
el estar lejos sin ti,
pues tengo la certeza
de tu amor la promesa,
que llegará la hora
de pasar de este anhelo
al abrazo eterno y pleno
que el tiempo no ha de agotar
de este deseo el suspirar.

-Amén-

Yerko Reyes Benavides 

miércoles, 28 de abril de 2021

Oración Mínima

Dios de bondad y ternura, muéstranos tu rostro, que podamos sentir tu presencia y contemplarte cada día, sobre todo en los tiempos de tribulación, angustia y necesidad.

Es tu cercanía Amado Señor, lo que renueva en nosotros la esperanza y nos da la confianza de seguir perseverando sin desfallecer en el camino de amor, bondad y compasión que tus nos has trazado.
Amén

Yerko Reyes Benavides